Enamórate de tu trabajo, no de tu empresa.

Cada vez encuentro más gente que se queja de los trabajos, los jefes, que ya no hay valores, que en su época… lo que realmente me llama la atención no es que digan esto señores que ya están listos para jubilarse, sino la gente de mi edad, treintañeros que por tener un pequeño despacho y un contrato por tiempo indefinido consideran que su felicidad se la deben a la empresa que les paga.

¿Por qué los profesionales debemos seguir pensando que hay que ser fieles a nuestra “pareja empresarial” cuando esta no lo es con nosotros? ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

Y es que parece que algunas personas piensan que quien les contrata les hace el favor de su vida y que la fidelidad que le tienen a la empresa va a ser algo recíproco, y lejos de pensar que son fieles a su trabajo, me dan la sensación de que los nuevos profesionales solo piensan en que llegue el viernes.

Antes creo que las personas se enamoraban de su empresa porque esta les daba algo más que dinero aunque en muchos casos esas relaciones eran difíciles y había tensiones. Algo así como un matrimonio para toda la vida. Supongo que la situación social y política, favorecía este tipo de vínculos personales y profesionales. No digo que esto era mejor o peor, solo era diferente la regla, es como con las parejas que hoy se hacen y deshacen a conveniencia y hasta por internet encuentras a tu “media naranja”.

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