Wolves in the Throne Room

Celestite


Celestite no es black metal (o no, al menos, en el sentido tradicional del término); Celestite no es Celestial Linage, Black Cascade, Diadem of 12 Stars, mucho menos Two Hunters y, muy probablemente, Celestite no es el disco de Wolves in the Throne Room que estabas esperando. A pesar de todo esto, quizá Celestite sea el disco más honesto que los hermanos Weaver han producido desde el Diadem of 12 Stars del 2006. Retrocedamos un poco. Para empezar, Wolves in the Throne Room no es la típica banda de black metal: no usan “corpsepaint”, no usan seudónimos, no utilizan imágenes o hacen alusión al satanismo, el uso de violencia o del clásico “moshing” durante sus presentaciones en vivo es mal visto y duramente criticado por sus miembros ya que consideran que su música es más bien meditativa en lugar de agresiva, sin embargo, la única etiqueta que se le puede colocar al sonido presente en esos 4 albums de estudio es black metal y es a ese género, junto a bandas como Agalloch, Liturgy, Krallice o incluso Deafheaven, al que han llenado de nueva energía al incorporar elementos de otros géneros musicales como el ambient, shoegaze, folk o noise, posicionando a la escena norteamericana de black metal como una de las más innovadoras, suceso que no se vivía desde la época de oro del black metal a principios de los años 90.

Nathan y Aaron Weaver

Quizá uno de los antecedentes más obvios respecto al giro estilístico de los hermanos Weaver en Celestite sean los discos Dauði Baldrs y Hliðskjálf que Burzum grabó mientras se encontraba en prisión, donde los blast beats, las guitarras rápidas y distorsionadas, así como el “chillido” característico del black metal dieron paso a los sintetizadores, dotando de profundidad y espacio a la música de Burzum. Al igual que Wolves in the Throne Room, la carrera musical de Varg Vikernes se encontraba ligada de manera vital con la escena noruega de black metal, formando parte Mayhem, Burzum o Darkthrone, grupos que establecieron las reglas de lo hoy conocemos como black metal.
Mientras que Varg, para seguir haciendo música, tuvo que cambiar de dirección hacia el ambient y el dark ambient por no estarle permitido poseer otro tipo de instrumento musical dentro de la prisión (a pesar de ya encontrarse libre y haber lanzado 3 discos de black metal, recientemente Varg ha regresado al sonido creado en esa época con sus dos últimos discos Sôl austan, Mâni vestan y The Ways of Yore), Celestite se planeó como un disco que cruzaría el umbral del black metal hacia el ambient, naciendo en las mismas grabaciones de lo que sería Celestial Linage siendo, según declaraciones de los hermanos Weaver, el primero un acompañante de éste. Así, nos encontramos con unos Wolves in the Throne Room experimentando con la música ambient y el drone, campo sonoro en el que se vuelve fácil vincularlos con nombres como Popol Vuh, Tangerine Dream o Brian Eno.

Wolves in the Throne Room

Desde la selección de los sintetizadores usados en el disco, podemos percatarnos que tampoco será un disco de ambient o dark ambient usual: Serge Modular System, Korg Poly6, Korg MS20, Korg Mono/Poly, Roland Juno 106, Roland Jupiter 6, Jomox Airbase 99, entre otros. De igual manera, a cargo de la producción del disco se encuentra Randall Dunn quien, además de haberse encargado de la producción de los últimos 3 discos de Wolves in the Throne Room, ha trabajado con músicos de la talla de Sunn O))), Earth, Master Musicians of Bukkake, Eyvind Kang o Marissa Nadler, dirigiendo los reflectores hacia las atmósferas y texturas que emanan de la música creada por los Weaver. Además de sintetizadores, el disco cuenta con la presencia de flautas (“Celestite Mirror”), drones de guitarra a la Sunn O))) (“Initiation at Neudeg Alm” o “Celestite Mirror”) o metales (“Turning Ever Towards the Sun” o “Sleeping Golden Storm”), diversificando la paleta sonora de Celestite. Es justo en este punto en el que, me parece, Celestite es el disco más honesto que han hecho ya que, mientras en Two Hunters, Black Cascade o Celestial Linage buscaron ampliar el sonido y atmósfera presentes en Diadem of 12 Stars, sólo eran extensiones del mismo sonido, de la misma formula que, a pesar de ser discos grandiosos, los mantenían en una zona de confort de la que parecía difícil salir; sólo un disco como Celestial Linage, donde se llevaron hasta sus máximas consecuencias todos los elementos característicos de Wolves in the Throne Room les permitiría “empezar desde 0", reinventarse, y sólo un instrumento como el sintetizador (que en sus discos anteriores había jugado un papel secundario) podría brindarles esa extrañeza y curiosidad para poder crear un disco de black metal despojado de todo aquello que es black metal; porque, a mi parecer, Celestite es un disco de black metal (o al menos en la forma en la que Wolves in the Throne Room lo entiende), quizá no en la forma obvia pero si en la atmósfera, en esa serenidad y hasta tristeza característica de la música de los Weaver que no hace más que evocarnos esa sensación de estar caminando por los bosques de Cascadia.

Puntaje: 8 / 10

01 — Turning Ever Towards the Sun (11:24)
02 — Initiation at Neudeg Alm (05:58)
03 — Bridge of Leaves (05:08)
04 — Celestite Mirror (14:32)
05 — Sleeping Golden Storm (09:02)

Para más información recomiendo esta entrevista de Aaron Weaver para Steel for Brains donde habla acerca del proceso de grabación del disco, su relación con la música, entre otras cosas:
Parte I:
http://www.steelforbrains.com/post/90662120702/wolves-in-the-throne-room
Parte II:
http://www.steelforbrains.com/post/91078196137/wolves-in-the-throne-room-ii