Los astros no saben nada

Yo nací un 25 de noviembre, por ende soy de Sagitario, por ende se tiende a creer que soy libre, aventurera, espontánea, impulsiva. Se cree que mi alma no soporta los encierros, que me muevo para donde me guían las emociones transitorias, que antes de emprender cualquier tipo de plan excitante no me hago ningún tipo de historia. Por favor, que sarta de barbaridades. Creen que te conocen. ¿Qué saben ellos? La gente no sabe nada, ni siquiera se conocen a ellos mismos, mirá si van a conocernos a nosotros sólo porque saben cuando nacimos.

¿Qué es un encierro? ¿Cómo se le pone al alma un cerrojo? Mi alma está encerrada en un cuerpo que golpea paredes porque no puede canalizar el enojo. El enojo de saberse suelta, sin ataduras, en un mundo que ningún compromiso exige a los otros. Compromiso con lo que uno es, con lo que uno hace y dice y lo que dice que va a hacer. Mi alma está harta del ahogo que genera saberse encasillada en una libertad de mentira que todo lo permite y no habilita nada. Podés ser lo que quieras ser. No, tachá el podés, debés. Y si no sabés que querés hacer bueno, podés probar. Probá tranquila, el mundo es un local y vos sólo estás mirando. No toco mucho, no rompo nada, tengo cuidado de ver por donde ando. Nada es tuyo, todo es tuyo, nada vale nada. ¿Qué es el encierro? ¿Qué es la libertad? Libertad son millones de parejas sexuales, un porro en el parque, poder putear, no tener quién te exija explicaciones porque se ahogó en un inventado silogismo. Te lo dice Horangel, la Cosmopolitan, Twitter, el neofeminismo. Para mí libertad es ser quién querés ser estando muy seguro de que sólo vos llegaste a la conclusión de que querés ser eso. Yo no soy tan libre, cabe la posibilidad de que todos mis gustos y mis elecciones hayan sido ideas plantadas. No se si mi alma no está encerrada. ¿Cómo se mide ese encierro? ¿En metros cuadrados, en falta de ventanas, en planteos que podría ahorrarme si hubiese sido un poco más recatada? ¿Qué sabés cuánto mi alma repele el encierro y cuanto añora por una vez poder quedarse sentada? No sabés nada.

¿Qué es ser aventurero? ¿Qué es ser espontáneo? ¿Es decir que sí a todo sin jugársela por nada? ¿Es dar un salto sin estar seguro de dar con la talla? ¿Existe la aventura en esta vida prefabricada? Quizás no nací un 25 de noviembre. Quizás nací antes, o después, bajo algún signo que todo se cuestiona y que se aterra por pavadas. Si fuese tan espontánea y despreocupada como se supone que tendría que ser no tendría tantos problemas para dormir fuera de mi casa. Si fuese tan valiente como las estrellas esperaban, me seduciría la idea de pasar sola doce horas, de la noche a la mañana. ¿Qué es la valentía? ¿Es posible que ésta no sobreviva donde el miedo me llama? ¿Debería abarcar todos los aspectos de mi vida o se permite que aparezca sólo en facetas desarmadas? No soy siempre valiente, tengo miedo todo el tiempo y cuando no lo tengo me siento rara. Me dicen que estoy llena de coraje porque puedo decirte que también te quiero en mi cocina y no sólo en mi cama, pero vos no tenés tantas ganas de escucharme y mi coraje queda durmiendo en mi almohada. ¿Tenemos valentía aún cuando no existe oportunidad de alardearla? Yo saltaría en paracaídas pero no lo hago porque no tengo plata. ¿La potencialidad del coraje vale tanto como el coraje hecho acto? Yo puedo ser muy valiente pero estos momentos sólo me dejan mostrar que estoy asustada. Y vos crees que soy espontánea y aventurera y que me emociona sentirme desconcertada. ¿Qué sabés vos? No sabés nada.

¿Qué es ser impulsivo? ¿Es decir la primera cosa que se te viene a la cabeza aún cuando no conviene? ¿Es no pensar en lo que puede pasar al otro día si hago lo que yo pienso que él quiere? ¿Es no considerar por un segundo que quizás el otro miente? ¿Es decir que sí? ¿Es decir que no? Supongo que soy de Sagitario en esos momentos en los que no veo perspectiva de futuro. Donde ya nada importa porque el terreno para moverse hacia adelante es nulo. ¿Para qué voy a sentarme a reflexionar qué hacer si cualquiera de mis movimientos me va a llevar al mismo lugar seguro? Al no, a la nada, al oscuro. A la nada, tan vasta como la nada que no sabés. Porque, acordate, no sabés nada. Pensás que soy intuitiva, pensás que nunca pensé. ¿Qué sabés si lo que dije en tu cara no fue algo que antes practiqué? ¿De verdad crees que es tanto lo que me conocés? Sólo conocés lo que yo te mostré. Pensaba mostrarte más, incluso, aunque te suene muy ajeno a alguien de mi signo, muy cuidadosamente lo analicé. Ya no analizo más, ya me cansé. ¿Para qué pensar en mis palabras antes de decirte algo si igualmente siempre será chico y arbitrario el lugar que ocupé? Mi silla no es mi silla porque puede ser de otra y de miles más. Siempre hay alguien que podría estar ocupando mi lugar. Me queda grande, o chico, ya me da igual. Es muy poco lo que me dura el interés cuando ya conocí todo lo que hay y ya sé que no voy a avanzar. (Es verdad, ni siquiera lo digo para amenazar). Estoy pensando en no pensar, ¿te pudiste fijar? Y vos que creías que yo me movía para donde transitoriamente me pintaba estar. Creías que sabías cuán corto era el tiempo por día que tu imagen me hacía imaginar. ¿Qué sabías? ¿Hablabas conmigo de cuánto tu existencia podía significar? No sabías nada, no sabés nada.

Te haría leer esto pero no quiero que pienses que es una señal que tenés que agarrar. No me malinterpretes, no te quiero tratar mal, nada de lo que escribí vale y todo te debería darte igual. No creo en las señales porque se evaporan por su propio valor circunstancial. Creo en escuchar lo que uno dice y que sólo vale lo que se pudo hablar. Es que yo escribo porque es mi única manera de desahogar. Es la única manera de decirme a mí misma que todo salió como tenía que salir aunque ahora sienta que salió mal. Que sólo descubrí lo que yo ya sabía que había ahí abajo, que nada valía tanto al final. Nada es especial, nada es tan especial. Quizás si te dejara leerme entenderías mejor quién soy yo en primer lugar. Pensé en no exponerlo pero me gusta como suena y si ya no puedo cambiar nada, ¿en qué me arruina poderme expresar? Hace poco me pintó por rimar. Un recurso sonoro que queda bien si junto las palabras lavar, extrañar, cocinar, esperar. Quizás me aburra de hacerlo, todo puede pasar. No soy impulsiva pero sí reconozco que lo que se torna repetitivo en un segundo me deja de importar. No se nada, pero me gustaría saber si alguna vez me va a llamar la atención algo que tenga la capacidad de durar. Que tenga ganas de durar. ¿De qué signo será la gente que necesita combinar palabras para no llorar? No sé, no sé nada. ¿Viste que al final, aún siendo distintos, tenemos una ignorancia muy similar?

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