Consejos para tus finanzas personales

Una de las cosas más importantes que aprecio de uno de los mentores que tuve en mi adolescencia, fue inculcarme la importancia de usar la herramienta del presupuesto como medida para ordenar mis finanzas. Adicionalmente mi madre, desde que empecé a trabajar fue intencional en recordarme que la mala administración de mi salario, podría meterme en problemas de deudas. Creo que muchos estarán de acuerdo en que el orden en las finanzas es crucial, pero probablemente al igual que a mí me paso, algunos de ustedes no han logrado convertirlo de una creencia a la acción.

En mis primeros años laborales aun cuando tenía la creencia clara de la importancia de administrar correctamente mis finanzas, accione de forma contraria y tomé decisiones que tuvieron fuertes repercusiones financieras, al punto en el que habían meses en los que los pagos mínimos de tarjetas de crédito representaban casi el 80% de mi salario, sin contar las otras responsabilidades que debía cubrir como alimentación, transporte, vivienda, estudios, entre otros.

Durante esos años donde llegué a un punto donde mi desayuno y cena estaban comprendidos por cereal, mi presupuesto para almuerzo no podía rebasar los Q10.00, donde a veces me tocó caminar desde tramos largos, para ahorrarme el pago del pasaje de un bus, aprendí dos cosas que me han cambiado la vida y espero pueda aportarles.

La primera es que a pesar de que fui un mal administrador, desde el momento que reconocí que mis decisiones me habían llevado a ese punto y me arrepentí, les puedo confesar que fui sorprendido en varias oportunidades por el auxilio sobrenatural de Dios, enviando alimento a mi puerta, proveyendo para el pago de deudas de forma milagrosa. Ustedes pueden llamarlo subsidio, yo lo llamo “Maná”, vivía un día de provisión a la vez. (Mientras escribo esta parte, no puedo evitar derramar lágrimas, al recordar y agradecer por esa ayuda sobrenatural).

“Él levanta del polvo al pobre y saca del muladar al necesitado; los hace sentarse con príncipes, con los príncipes de su pueblo”. Salmos 113:7–8 NVI.

La segunda lección que aprendí es que si bien Dios tiene misericordia y nos puede ayudar en medio de necesidades financieras, esa no es una vía libre para la insensatez financiera. Como diría Rodolfo (Chofo) Mendoza, “hay un momento en el que no hay clamor, ni ofrenda que subsidie la mala administración financiera, así como los rezos del estudiante incumplido, no provocan las buenas notas. No hay oración que sustituya la irresponsabilidad”.

En la Biblia hay aproximadamente 500 versículos que hablan de la oración, menos de 500 que hablan de la fe, pero hay más de 2,350 versículos que hablan de cómo manejar el dinero y las posesiones materiales. Esto no lo escribo desde una perspectiva de teología de la prosperidad donde pretendo convencerlos que “Dios nos promete que indudablemente vamos a ser millonarios”. Sino desde la perspectiva que tal como un padre da consejos a sus hijos para evitar que se lastimen, Dios nos dejó más 2,350 consejos donde nos recomienda como tomar buenas y evitar malas decisiones financieras.

Por esta segunda razón les comparto algunos consejos que aprendí y me han servido:

1. Realice un estado financiero personal. Esto es más sencillo de lo que se lee. Únicamente debe de colocar el detalle de los bienes que posee (activos), versus el detalle de las deudas que posee (pasivos). Esto le brindará un escenario general de cómo se encuentran sus finanzas. Por ejemplo si su pasivo es más grande que su activo, puede representar que ha estado usando sus ingresos para consumo/gastos (Ropa, comida, gasolina, etc.) Esto es una señal de alerta, pues en un momento de necesidad, aunque venda todo lo que tiene (activos) no podrían cubrir el total de sus deudas.

Si su activo es mayor que sus pasivos, puede representar que sus ingresos los ha utilizado para adquisición de bienes y/o inversiones (Compra de casa, vehículos, mobiliario, etc.)

Recuerde que esta información será efectiva en la medida que pueda sincerarse del valor real y actual de sus posesiones, de lo contrario solo se estaría engañando.

2. Realice un control diario de ingresos y gastos. Créame que esto podrá llegar a ser muy revelador, porque le permitirá identificar los pequeños gastos que están drenando sus ingresos. Por ejemplo, si realiza el registro que diariamente gasta Q10.00 en el café que se toma después de almuerzo, cuando haga su revisión mensual de ingresos se dará cuenta que solo en café vespertino gasta un promedio de Q200.00, lo cual podría representar el pago de algún servicio básico de su vivienda.

3. Realice un listado de deudas. En este listado debe escribir esencialmente el acreedor (a quien le debe), el valor de la cuota mensual, el saldo a pagar, la cantidad de pagos pendientes, la tasa de interés y la fecha de pago. Esto le ayudará a tener un panorama de las deudas que posee (saldos de tarjetas, préstamos, extra financiamientos, visa cuotas, prestamistas, familiares, etc). Y le ayudará a priorizar de cuales deudas debe salir primero. Por ejemplo si cuenta con un ingreso extraordinario de Q2, 000.00 y quiere destinarlo para abonar a sus deudas, podrá revisar el listado y en lugar de pagar una visa cuota que tiene 0% interés, decidirá pagar un extra financiamiento que tiene una tasa de interés del 3% mensual.

4. Realice un presupuesto mensual. Coloque la sección del ingreso que percibe mensualmente, y detalle el listado de sus pagos/egresos mensuales, incluya todos los gastos que debe de realizar. Esto le permitirá conocer si sus ingresos mensuales alcanzan para cubrir el total de sus egresos mensuales y empezar a tomar decisiones que le permitan liberar de gastos innecesarios su presupuesto.

Les comparto los consejos principales, hay algunas otras herramientas que pueden servir, pero estas 4 pueden ser un excelente punto de partida. No les prometo que van a resolver sus situaciones financieras de la noche a la mañana, pero si realizan los informes con sinceridad y accionan con disciplina, empezarán a ver resultados positivos y podrán empezar a adueñarse de sus finanzas.

Mi último consejo, no olvide entregarle sus planes a Dios y verá como Él recompensará su esfuerzo. (Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto. Prov. 3:6 DHH).

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