Fantasmas.

Hoy he soñado que era mi cumpleaños. Lo celebraba fastuosamente, en un salón muy adornado y brillante, lleno de gente que, a estas alturas, apenas reconozco en mis recuerdos. Miraba a todo el mundo divirtiéndose y nadie me devolvía la mirada, era imposible para mí ser parte del alboroto que había en aquella sala de fiestas, no conseguía participar de mi propio cumpleaños. Al final cogía una silla, una de esas sillas raras adornadas de este tipo de sitios y me sentaba en el centro de aquel salón repleto, como si así nadie me pudiera evitar. Al final la gente abandonaba el salón y me quedaba allí solo mirando al frente como esperando absurdamente que pasara algo. 
Pensando en ello me he acordado de la escena de la fiesta de 'El Resplandor' en la que Jack, que se encuentra en proceso de convertirse en un auténtico chalado, está en una especie de fiesta de otro tiempo, con un montón de fantasmas o lo que quiera que sean para los teóricos de lo que a nadie le importa.
Hay un desajuste entre realidades que es difícil de ver, la felicididad de los demás en una fiesta a la que no estás invitado, pero que es tuya y solamente tuya; amigos que aparecen y se atraviesan alrededor de un tipo sentado en una silla en medio de un salón de fiesta, alrededor de un tipo con un hacha que no quiere matar a su familia. 
Después de todo somos fantasmas para nuestra propia fiesta de fantasmas.