Cornualles a pie y en autobús (I)

Judith Hita
Sep 1, 2018 · 6 min read

Tengo debilidad por los «finales» de los países, es decir, por los puntas de los mapas. En Inglaterra, una de esas puntas está en Cornualles, así que decidimos visitarla.

Confieso que nos empezamos a emocionar cuando comenzamos a planificar el viaje por dos razones:

  1. La respuesta de los ingleses cuando decíamos que íbamos a Cornualles era una mezcla de alegría y envidia.
  2. Todo lo que veíamos y leíamos sobre Cornualles parecía maravilloso.

Como siempre vamos un poco al límite con el tema de las vacaciones, terminamos planificando el viaje una semana. Lo bueno es que teníamos varios puntos claros:

  1. Queríamos movernos, nos apetecía andar, ver cosas y no parar.
  2. No queríamos alquilar coche por razones económicas y ecológicas (y prácticas, que aquí se conduce por el lado equivocado).
  3. Queríamos dormir cómodos y ver todo lo que pudiéramos.

Así que miramos los autobuses y las ofertas disponibles, y nos hicimos un plan que incluía partes a pie y partes en autobús. Si os interesa viajar de este modo, en casi todas las regiones de Inglaterra existe la opción de comprar un billete con viajes ilimitados para varios días, en nuestro caso, por 26 libras por cabeza podíamos coger todos los autobuses que quisiéramos en una semana.

Incluimos también en nuestro plan una parada final en Totnes, un pueblo que presume de cultura alternativa y que forma parte de la red de «comunidades de transición».

Llegamos a la zona en tren desde Brighton, si vives en Reino Unido en pareja, te recomiendo que te hagas la tarjeta Two Together, ya que merece muchísimo la pena para los viajes en tren.

Para el senderismo, Inglaterra tampoco se queda atrás, ya que tienen toda una red de senderos por todo el país. Si tenéis pensado andar por Cornualles, en esta página tenéis varias rutas clasificadas por zonas y dificultad.

Día 1. De Brighton a Penzance (Pennsans en córnico)

Vamos de Brighton a Penzance, la primera parada de nuestro viaje y donde dormiremos la primera noche. El alojamiento en Penzance es relativamente caro, ya que la región de Cornualles en julio y agosto es bastante turística. Después de unas 7 horas de tren llegamos a Penzance, un pueblo muy coqueto junto al mar, cerca del monte St. Michael, el gemelo inglés del monte St. Michel de Francia. Creo que la mayoría de los coches deben de tener los bajos hechos un desastre, ya que vimos más de un coche atravesando el agua salada de la marea en una de las calles…

La última foto me ofrece una oportunidad genial para hablar de dos cosas maravillosas: El Cream Tea y las Cornish Pasties.

En esta zona de Inglaterra es especialmente típico el Cream Tea, además, servido con Cornish Tea, si te interesa saber más, escribí sobre esta tradición en mi cuenta de Instagram.

Ahora solo hablaré de las Cornish Pasties. Las Cornish Pasties están buenísimas. La tradicional es como un guiso de carne con patatas metido dentro de una empanada. Puede sonarte raro, pero te aseguro que está buenísima. También las hacen de otras cosas, nosotros probamos la de verduras (sí, lo has adivinado, es como un puchero con patatas metido dentro de una empanada) y la de queso y cebolla, que estaba riquísima. Sin embargo, lo más curioso de todo es la historia: era la comida típica de los mineros, ya que la masa de la empanada no se comía, sino que servía para que pudieran sostenerla sin contaminar la parte de dentro con el arsénico u otros productos presentes en las minas. Así es, la parte de la empanada se tiraba a la basura.

Ya que estoy hablando de comida, saltaré directamente al final del día: si en la Costa Jurásica buscamos pescado fresco y nos costó la vida, en Cornualles parece que no es tan difícil. Damos un paseo hasta Newlyn, una localidad con una de las flotas pesqueras más grandes de Reino Unido, y rematamos ese paseo una cena de pescado riquísima aquí. Recomendamos ese sitio totalmente, nos pasamos el resto del viaje pensando en esa cena, de verdad.

Día 2. De Penzance a Land’s End pasando por muchos sitios

Como somos así de raros, empezamos nuestra ruta alejándonos de la dirección que, en teoría, vamos a seguir, pero todo tiene una explicación: muy cerca de Penzance, como ya dije, está St Michael’s Mount, el castillo gemelo de St. Michel en Francia, al que se puede llegar andado con la marea baja o en barquito cuando sube. La caminata desde Pensanze (3,4 km) merece la pena totalmente y, si hace buen tiempo, podéis daros un baño con vistas al castillo en una preciosa playa de arena blanca.

Aquí tenéis unas cuantas fotos del castillo y una vidriera muy antigua en detalle.

Marazion, que parece el nombre de algún personaje épico, es el pueblo donde está St. Michael y está bastante bien, nosotros nos damos una vuelta mientras esperamos el autobús que nos lleva hasta Penzance, y de ahí cogemos otro hacia Porthcurno,

Viajar en verano en transporte público en esta zona mola mucho, ya que los autobuses son de dos plantas y la parte de arriba no tiene techo. Si tenemos en cuenta que bajan y suben por carreteras estrechas a toda pastilla, es como montarse en una atracción de feria.

Después de un (acojonante) ajetreado viaje en un autobús de dos plantas por carreterillas en las que a duras penas cabe un coche, llegamos a Porthcurno, donde queríamos ver el teatro de Minack. Por desgracia, a pesar de la carrera que nos pegamos con las mochilas a cuestas, llegamos al teatro y lo están cerrando (media hora antes de lo que decían…), así que intentamos verlo desde algún punto, pero solo vemos acantilados y playas preciosas. Corremos hacia el bus porque es el último hacia Land’s End, donde tenemos reservado el alojamiento esa noche.

Unas cuantas carreterillas estrechas más tarde, llegamos a Land’s End: el hostal es una pasada y nos han dejado comida rica de kilómetro cero, además, el café que nos tomaremos a la mañana siguiente lo tuesta el hijo de la dueña allí mismo, ¿se puede pedir más? Sí que se puede: decidimos ver el atardecer en el fin del mundo con una buena pinta de cerveza.

Con este atardecer, los acantilados imponentes de Land’s End y la recomendación de que os toméis una cerveza en el fin del mundo, os dejo hasta la siguiente entrada con la segunda parte del viaje.


Originally published at echandoelfreno.wordpress.com on September 1, 2018.

Judith Hita

Written by

I read, learn, travel and translate. www.judithhita.com

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade