Mejora el modelo para mejorar la información

La relación del emprendedor con los números es delicada. Como gestor de una empresa sin historia, debe inventar un futuro prometedor sin parecer pretencioso. Pero ¿quién puede diferenciar una proyección financiera ambiciosa de un disparate?

En su simplicidad, los indicadores nos preparan su trampa. Nos prometen que a través suyo entenderemos mejor el mundo y no consiguen sino distorsionarlo.

Tus ventas han subido un 24% ¿y? ¿dónde está la hazaña si tienes pérdidas?

Tu resultado es de 100.000€ ¿qué tipo de buena noticia es esa cuando tu rentabilidad es del 1%?

Métricas e historias

Los indicadores, mejor en compañía. Ahora se usa mucho la palabra “métricas”, que implica un conjunto de indicadores. Asistimos a una explosión cámbrica de datos y el riesgo es fosilizarse intentando diferenciar lo útil de lo superfluo.

Una moda reciente nos dice que debemos explicar historias. “Deja que tus datos hablen” nos dicen. Es buen consejo, pero ¿historias acerca de qué? o mejor ¿historias para qué?

Los negocios son el reino de lo útil, lo cual no quita que renuncien a lo divertido. Si hablamos de “business”, no basta con contar historias y ya hemos dicho que los números, a palo seco, nos confunden. ¿Qué hacer?

Modelos

Por alguna razón, la palabra modelo sigue siendo rechazada por muchos gestores. Es un problema con la palabra, porque, evidentemente, el concepto lo usan cada día. Muchos directivos oponen “modelo” a “decisión”. Se consideran personas de acción y modelizar les parece una forma cara de perder el tiempo.

Pero se equivocan. Todos usamos un modelo. Modelizamos sin darnos cuenta. El problema es formalizar el modelo claramente y conectarlo a nuestros datos para poder explicar historias que nos proyecten a la acción.

La cosa iría así:

Realidad->Modelo->Datos->Historias

Por lo tanto, si tu modelo es débil o confuso, tus datos serán pobres y tus historias irrelevantes.

Trabaja tu modelo y tus historias cobrarán sentido.