35 días para Río: historia de dos ciudades

A solo un mes de su inauguración, el panorama de crisis en Brasil agudiza la celebración de los Juegos Olímpicos

Niños juegan en Vila Autódromo, una favela destruida por su proximidad al Parque Olímpico. Fuente: Ricardo Moraes | REUTERS

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de las inversiones, y también de la recesión económica; la época del orgullo nacional y de la crisis política; la era del turismo y del Zika; una candidatura esperanzadora y a 35 días para la desesperación. A poco más de un mes para su inauguración, los Juegos Olímpicos de Río son cada vez más cuestionados por las dificultades que sufre el país, transformando lo que parecía un “sueño olímpico” en una pesadilla.

La situación actual contrasta con la vivida en octubre de 2009, cuando la capital de Brasil fue elegida como sede de los juegos olímpicos. Las lágrimas en Madrid fueron antónimo del júbilo en la playa de Copacabana, donde cientos de personas hondeaban banderas y celebraban convertirse en el foco mundial del deporte. Pero la elección de un país como anfitrión de los JJOO no solo tiene implicaciones deportivas, también políticas y económicas. Las ciudades tienen que prepararse para mostrar la mejor imagen posible al mundo y, por ello, son necesarias inversiones que mejoran la infraestructura de la zona. Por ejemplo, Barcelona creó nuevas terminales para aeropuerto de El Prat o edificó instalaciones como el Palau Sant Jordi. Sin embargo, la prometida modernización en Río de Janeiro parece encontrar varios inconvenientes.

La “modernización” de Río

Aunque las obras de los Juegos Olímpicos de Río ya están casi terminadas, no ocurre así con las mejoras en la propia ciudad. Todavía queda finalizar la línea de metro Ipanema-Barra de Tijuca, la cual conectaría con el Parque Olímpico y sería esencial para descongestionar el tráfico del medio millón de turistas que, según el presidente del Instituto Brasileño, Vinicius Lummertz, se esperan para el evento. Asimismo, los ciudadanos aún esperan la descontaminación de la bahía de Guanabara, 412 km² de agua corrompidos a causa de la polución y falta de mantenimiento. De hecho, activistas brasileños aprovecharon el Día del Medio Ambiente para protestar por la situación de Guanabara y que, según afirman, se encuentra en fase terminal.

Un grupo de niños juegan al fútbol en Vila Autódromo. Fuente: Ricardo Moraes | REUTERS

También sigue pendiente el caso de Vila Autódromo, una favela destruida por su proximidad al Parque Olímpico. No obstante, en la zona todavía quedan familias que se niegan a abandonar sus casas y aceptar indemnizaciones o apartamentos en el Parque Carioca. Según alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, la demolición de Vila Autódromo repercutiría de forma positiva en la ciudad dejando a Río mejor conectada y urbanizada. Pero residentes como Luiz Claudio no opinan igual, “todo el mundo sabe que lo que acaba con la Vila, lo que ha transformado la vida de las familias en un infierno, no son los Juegos, sino lo que viene después: la construcción de viviendas de lujo. O sea, la especulación inmobiliaria”.

El virus Zika

El virus Zika es otro objeto de debate relacionado con los Juegos. Aunque la Organización Mundial de la Salud afirma que “cancelar o cambiar la ubicación de los Juegos de 2016 no alterará de forma significativa la difusión internacional del virus del Zika”, deportistas como Pau Gasol han alertado del peligro que supone y las implicaciones que podría tener tanto para los atletas como los turistas. Además, según EFE, la OMS solo ha obtenido 2,3 millones de dólares de los 17,7 millones solicitados para combatir la epidemia.

La prevención con repelente es la única opción posible para un patógeno para del que aún no se conoce ninguna cura. Como la recoge la OMS, la enfermedad puede provocar síntomas de “fiebre no muy elevada, exantema, conjuntivitis, dolores musculares y articulares, malestar o cefaleas”, siendo también causante del síndrome de Guillain-Barré y de recién nacidos con microcefalia que, en el caso de Brasil, asciende a 4.180 entre 2015 y 2016. Por ello, el gobierno está fumigando zonas de especial riesgo por la presencia del mosquito Aedes, dando libertad al Ejército para entrar en cualquier casa incluso ante la negativa del inquilino.

Crisis política y financiera

Igualmente, el proceso de ‘impeachment’ sobre Dilma Rousseff despierta dudas sobre el futuro de la nación. ‘Lula’ fue acusada de violar la Ley de Responsabilidad Fiscal tras modificar datos que permitieron ocultar la negativa situación de las cuentas públicas del Gobierno. Con 55 votos a favor y 22 en contra en el Senado, el pasado 12 de mayo se aprobó la suspensión del cargo a la presidenta de Brasil hasta la fecha del juicio político que se producirá a mediados de julio. Será entonces cuando se decida si la presidenta retomaría sus funciones o será Michel Temer quien asuma la responsabilidad hasta el final del mandato.

Debido a casos de corrupción como el de la empresa Petrobas, la situación política también ha afectado a la economía del país. En 2015 el PIB de Brasil se contrajo un 3,8%, mientras que la deuda pública aumentó a un 70% de éste. Las consecuencias de estos datos se traducen en la peor recesión sufrida en 25 años y en una tasa de desempleo que supera los 11 millones de personas.

Finalmente, será el 5 de agosto cuando la antorcha olímpica viajará hasta el pebetero de Maracaná para inaugurar unos Juegos cuya mayor competición parece estar en otros ámbitos fuera de lo deportivo.