Somos Eshe, una nómada que termina en un mundo de ruinas donde una ancestral lucha entre humanos y una antigua raza ha terminado en tablas. Para salir de esta pesadilla, primero tendremos que adentrarnos en ella y elegir nuestro camino en un juego de acción de estilo Metroidvania, y con la personalidad en el dibujo de los creadores de Jotun. Análisis de Sundered.


Hace unas décadas, cuando se produjo el paso del 2D al 3D, los jugadores estábamos encantados. Lo cierto es que mirando hacia atrás, el cambio fue demasiado apresurado. A los jugadores nos hacían los ojos chiribitas con los primeros polígonos -que no han envejecido tan bien- mientras que empezábamos a ver anticuados esos píxeles que hoy día, sin embargo, tanto amamos. Las desarrolladoras también estaban contentas con el cambio, porque hacer un juego 2D era tremendamente difícil. Es una producción muy artesanal. El proceso de animar un sprite es largo y metódico. No hay forma de tomar atajos.

Ver ahora juegos en 2D como Sundered, con su gran estilo gráfico realizado a mano, se siente como ese paso que nos perdimos en el cambio de dimensiones. Pero también significa volver a los mismos problemas de antaño: cada animación debe hacerse de forma manual y sin atajos. Si quieres que tu personaje ataque con un hacha o una lanza en vez de con una espada, tendrías que hacerlo de nuevo, no vale con cambiar el arma poligonal como en un juego 3D. Y Sundered se resiente justo por ello: sus animaciones son tan detalladas, precisas y preciosas, que la variedad ha sido una barrera demasiado alta.

El nuevo juego de Thunder Lotus Games (Jotun, 2015) se apoya demasiado en las habilidades pasivas. Nuestra heroína, Eshe, utiliza unas espadas mágicas que nos otorga una siniestra figura, pero en nuestro camino no encontramos nuevas armas que otorguen cierta variedad y se ajusten más a nuestro estilo de juego, lo que hace que la sensación de repetición empiece a ser bastante acusada tras el primer tercio de la aventura, cuando dominamos perfectamente todos los ataques. Ocurre lo mismo con los enemigos, que abusan del cambio de color para indicar que son más fuertes, pero que se sienten repetitivos en algunos momentos. El gigantesco árbol de habilidades que se nos presenta, el cual podremos ir completando a medida que ganemos fragmentos (experiencia), se basa casi en su totalidad en mejorar nuestra vida, nuestro escudo, la potencia de nuestro ataque o nuestra defensa. Como decimos, habilidades pasivas más sencillas de variar con parámetros de programación que con animación pura.

Como buen Metroidvania, habrá otras mejoras clave que nos ayudarán a desbloquear nuevos caminos. Algunos movimientos clásicos, como poder realizar un salto doble, un ataque especial capaz de destruir barreras o un potente cañón que nos ayudará tanto con los enemigos como con la apertura a nuevas zonas. Pero quizá la novedad más importante que aporta es añadir un componente procedural a su mapa laberíntico. Si el género siempre ha conectado diversas estancias para conformar su mapa, aquí estas salas se agrandan y se mantienen en todo momento, pero contienen otras más pequeñas que pueden variar tanto en su forma, tamaño como estructura cada vez que morimos. Una forma de agregar algo de variedad al conjunto, al igual que sus enemigos, que tienen la particularidad de no estar fijos en un mismo escenario, sino que pueden aparecer en cualquier momento tanto de forma aleatoria como en hordas, y perseguirnos sin descanso. Y cuando una horda llegue, prepárate a luchar, pues el aluvión de monstruos que irán a tu caza no es nada desdeñable.

El lento progreso

El lento progreso

Tras unas cuantas horas con Sundered, te darás cuenta de que los enemigos están ahí para que no puedas concentrarte en la navegación del mapeado, más que para impedir tu avance o subir de nivel. Acabar con ellos apenas da fragmentos para mejorar nuestras habilidades, a diferencia de los tesoros corrompidos, que al atacarlos liberan una gran cantidad de ellos. Como decimos, los enemigos están para molestar. Impedir que pienses cuál es la mejor forma de avanzar hasta la siguiente zona, al tener una horda detrás de ti que puede acabar contigo en segundos y con la que tienes mucho que perder y poco que ganar.

Aunque cumplen su función, lo cierto es que la frecuencia de los enemigos, cada vez más poderosos y numerosos, unido a unas cargas entre escenarios y muertes que pueden resultar pesadas, hacen la experiencia algo frustrante. Porque Sundered te exige en ocasiones lanzarte a lo desconocido en busca de una muerte segura sólo para saber si estás siguiendo el camino correcto, y detiene tu avance en seco a base de jefes finales preguntando al sistema si tienes el nivel correcto. Si no, probablemente tengas que buscar otro camino secundario antes de seguir avanzando con el objetivo principal. Una forma de equilibrar la aventura arriesgada, que exige a veces más de la repetición que de la propia habilidad del jugador a los mandos.

No es que no necesitemos de cierta destreza con los mandos. Hablamos de un título tan jugable, que exige tanto de apretar y machacar botones en todo momento, que algunas veces nos han llegado a doler las manos de la intensidad de su navegación y combates. La exploración de sus niveles nos mantiene realizando saltos dobles y sobre paredes sin respiro, para después enfrentarse a una horda donde machacar el botón de ataque mientras no paras de moverte. Un frenetismo que se agradece, aunque con un ritmo demasiado acelerado.

Lo que no se puede negar es que Sundered es un juego creado con mimo y atención al detalle, tanto de los movimientos de la propia Eshe como de los escenarios. Justo en el momento en que la primera gran zona empieza a hacerse demasiado familiar, nos lleva a otra distinta donde la ambientación cambia radicalmente. Se acompaña además con una historia que, si bien, es anecdótica, bebe más de su gran atmósfera con toques Lovecraftianos y que se expande poco a poco en lugares donde la siniestra entidad que nos acompaña va explicando matices de lo que ocurrió en este extraño mundo. Además, a medida que progresamos en la aventura, se va entreviendo cada vez más la posibilidad de elegir dos vías diferentes que, si bien una nos pondrá las cosas más difíciles que la otra, nos llevará a una conclusión radicalmente distinta.

Sundered logra atrapar por sus inmensidad de mapeado y sus grandes dosis de acción. No se puede decir lo mismo de su progresión, que se apoya demasiado en elementos pasivos y no tan atractivos, con un avance lento y a veces demasiado repetitivo, que nos obliga a pasar demasiado por las mismas zonas hasta alcanzar la fuerza necesaria para llegar al jefe final. Jefes, eso sí, imaginativos y que tienen en los principales algunos de los momentos más intensos y espectaculares del juego, con patrones de ataque muy conseguidos y con una escala que deja boquiabierto. Grandes ideas que dan como resultado un juego frenético y divertido, pero con un ritmo artificialmente lento y desequilibrado.

Sundered ofrece escenarios de gran dibujado y peleas contra enemigos gigantescos, mientras lucha desesperadamente por no caer en la repetición, creando todo un sistema de escenarios generados proceduralmente y oleadas de enemigos que pueden aparecer y perseguirnos en cualquier momento. En ocasiones consigue su objetivo, pero se nota una falta de equilibrio en el ritmo y en la variedad de opciones que se le da al jugador que lo alejan de la meta.

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