Jorge Sanchez
Jul 28, 2017 · 5 min read

Cuento corto de un largo amor.

Estoy en el funeral de su abuelo, recuerdo que me parecía una niña la última vez que la vi cuando era la novia de mi mejor amigo, pero hoy se ve particularmente hermosa, quisiera ir y saludarla pero seguramente está cansada de tener que ser tan socialmente correcta en un día como hoy, debe de ser difícil ser amable con todo mundo, incluso con casi desconocidos cómo yo que finalmente solo soy el mejor amigo de una historia pasada.

O igual y no y piensa que es una gran idea platicar conmigo.

Incluso podría enamorarse de mí y asistir a todos los funerales que tengamos que ir el resto de nuestras vidas.

Me voltea a ver con curiosidad, creo que sin darme cuenta la estaba mirando muy insistentemente, decido disimular y voltear hacia otro lado, pero caray que bonita se ve hoy.

¿Las mujeres guapas plátican en los funerales?

¿Las mujeres guapas salen con los mejores amigos de sus ex?

Se acerca y me da un fuerte pisotón, ahora creo que está loca por mí.

Y luego descubro con tristeza que no, me reclama por no decirle que mi amigo la engañaba.

La vuelvo a ver rodeada de un grupo de amigos de su hermano, alguien cuenta algo y todos ríen, voltea y me sonríe pero esa sonrisa no me pertenece, quizá alguien contó un buen chiste de los que suelen contar en los funerales.

Intentó distraerme, me he tomado como 3 litros de refresco, mi vegija no aguanta más, pero la busco con la mirada para pedirle si me puede regalar otro vaso y tener un pretexto para hablarle.

De repente se me acerca y me dice que va a estar en la ciudad toda la semana, ella es de Acapulco, que tenemos que salir a platicar en estos días para ponernos al corriente de nuestras vidas, en mi mente le contesto que si quiere voy a comprar unos boletos a Las Vegas para ir a casarnos pero su cara de desesperacion hace que despierte de mi sueño y después de lo que le debio parecer una eternidad le pregunto cuando quiere salir, Responde que el siguiente día esta libre.

Ahora sí creo que quiere casarse conmigo.

¿Las mujeres bonitas se casan con tipos como yo?

No, Seguramente quiere seguir reclamándome por no haber sido un buen amigo.

Le marco al día siguiente, me pregunta si quiero ir a su casa en la tarde, le respondo que sí, me dice que me espera a las 7, le vuelvo a responder que si, creo que es la única palabra que me sé hoy.

Platicamos mucho y no, no platicamos de mi amigo, parece que me perdono o a lo mejor le di un poco de ternura por este enamoramiento que tengo y que estoy seguro no pude disimular, nos despedimos, me dio un beso en la mejilla y 1000 voltios de descarga eléctrica recorren mi cuerpo, esa sensacion cuando se te enchina la piel, el cabello y hasta la ropa que traes puesta.

Los días que estuvo en México platicamos varias veces por teléfono y nos vimos un par de ocaciones, antes de regresarse a Acapulco me pregunto si quería ir a visitarla algún día, le respondí que no sabía, cuando vi su cara de decepción, le dije que era broma que en 15 días estaria allá.

Nos seguimos hablando casi diario, un día antes de los quince días me recordó mi promesa de ir a visitarla, otra descarga de 1000 voltios, mereces todo lo malo que te pueda pasar en la vida si desaprovechas una oportunidad así.

Al día siguiente tome mi auto, vendí un riñón para cubrir los gastos y salí a recorrer las siete horas que en aquel tiempo separaban mi ciudad de Acapulco, varias veces tuve que luchar contra la tentación de tomar un retorno y regresar pensando que al llegar ella me preguntaría si había creido que hablaba en serio.

Las mujeres bonitas invitan a tipos como yo a visitarlas?, no creo, pero ya había recorrido la mitad del camino, así que mejor me arme de valor.

Me fue genial, platicamos, tomamos café, fuimos al cine, a la playa, no recuerdo nada de lo que vimos o comimos, pero recuerdo cuando le dije bonita por primera vez, no sabia que el nombre nos perseguiría para siempre.

Fui más veces a Acapulco a verla y ella vino varias veces a Mexico solo a verme, pense en pedirle que se quedara en México a vivir conmigo pero recordé que tenía que besarla primero o la iba a asustar.

La siguiente vez que la vi, quería armarme de valor pero se veía espectacular y me faltó el aire, ella lo noto y con una sonrisa coqueta me comentó que necesitaba respiración de boca a boca, otra descarga de 1000 voltios, lo demás fue pedirle que ella me la diera y después besarnos, me falto más aire y me sobro más amor.

Tomarla de la mano, abrazarnos, hacer el amor como si en todo el mundo no existiera otra mujer más bonita que la ex novia de mi amigo.

Platicamos más, ahora con la confianza de dos personas que dejan atrás las pláticas superficiales y realmente se quieren conocer, le conté de todos mis accidentes y ella de sus ex novios, hablabamos de nuestras familias, de lo bueno y de lo malo, yo de los libros que he leído y ella de como persiguió a su hermano con un cuchillo para que dejara de molestarla, de los viajes, de los niños y de vivir juntos, escuchaba mis ideas disruptivas de la vida como si yo fuera el hombre más sabio del mundo, me hacía sentir que podía fundar mil empresas, terminar dos maratones y llegar a tiempo para la cena. Han pasado veinticuatro años y sigo intentando ser ese hombre y seguimos platicando, ahora de los hijos y de viajes, del negocio, la educación, más libros y más viajes, de sobreponerse al fracaso y sobre llevar el éxito que es todavía más difícil, hemos reconstruido el mundo tantas veces, algunas épocas hemos platicado más y otras menos, muchas veces nos hemos entendido como almas gemelas y hay años en los que parece que somos de mundos distintos, altas y bajas al igual que todas las parejas pero ninguna pareja igual a nosotros y es que cuántas posibilidades tenía un tipo de lo más común del planeta de estar con una mujer tan bonita.

    Jorge Sanchez

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