Historias
El club de los centenarios
¿Por qué cada vez mas personas superan la barrera de los cien años?
Todas las mañanas cuando estaciono en la cuadra del laboratorio se me acerca Don Luis, el abuelo que cuida los autos, y de un buen humor envidiable me pregunta: “¿Cómo anda doctora?”. Después hablamos del tiempo, hasta que finalmente yo lo despido con un “cuídese, hoy hace mucho frío”. Hace pocos días, me contó que había cumplido 91. Me emocioné. Sin duda Don Luis es un privilegiado. ¿Cuál será su secreto?
Cada vez son más quienes integran el club de los centenarios. Se estima que actualmente el número de personas que tienen al menos 100 años son unas 350.000 y las estadísticas indican que hacia mediados de este siglo serían unas seis millones. Si bien los demógrafos consideran que en gran medida este aumento significativo de sujetos longevos es consecuencia del avance de la tecnología médica, especialmente en lo relacionado con afecciones cardíacas y derrames cerebrales, pareciera que la genética y la forma de vida tendrían un papel preponderante.
En su libro Eterna Juventud, Ricardo Coler cuenta que “Los habitantes de Vilcabamba, en Ecuador, viven más de ciento veinte años. Ya pasados los cien, todavía leen sin anteojos, conservan la dentadura completa, la potencia sexual, su cabello no encanece y se jactan de sus aventuras amorosas. Fuman, beben, consumen sustancias más nocivas que la cocaína y participan activamente de las fiestas. No se hacen chequeos ni toman medidas de prevención porque no se enferman; tampoco piensan en jubilarse. Cuando llega el momento de partir, se despiden sin preparativos: salen a trabajar y no vuelven, se acuestan a dormir y ya no se levantan. Llevan una vida muy humilde pero la terminan como aristócratas”.
Hace tiempo que muchos investigadores trabajan intentando revelar cuál es el misterio que esconden los centenarios. Así, hace unos pocos meses, un grupo de científicos españoles anunció que habían encontrado algunas pistas interesantes. Trabajando con ratones de laboratorio, comprobaron que los roedores que morían antes tenían un sistema de defensa poco eficaz contra infecciones y tumores. Contrariamente, los más longevos presentaban un sistema inmune muy poderoso, semejante al de un animal más joven. En paralelo estudiaron si lo mismo ocurría en humanos. Con este objetivo tomaron un grupo de 21 personas centenarias y también les analizaron el estado de sus defensas. Los resultados los cotejaron con el de grupos de jóvenes de entre 25 y 30 años. Descubrieron que los humanos envejecía siguiendo las mismas pautas que los ratones: las defensas de los centenarios se parecían a las de los jóvenes sanos de 30. Estos estudios les permitieron inferir que el sistema inmune sería uno de los responsables en determinar la predisposición a una mayor o menor longevidad de las personas.
Por otro lado, genetistas de la Universidad de Bostón se propusieron identificar características genéticas que jugasen un rol específico en la longevidad. Para esto analizaron los genomas de más de mil centenarios y los compararon con los de varios grupos control. Si bien no localizaron ningún gen especial, encontraron que la mayoría de los centenarios presentaban a lo largo del ADN unas 150 “marcas” localizadas en sitios específicos. De acuerdo a una publicación de la prestigiosa revista Science, el análisis de estas marcas permitiría predecir con un 77% de éxito si una persona tiene posibilidades de vivir más de 100. Sin embargo, el secreto de la longevidad no estaría solo en la biología. Para que un sujeto goce de una vida prolongada los factores ambientales y el modo de vida serían fundamentales. Entre otras cosas sería relevante conservar siempre un peso adecuado, ser activo físicamente, creativo, tener objetivos claros y una actitud positiva ante la vida y el futuro. Un análisis integral de todos los resultados permite inferir que la longevidad dependería en un 40% de los genes y el 60% restante del estilo de vida y aspectos ambientales.

Cuando vamos llegando a los cincuenta, casi todos, en algún momento nos preguntamos cuántos años más nos quedarán por delante. Al darnos cuenta de que probablemente menos de los que llevamos andados, muchos de nosotros reaccionamos prometiendo comenzar a vivir más tranquilos y a disfrutar de cada momento. ¿Pero acaso el estrés acorta la vida? Algunos especialistas consideran que no siempre es así. De hecho, muchos de los centenarios estudiados han sobrevivido a dos guerras, conocieron lo que era el hambre, trabajaron duro y no tuvieron una vida cómoda. Estas observaciones les permitieron concluir que algunos asuntos aparentemente dañinos para el cuerpo humano podrían generar efectos positivos ya que estimularían las defensas.
¿Cuál es la formula para pertenecer al club de los centenarios? La genética en interaccción con el medioambiente podría guardar el secreto.
Por Viviana Bernath, doctora en biología molecular y directora de Zoigen.