Macrismo y principios en la derecha chilena

A propósito de la visita relámpago a Chile de Mauricio Macri, presidente electo de la República Argentina, conviene hacer esta reflexión.

Ganó Macri en Argentina: alegría, emoción, esperanza son los sentimientos de nuestros vecinos al ser partícipes y testigos de un cambio que sin duda será positivo para ese país. En Chile, como siempre, la derecha está un paso atrás y saliva y se relame cuando piensa que aquí ciertos liderazgos podrían reeditar el fervor macrista de allende los Andes (también en la derecha latinoamericana, cómo no; si hay que ver a Vargas Llosa). Pues bien, estos son solo sueños.

Días después de la victoria macrista — quizá por coordinación editorial — los medios están abundando en comparaciones entre Piñera y Macri. Que ambos son de centroderecha, que ambos le hablan a Dios en sus intervenciones públicas, que ambos gobiernan equipos de fútbol, que ambos vienen a tomar la posta de la funesta izquierda, etc. Pero nadie ha hablado de la gran diferencia que los distancia: Macri, al menos, ha demostrado ser valiente y tener principios.

Mientras Piñera demostró en su gobierno que no eran necesarios los principios para gobernar (aunque eso implique hacerlo mal) y que solo bastaba administrar bien lo que la izquierda hizo en términos de políticas públicas, Macri asió el problema de los principios y valores. Habló de unidad, de progreso, de libertad, de diversidad, lo cual se ha traducido en propuestas de política pública coherentes. Por ejemplo, ¿alguien creería que Piñera — o cualquier presidenciable de la derecha — hubiera tenido la valentía de Macri de decir que acabará con el cepo cambiario en cuanto asuma? Muy probablemente no, porque la derecha ya nos demostró que adopta con facilidad los discursos que hallan a su alrededor más por el deseo de llegar al poder que por una idea de sociedad que quiere promover. ¿Alguien en la derecha chilena estaría dispuesto a reducir el gasto fiscal en lugar de crear ministerios para cada problema que le explota en la cara? No, porque no tienen ideario, no persiguen utopías. Macri ha hecho ver hasta el cansancio la propuesta ideológica de su gobierno, por eso concitó apoyo y esperanza en el pueblo argentino.

Es muy complicado este tema de los principios. Aquí en Chile, nuestra clase política cree que hablar de los principios es dividir. Se equivocan rotundamente. Los principios unen y sinceran el ambiente político. La ciudadanía valora que se hable de principios porque es lo que les permite ver con certidumbre el futuro próximo para las planificaciones individuales de las vidas de los propios ciudadanos. Macri hizo propios ciertos principios y los promovió, y hasta ahora no ha reculado. ¿Lo hará el próximo candidato presidencial de la derecha o se disfrazará de socialdemócrata como lo hizo su último gobierno?