Mantener la curva

“Adele regresa con nuevo disco y 68kg menos”, es el titular (utilizando las mismas palabras en diferentes órdenes) con el que coronaban la noticia la mayoría de medios generalistas en España hace pocos días. Galerías de fotos, eufemismos, comentarios banales… ninguno de esos artículos hacía hincapié en la calidad de su música. Puede que Adele te guste más o menos, que su estilo musical sea este o aquel, pero a día de hoy, pleno año 2015, una mujer con una voz de ese calibre sigue siendo noticia por su peso y no por su habilidad para cantar.

Siguiendo esta línea de pensamiento, ¿qué nos queda esperar a las demás mujeres? a todas aquellas que nunca llegaremos a ser estrellas ni parte de la high society. Sin duda ese es el hecho de que se las ponga bajo el foco constantemente, de que no se les pase ni una (sobre todo a ellas, pero también a ellos). A pesar de esto, nosotras, las más mundanas, las que formaremos siempre parte del pueblo llano, estamos bajo el mismo foco, aunque de menos luz. Personalmente, siempre he sido una chica grande, y pocas veces he estado cerca de mi peso ideal. Tengo la espalda y las caderas anchas, no soy demasiado alta, y mi complexión es robusta. Durante mucho tiempo me deprimía pensando que nunca iba a llegar a ser delgada como ésta o aquella. Y es un hecho que nunca voy a serlo, pero porque básicamente, nuestros cuerpos son distintos. Es físicamente imposible.

Muchas veces pienso qué habría sido de mi y de mi salud mental sin una madre como la que tengo, sin amigas como las que me rodean y sin una educación cultural bastante ecléctica desde relativamente joven. Aún hoy, con 23 años, tengo días en los que me cuesta quererme tal como soy. Obviamente hay cosas que me gustaría cambiar, pero después de mucho tiempo, he dejado atrás comentarios que sí sigo oyendo en otras mujeres, tales como “estoy muy gorda”, “si como eso me siento culpable” y otras lindezas.

Estoy cansada de que las mujeres tengamos que vivir subyugadas a la figura, la imagen, al mantener la línea. Quiero trabajar en una industria que fomenta diariamente todo eso para vender más. Pero precisamente quiero hacerlo porque creo que son cosas que pueden cambiarse, pero sólo desde dentro. Mantengamos la curva. Lo saludable, sabiendo que con esto nos podemos referir a muchas formas distintas, y que nadie debería sentirse mal por ser como es y como quiere ser. Puede que todo esto suene muy utópico, pero también es cierto que soy una romántica. Para mí, las cosas hay que intentar cambiarlas desde dentro, día tras día, siendo fiel a lo que uno defiende.

Espero que Adele gane otros tantos Grammys, Oscars y discos de platino como con sus otros CDs. Aunque seguramente, al final, midan su valor según su peso.