Bauhaus (o recuerdos de un atardecer)

Hoy, como ayer, como mañana, no hay septiembres
La piel bajo la arena y la sal y la tinta y los rincones sin besar
Silencio y hojas en blanco que imagino garabateadas
Rayados futuros probables tejidos en azul

He visto un gato reírse con un elefante rosa
De aquellos que mueren en Kenia
He caminado con pasos de equilibrista por los cabellos
De la novia del mar y servido vino a unos labios
Mojados que recitan promesas bonaerenses
Corre, que todavía quedan ciudades y trenes
Y Lisboa ya llora fados si cree que no te tiene
Yo sí te tengo, al menos, en mi Bestiario
Tengo tus atardeceres en la memoria registrados
Uno de ellos, ¿lo ves? Aquí debajo

Y tengo, no te quepa duda

Le ciel dans une chambre y la eternidad en un fin de semana

Fotografía tomada por la gata que se ríe con un elefante rosa
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