El poder que tiene aquel que ha vivido inhibido.

Me resulta sumamente curioso como todo se rinde ante las apariencias. Todo es platico, falso y desechable. Cual muñeco de cera. Mientras más bonito sea por fuera, más llama la atención. No obstante, nos olvidamos de lo principal: todos son iguales por dentro, no tienen nada.

Aquel que tiene la capacidad de pensar diferente es rechazado. Temen del sujeto que observa las cosas de distinta manera. Y silencian las cabezas de aquellos que no piensan como los demás. Al punto de adoctrinar un pensamiento homogéneo. Solo el valiente no se deja callar, más difícilmente va a ser escuchado.

Entender este comportamiento resulta tan sencillo como explicarle a un niño quienes son sus padres; es casi natural. Únicamente aquellos que dicen lo que todos quieren escuchar son considerados importantes e influyentes.

Duele saber que los que piensan diferente no son escuchados. Los que realmente sienten sus pensamientos y no solo reproducen lo que escuchan. A esos no les queda más que vivir encerrados en un cajón del que solamente ellos son dueños. Inhibidos de cualquier oportunidad para expresarse sin ser considerados charlatanes, o peor aún, locos. ¡Por el simple hecho de no seguir el pensamiento adoctrinado de las masas!

Los de arriba saben que pensar afuera del cuadrado que imponen es el arma más letal y poderosa ante la ignorancia; por eso callan a todo aquel que sea considerado amenaza. Con plástico, con apariencias de mentira… Esta es la comida fácilmente digerible para los que son fáciles de manipular. Es decir, la manera sencilla y efectiva para desviar el foco de atención hacia temas insignificantes solamente para que ellos puedan estar a salvo y seguros.

El poder es manejado por la gente que aplasta aquellos diferentes. Sabiendo que son estos los que pueden bajarlos. Solo los que son insistentes y fieles a sus filosofías son tomados en cuenta. Mientras los que se rinden fácil, son parte de la masa de la indiferencia.