Lo siento….

Todos cometemos errores, metemos la pata y nos equivocamos. Habitualmente cuando esto sucede nos damos cuenta rápidamente, igual que hacemos o decimos también contamos con un mecanismo de evaluación que ponemos en marcha casi de manera automática.

Nos enfadamos con otras personas de vez en cuando. Enfadarse no es malo, y no es nada por lo que nos debamos disculpar, pero es importante saber cómo debemos decirle a la persona con quien nos hemos enfadado por que nos hemos enfadado.
Cuando los niños pequeños se enfadan, pueden pegarse, darse patadas o chillarse. No tienen mucho autocontrol, y pueden no haber aprendido todavía que está mal pegar a otra persona cuando uno está enfadado. Pero, cuando crecen y aprenden a utilizar palabras, saben que es mejor hablar que pegar, dar patadas o chillar cuando uno está enfadado. Aprenden a expresar sus sentimientos verbalmente, es decir, con palabras. Por supuesto, las palabras que empleemos cuando estamos enfadados pueden ser más fuertes o duras de lo habitual, pero no es preciso que sean despreciativas o insultantes. Puedes decirle a una persona que estás enfadado sin dejarla por los suelos. Puedes expresar cómo te sientes con sinceridad sin ser maleducada.
Pero a veces te domina el enfado y puedes llegar a perder el auto control (sobretodo cuando te han dañado). Cuando pierdes los estribos, puedes decir cosas desagradables, pero después probablemente te darás cuenta de que, incluso aunque tuvieras derecho a enfadarte, no te has comportado correctamente. Será entonces cuando, sin lugar a dudas, deberías disculparte.
¿Una disculpa lo arregla todo?
Pedir perdón cuando uno necesita hacerlo es lo correcto. Disculparse es una buena cosa. 
A veces, incluso después de haber pedido perdón, es posible que siga sabiéndote mal lo que dijiste o hiciste, pero podrás estar satisfecha por haberte disculpado y haber tomado la decisión de mejorar.

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