Alarma
Un día muy nublado, abrió sus ojos junto con la alarma de su celular pero sintió la necesidad de apagarlo y seguir durmiendo unos 15 minutos más. Volteo la cómoda almohada que yacía bajo su cabeza unas 3 veces en esos 15 fugaces minutos. La molesta alarma sonó pasado ese tiempo y fastidiado presionó fuerte la pantalla táctil hundiéndolo y arruinándolo. Aunque ya estaba pensando en cambiar de equipo le dolió porque pensaba venderlo para tener una parte para la paga de su futuro celular. Ya furioso con todo recordó lo que tenía que hacer…era que tenía que ir a visitar a su tía que le cae muy mal, y por cierto no tenía la obligación de ir.