Entusiasmo pincha

Por @JuliGiacobbe

Más antiguo que River y Boca, tiene orígen de otro siglo, en un agosto de 1898 marcado por la iniciativa de algunos estudiantes bonaerenses. Vivió mudanzas década tras década hasta instalarse en Caseros. Fue el segundo campeón del amateurismo tras el -extinto y elogiado- Alumni. Tuvo sólo una temporada en Primera división y, en las últimas dos temporadas, se ganó un invicto de 12 partidos por Copa Argentina.

Les digo que se impuso ante nombres diversos, como a Riestra, a Defensa y Justicia, a River, a Banfield, a Talleres y estuvo muy cerca de pasar a la final, si no fuera por la fortuna de San Lorenzo en los penales de la edición anterior. Todas ellas, entidades que comparten una cualidad: cada una, en su categoría, fue campeón durante o posteriormente a la realización del partido frente a Estudiantes, lo que a las claras aumenta la magnificencia de la hazaña copera.

Pero hoy les cuento que anoche volvió a ser noticia por eliminar a otro grande del fútbol argentino -Vélez- pero en esta humilde publicación les vengo a contar un poquito más. ¿Es esta la gran sorpresa del formato doméstico?

Estudiantes de Buenos Aires vivió una última temporada floja en la Primera B. Ni el ex entrenador Oscar Blanco (21 partidos con sólo 6 victorias) ni el actual Fabián Anselmo (19 y 5) pudieron imitar una campaña similar a la que les comentaba el párrafo previo. Aun así el club no tuvo inconvenientes en la Copa de la que tanto hablamos: no sólo eliminó a Platense, uno de los de mejor rendimiento en las 40 fechas de la Primera B, sino que también lo logró con un holgado 6 a 1 en el Estadio Ciudad de Caseros. Y encima el siguiente rival vencido fue UAI Urquiza, meses previos a su histórica presencia en la B, donde estará otra temporada más.

Los siguientes serían Sportivo Belgrano y Gimnasia de Jujuy, ambos rivales que, con garra y lucha en el mediocampo, no se dejaron vencer fácilmente sino más bien por la mínima o gracias a la tanda de penales. Es decir que no solo ganó con buen juego o goles a mansalva, sino que si la necesidad marcaba jugar partidos tácticos o -fiel a su apodo de Matador- luchados, este Estudiantes no tuvo grandes problemas.

Llegada la siguiente ronda se suponía que el rival de Instituto (ganador de la otra llave, frente al campeón Arsenal) sería Vélez, pero ante la sorpresa de todos, Estudiantes aprovechó las que tuvo para marcar un 2 a 0 sin discusiones, no tanto por el trámite (donde el equipo de Flores estuvo mejor en la zaga delantera que en la defensiva) sino más bien por la contundencia y eficacia a la hora de marcar las mínimas chances. El cometido estaba logrado, primero con un verdadero golazo del lateral Julio Serrano y posteriormente con la ampliación del marcador gracias a un gol en contra de Facundo Cardozo, defensor del fortín.

Pasando a octavos de final por segunda edición consecutiva, el pincha comparte llave con grandes como River y Racing, ambos con partidos pendientes para las próximas jornadas. Mientras piensa en una mejor temporada, dando todo por el ascenso en la reedición del torneo argentino, deja lo que no tiene en la copa doméstica. Tal vez con juego, tal vez con garra, pero sí definitivamente con el entusiasmo de sus antiguos fundadores y de sus actuales hinchas que creían que las hazañas del pasado eran inevitablemente irrepetibles. Después de todo les anuncio que estamos ante una -ya reconocida- sorpresa de la Copa Argentina. Después de tanto, Estudiantes, se erige nuevamente como candidato a participar de las rondas finales.