Nuevas elecciones en México con población desinteresada en la política y en los asuntos públicos

Por Javier Esquivel Díaz*

Publicado en el MexicanTimes.

Nos acercamos a un próximo episodio electoral en México. Nuevas elecciones en la antesala de la sucesión presidencial con una población desinteresada y desencantada de la política. Los procesos electorales en los estados en Coahuila, Nayarit, Estado de México y Veracruz están cada vez más próximas y la gente más distante de la clase política.

Los estudios demoscópicos indican que la población en listada en padrones electorales es apática y poco le interesa quienes pueden ser los posibles candidatos. Lo perciben como un tema todavía muy lejano y ajeno a su realidad del día con día.

No obstante, las estrategias de posicionamiento en medios de todos los precandidatos buscan ávidamente colocarse en la mente del elector aumentar su nivel de conocimiento para figurar en las encuestas y estar en posibilidades de ser elegidos primeramente por sus partidos políticos.

Los estudios de consumo de medios de cada región reflejan que -hasta este momento- la población y posibles electores están carentes de voluntad de leer, escuchar e informarse sobre el tema de la política y mucho más distante de estar en condiciones para pronunciarse a favor de un posible candidato que permita conocer el nivel de conocimiento de cada uno de ellos.

Dicha, lectura de las encuestas podría entenderse natural, en cuanto a que los procesos electorales aun están en ciernes, sin embargo coincide con los datos generales del país.

De acuerdo con datos de la obra el déficit democrático en México reflejan que tan sólo el 54 por ciento de los encuestados a nivel nacional, a veces se interesan en noticias políticas, el 22 por ciento que siempre, y que el 17 que nunca lo hace.

Los datos anteriores nos permiten afirmar que se hace precampañas electorales con posibles votantes altamente desinformados en temas políticos y se ejecuta una comunicación de gobierno con ciudadanos desinteresados en los asuntos públicos.

La población en México sabe que su participación en las elecciones y en los temas de su comunidad son determinantes en las expectativas de su desarrollo y en el impacto de su futuro próximo, sin embargo el desinterés está en aumento. Difícilmente estarán dispuestos en buscar en medios de información masiva un seguimiento de sus representantes.

Más aun, las mediciones de audiencia para determinar el grado de impacto de las campañas de informe de gobierno para alcaldes y legisladores indican que no tuvieron la efectividad mínima satisfactoria como para calificarlas como exitosas.

Este escepticismo se puede traducir en desconfianza en que una nueva oferta política pueda mejorar sus vida y poca credibilidad en la eficacia del trabajo de gobierno para dar respuesta efectiva a las necesidades mas apremiantes de sus gobernados y electores.

Los estudios realizados por una casa encuestadora especializada, en semanas anteriores, también demuestran que la mayoría de las ciudades más representativas del país cuentan con bajos índices de confianza de la efectividad de los servicios y obras de gobierno que realizan sus autoridades, desaprobando así, a sus autoridades independientemente de los partidos políticos a los que representan.

Podríamos argumentar académicamente los razonamientos del comportamiento de la población a no informarse de política, de las desconfianza a sus autoridades sin embargo, los ejemplos prácticos y la realidad saltan a la vista.

La gente no consume noticias políticas porque no existe una comunicación hecha a la medida, con narrativas efectuadas a cada una de sus necesidades. No se utilizan los medios ni se ocupan los mensajes adecuados.

En la actualidad se difunde de manera generalizada sin un planteamiento de micro targeting mediático que permita la generación de flujos informativos a la medida del ciudadano.

Mientras más se disputen los gabinetes de prensa, las primeras páginas y las columnas políticas, menos se acercarán a sus posibles electores.

Los electores no están en esas secciones, sin embargo parece que se está empeñado en hablar y colocar mensajes para dichas audiencias.

Por citar un ejemplo adicional, no es visible una narrativa institucional o de partido que pudiera explicar a la población de determinadas zonas del país el por qué después de cuatro meses se discute el triunfo de un gobernador de la República Mexicana o por qué se repetirán elecciones en algunos municipios en Hidalgo aunado de la explicación del por qué algunas de las tomas de posesión de las autoridades electas en junio serán en diciembre.

Repuestas jurídicas y sustentadas a todos los por qué, existen muchas, pero no un modelo claro que genere continuidad al interés de aquellos pocos que emitieron un voto informado y razonado.

El aumento del desinterés en la política es, sin duda, un tema y un reto de legítimo interés para las instituciones electorales que buscan lograr que la mayoría de la población salga a ejercer su voto, no obstante habría que revisar minuciosa y estratégicamente si realmente lo están considerando los partidos políticos para la época de campañas venideras.

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