Estamos mejorando en innovación, pero falta muchísimo.

Según el ranking publicado por la Universidad de Cornell, la escuela de Negocios INSEAD y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de las Naciones Unidas, dice que Suiza es la economía №1 del mundo en materia de innovación, seguida por Suecia, Gran Bretaña, Estados Unidos y Finlandia. Por los lados de América Latina, encontramos a Chile en el puesto (44) y Costa Rica (45), son los que encabezan la lista de la región. México ocupa el puesto 61, Uruguay (62), Colombia (63), Brasil (69), Perú (71), República Dominicana (76), Argentina (81), Guatemala (97), Ecuador (100), Nicaragua (116), y Venezuela 120.

En sentido más específico, Colombia a comparación del ranking del año anterior escaló 4 posiciones obteniendo un puntaje de 34, 2 sobre 100. Si bien se ha mejorado en materia de innovación como lo demuestra el reciente ranking, aún faltan muchas cosas por hacer y optimizar para empezar adaptarnos al contexto globalizado en que se está moviendo el planeta. Por ello, quise darme a la tarea de dar a conocer en mi opinión algunos puntos en los que el país le hace falta para seguir obteniendo mejores resultados en este rubro.

Apostarle a la innovación desde las escuelas

Niños en Escuela de Estocolmo, Suecia. Foto tomada de Google

Es una gran verdad que nuestras escuelas NO están preparando a los niños y jóvenes para los trabajos del futuro y muchos menos a resolver problemas a través de soluciones realmente innovadoras. La escuela debe empezar a cambiar el chip en su enseñanza y romper esas barreras que no la dejan salir de lo tradicional y empezar a transformarse en una estimuladora e impulsadora de mentes creativas. A mi modo de ver, se debe comenzar a darle utilizad a lo que se va aprendiendo en la escuela, a volver tangible el conocimiento que se está adquiriendo y transformarlo en proyectos, invenciones o soluciones. De esa manera, se le da paso a la experimentación, a la prueba y error que son los primeros pasos para que nuestros niños y jóvenes empiecen a crear innovaciones revolucionarias o disruptivas (Como últimamente le estamos llamando).

Depender del talento y no de los recursos

Foto tomada del portal i-d.vice.com

Colombia es un país que aún depende mucho de sus recursos naturales (Somos muy afortunados de tenerlos) pero no vamos a contar con ellos para siempre. Parece que aún seguimos en la era industrial dónde la mayor parte del valor de trabajo proviene de la explotación de la tierra y sus recursos. Debemos avanzar y para ello es importante empezar a utilizar lo que está en nuestras mentes y depender menos de lo que hay debajo de nuestros zapatos. ¡Hay que aprovechar el talento que está en nuestros cabezas!

Invertir en Innovación

Tomada de Google

Sin duda alguna, los países que más invierten en I+D son los que registran más inventos, patentan o sacan al mercado nuevos productos. En Colombia se invierte menos del 1% del PIB en este rubro, para ser exactos el 0,5% según cifras de Colciencias. Este es uno de los retos que tiene el país. Otro punto a destacar es que la mayoría del dinero y las decisiones de dónde y a quién se le invierten estos recursos queda en manos de funcionarios públicos u otras personas o entidades que en la mayoría de los casos no tienen experiencia ni conocen el mercado. Por su parte, la inversión privada está en pañales, hay muy pocos fondos y los emprendedores salen a otras partes del mundo a conseguir dinero para materializar sus ideas. A todo esto hay que añadirle que aún no se logra un “engrane” entre la empresa privada y las Universidades, lo que impide colaboración entre las partes para inventar una nueva tecnología o un nuevo producto, como es el caso de los países más innovadores dónde las Universidades han creado empresas privadas para producir patentes en conjunto con profesores, investigadores y otras empresas privadas.

Reducir las trabas legales

Foto: Mprende.co

Con la nueva manera en la que se innova dónde las empresas y proyectos se crean, se reinventan, mueren y vuelven a surgir (Ciclo repetitivo), deben actualizarse los modelos que permiten de forma fácil la apertura y cierre de empresas. Hay que eliminar las “trabas legales” para la creación de empresas, y reducir los tramites que se requieren para la constitución legal de estas. Esta situación no sólo se da en el país, si no a nivel de Latinoamérica dónde somos campeones mundiales en tramitología. Sin duda alguna, todo esto trunca de alguna u otra manera la innovación, porqué los emprendedores no cuentan con las suficientes garantías para materializar proyectos o para poder salir de la “economía subterránea”.

Necesitamos más Marianas Pajón o James Rodriguez, pero de la Innovación.

Tomada de Semana.com

¿Por qué el país no produce un James Rodriguez de la Ciencia o una Caterine Ibarguen de la Tecnología? Con esto ni más faltaba quiero desmeritar lo que hacen nuestros grandes deportistas, por el contrario, así como se le invierte la misma pasión, visibilidad y disciplina a estos deportes se debería hacer lo mismo con la Ciencia, Tecnología e Innovación; cada vez más se deben crear mejores sistemas para producir talentos de clase mundial. Últimamente, es más común que surja una nueva Mariana Pajón, un Oscar Figueroa o una Caterine Ibarguen en el deporte que en las ciencias. Esto se debe a que existe una gran cantidad de niños y jóvenes tratando de emularlos y porqué las respectivas escuelas deportivas se encargan de estimularlos. Otro punto importante, es el papel que juegan los medios de comunicación, lamentablemente, en nuestro país los medios y hasta nosotros, preferimos darle importancia a personas o asuntos de poca relevancia y los volvemos virales y no le damos el lugar que se merecen a nuestras mentes innovadoras que logran reconocimientos a nivel mundial por sus proyectos, invenciones y grandes aportes.

Finalmente, no todo debemos dejarlo en manos del gobierno, las entidades o algún grupo de persona, es de suma importancia que cada uno empiece a aportar, pensando fuera del contexto, saliendo de la “Zona de confort”, atreviéndonos a crear cosas sin miedo a fallar y sobre todo con el foco puesto en generar soluciones innovadoras que creen gran valor y produzcan un impacto positivo en la sociedad.