Nunca me verás sentado solo en una mesa de Starbucks…

El sitio me parece tan pretencioso como mi deseo de yo no serlo. Nunca me verás sentado en un lugar en el que sólo sirvan comida asiática, bien sabrás que no se me da lo que por gusto no acostumbre…

No me verás en lugares con cielos “grises”, no me enontontrarás allí porque sabrás que me deprimen los sitios sin luz. Nunca pretendás llevarme a donde te canten “la mejor ópera escrita en sueco”, ya sabrás que la ópera me aburre tanto o más que el ballet — lo que ya es mucho decir — .

No me pidás que, de un pronto a otro, me gusten los deportes extremos, porque recordá que siempre me parecerán tan extremadamente torpes como arriesgar de puro gusto.

Tampoco vayás a esperar que haga alarde de cualquier cosa, porque bien sabés que nunca nada de lo que hago dará para tanto y que lo que consigo lo consigo para mí mismo…

No busqués en mí una parte menos tosca, soy tan brusco como disfruto de serlo y, te mole o no, sencillamente me gusta. No pretendás que sea distinto algún día, nunca te mostraré otra cara porque estoy seguro de que la que te pongo siempre es la misma que a mí más me gusta.

¡En serio me importa un carajo que Saturno tenga 11 horas por día!, te digo que por más que lo intentés, un dato irrelevante es siempre un dato irrelevante y mi desinterés: se nota leguas. Soy claro al demostrar que algo me importa un culo y, de todos los culos en el mundo, no quiero que ese culo sea el tuyo.

No te vayás a quejar si te dejo claro que soy como soy… Tan hecho de madera como de ninguna otra cosa… Porque siempre he sido el mismo y, entre vos y yo, sigo quedándome conmigo mismo.

No me pidás que sea el pobre diablo que te lleve a ver esa película hecha en Medio Oriente, no te comprés el hastío de una compañía fastidiada y miserable… Ya sabés como soy en ese tipo de cosas y que yo tampoco quiero que vayás conmigo a donde no querás o a donde no te nazca…

No te digo que no te quiera, que no me parezcás interesante o que crea tener siempre la razón o el gusto perfecto (de ese más bien siento que carezco).

Te digo que yo soy uno y que vos sos otra; que los gustos no se compran, que los intereses no se eligen y que los fastidios son distintos… Para gustos los colores… Y si te guste o si no lo haga: que sea por ser como soy.

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