Impunitas-atis — Sin Castigo

La palabra procede del sustantivo latino impunitas-atis, cuyo significado literal sería “sin castigo”. Por lo tanto, la impunidad es referida a la ausencia de castigo por un delito que se comete. Por otra parte, la palabra corrupción tiene su origen en el verbo latino corrumpo-is-ere-rupi-ruptum, que significa corromper, descomponer, sobornar. Impunidad y corrupción son dos palabras frecuentemente usadas en México, en donde se tiene un sistema que permite la corrupción generando impunidad. Esto se refiere a un sistema legal donde se encuentran tipificados los delitos y los castigos que implica el transgredir las leyes, sin embargo, aunque no necesariamente la impunidad implica la corrupción, esta última termina por pervertir todo proceso legal, acto de gobierno o acontecer social. Para entender este fenómeno, se debe utilizar otros lentes y creer que a veces es bueno mirar atrás, ver el funcionamiento anterior del Estado y recordar que el sistema judicial real dependía del rey, o bien, como representantes del poder central, de los virreyes y gobernadores de las Provincias. La monarquía española desarrolló un sistema polisinodal, es decir un órgano consultivo llamado Consejo Real e integrado por miembros de la alta nobleza. El Consejo Real procedía en asuntos en materia de justicia, política exterior y hacienda. Así mismo existían, otros dos consejos independientes del Consejo Real, el de la Suprema Inquisición, cuya misión era perseguir delitos contra la fe católica, y el Consejo de Estado, dedicado a atender los asuntos extranjeros o de política exterior. También se creó el Consejo de Indias, que en un principio dependía directamente del Consejo Real, pero que poco a poco fue adquiriendo autonomía, también existían consejos territoriales (FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, 1989) Del Consejo de Indias por su importancia elaboraba el conjunto de leyes y decretos que emitía el soberano, mientras que el sistema judicial real atendía casos civiles, criminales y administrativos. La particularidad de las leyes emitidas por el Consejo de Indias era que se caracterizaban por su espíritu casuístico, esto es, particular y no general. El hecho de que tuviesen que elaborar leyes y decretos para solucionar problemas que se iban presentando es el origen de que la legislación indiana fuera un conjunto de reglamentos y decretos sin una coherencia sistémica e, incluso, podían ser contradictorios. En 1563 se elaboró el primer Cedulario de Puga y en 1680 la Recopilación de leyes de los reinos de Indias (CUE CANOVAS, 1961) Para 1821 cuando México se independizó de España, se formó el Congreso Constituyente, y en 1824 se promulgó la primera Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La cual retomó el modelo francés y el norteamericano, plasmando en ella que México sería una República representativa con división de poderes: el ejecutivo, el legislativo y judicial. En esa Constitución de 1824, los poderes del ejecutivo estaban limitados por el legislativo, otorgándole a éste último de grandes facultades para decidir los asuntos gubernamentales. En cambio, el poder judicial, estaba delineado insustancialmente, estableciendo que el poder judicial reside en la Suprema Corte de Justicia, al igual que sus características y atribuciones. Éstas últimas las definen principalmente en la de dirimir diferencias entre los Estados de la federación y entre los poderes legislativo y ejecutivo. En ella se estableció la existencia de los Tribunales de Circuito y Juzgados de Distrito y los requisitos para nombrar jueces. Se percibe falta de claridad de los legisladores de entonces para sistematizar la impartición de justicia en el país. (TENA RAMÍREZ, 1978) La segunda Constitución fue la de 1857. En ella se establecen con mayor precisión las funciones del poder judicial, pero las decisiones sobre determinados casos siguen dependiendo de un juez. Finalmente, ya en el siglo XX, la Constitución de 1917, que nos rige actualmente, contando ya con innumerables modificaciones, contiene que, el nombramiento de los magistrados de la Suprema Corte de Justicia depende directamente del Presidente de la República. Esta característica es vista por muchos como una subordinación del poder judicial al poder ejecutivo. Además, la inmunidad procesal que arropa a los integrantes de los tres poderes y gabinete del poder ejecutivo se hace amplia. Siendo entonces el resultado de un sistema de justicia en donde los miembros de los poderes puedan perpetrar delitos con impunidad. Hecho que, por lo menos en la Ciudad de México, el 98% de los delitos denunciados queden sin castigo o sanción, que no se ejecuten las órdenes de aprensión. Esto tiene su explicación en la “corrupción”, que es sin duda, el agente provocador de la impunidad en la sociedad mexicana, y que la encontramos incrustada en las organizaciones gubernamentales, sociales y empresariales del país. La pregunta está flotando en el ambiente desde hace muchos años ¿Se puede erradicar la corrupción y la impunidad en nuestro México? Considero qué desde la sociedad civil debe emerger la fuerza ciudadana que cuestione y de seguimiento a los actos de gobierno y su impacto en pro o en contra del país, haciendo aún lado el individualismo característico de la sociedad mexicana que expresa continuamente: “que nos importa lo que haga el gobierno, mientras nos deje trabajar”, reforzando el juicio de que actualmente en México se tiene el gobierno que el pueblo merece.

Se debe transformar desde la legislación hasta la herencia cultural para lograr que en México exista un verdadero Estado de Derecho con sistema de justicia real, donde la corrupción sea castigada como lo que es, un delito que lacera las instituciones, la sociedad y el quehacer gubernamental. Solo así la impunidad será erradicada

Bibliografía

CUE CANOVAS, A. (1961). Historia social y económica de México. 1521–1854. México: Trillas.

FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, M. (1989). Historia de España Menéndez Pidal. El siglo XVI. Economía, sociedad, instituciones. Madrid, España: Espasa-Calpe.

TENA RAMÍREZ, F. (1978). Leyes fundamentales de México. 1808–1978. Vol. (COMP.). México: Porrúa.