CAMPAÑAS DIGITALES: LOS QUE VOTAN ESTÁN CONECTADOS

El avance de las redes sociales, en el último tiempo, ha intervenido en la política argentina y mundial. En este año intenso por las elecciones presidenciales, las plataformas sociales estuvieron –durante la campaña- y están más activas que nunca con repudios y alegrías por el nuevo presidente electo, Mauricio Macri.

Guía útil para los principiantes
Un hashtag es una etiqueta, una palabra clave que se escribe con el numeral (#) adelante. Sirve para identificar un tema, crear o unirse a una tendencia.
Las menciones van con el arroba (@) adelante y luego de eso, sin espacios, se inserta el usuario amigo al que le quiera mandar un tuit.
Un tuit es el mensaje que se envía desde un usuario hacia otro o, sin arrobar a alguien, para comentar un estado de ánimo, anécdota, opinión o sentimiento.

Unos días antes de las elecciones del 9 de agosto primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) los aspirantes a presidir el país propusieron sus propios hashtags en las redes por una razón que se desconoce. En el siguiente gráfico, están los resultados:

Créditos: La Nación Data

Como se ve, el líder de Cambiemos, Mauricio Macri, propuso #YoLoVotoAMM (140 mil tuits) y el candidato por el Frente Para la Victoria, Daniel Scioli, #MiVictoriaEs (73 mil tuits). Pero, ¿cuál fue, en ese momento, el beneficio de este cierre si en las redes sociales ganó Macri y en las urnas Scioli?

La iniciativa fue del dirigente gremial Víctor de Gennaro, que no superó las PASO, cuando propuso a finales de julio #DeGennaroPresidente. Pero, el jueves 6 de agosto, un día antes de la veda electoral, los usuarios de Twitter usaron diversos hashtags planteados por sus dirigentes favoritos.

La que no quiso utilizar ningún numeral fue la ex candidata por el GEN, Margarita Stolbizer. Ella, en cambio, decidió publicar un video y considerar que, en vez de una guerra de hashtags, preferiría un debate de ideas. “Lástima que no se animan”, tipió.

La campaña siguió y ya se conocen los resultados: Mauricio Macri, el nuevo presidente de Argentina, y Daniel Scioli, el gran perdedor del Frente Para la Victoria. Pero, ¿cuánto inciden las redes sociales en las campañas electorales? ¿Es solo una plataforma para debatir ideas?

Entrevista a Fernando Tomeo, abogado experto en tecnologías y redes sociales.

Los políticos, ¿están obligados a pertenecer a las redes sociales?

-No es obligatorio pero es lo más prudente, razonable y conveniente. Las redes sociales cambiaron la forma de comunicación en las personas y los políticos no pueden quedar afuera de este cambio estructural.

Antes de las PASO, en las redes sociales se realizó una guerra de hashtags. El ganador, en la plataforma, fue Mauricio Macri, pero luego en las urnas, ganó Scioli. Entonces, ¿les conviene utilizarlas para la campaña?

-Se pueden dar este tipo de situaciones. La primera elección de Barack Obama se viralizó en las redes. Por más que no todo el electorado use estas plataformas, es un cambio social, humano y fundamental. El hashtag puede dar un resultado positivo o negativo pero lo importante es que la gente se relacione en internet.

¿Se puede regular internet?

-Internet no puede ser un espacio sin ley porque cada uno hace lo que quiere sin ninguna consecuencia. Esto no significa que hay que legislar todo porque internet nació libre y tiene que ser libre. Pero, por ejemplo, no existe una ley para los proveedores del servicio. Todos los proyectos quedaron en el camino, no se aprobó nada.

¿Es necesaria la veda en las redes sociales?

-Para mí, si hay veda en el mundo real, debería haber en internet. Si no nos vamos todos para allá y hacemos lo que queremos.

La zona liberada

Existe un lugar libre de prohibiciones y responsabilidades: la amada y bella internet. La cual provee servicio y permite que los usuarios se conecten a través de las redes sociales para comunicarse.

No se cortó internet los viernes previos a las PASO, la primera vuelta y el Balotaje. Es decir, no hubo veda online.

¿Puede un hashtag cambiar un voto? Para Natalia Zuazo, periodista especialista en medios y cultura digital, y escritora de Guerras de Internet. Un viaje al centro de la Red para entender cómo afecta tu vida, le parece que “es imposible regular internet para tener una veda tanto afuera como adentro-del mundo cibernético-. No lo intentaría porque no sé qué tipo de poner podés tener”.

Alejandro Tullio, director de la Cámara Nacional Electoral, dijo, antes de las PASO a La Nación, que todavía las redes sociales no están alcanzadas por la veda y que debería haber una prohibición explícita.

Hay que saber jugar al mismo juego que todos. Si un político ve que otro aprovecha las plataformas online para expresar e incitar a votarlo en las elecciones, el oponente no debería quedarse atrás. Toda palabra cuenta durante la campaña.

Obama, el rey de las redes sociales

Para el mundo de internet, Barack Obama, actual presidente de Estados Unidos, se lo considera el pionero en las campañas digitales.

Un estudio de Digital Policy Council (DPC) afirmó que el 75 por ciento de los políticos del mundo está en Twitter. Y está bien. ¿Por qué? Porque Obama ganó dos elecciones gracias a pertenecer a las redes sociales.

En 2007, el residente actual de la Casa Blanca fue uno de los primeros en crearse un perfil en las plataformas sociales. Pero, no sólo ganó por tener una cuenta en Twitter, sino porque creó un grupo de Facebook que se llamó One Million Strong for Obama. A los veinte días, se habían unido más de 270 mil personas. Ahí, vieron el poder de internet porque podían publicitar su campaña totalmente gratis y para todo el mundo.

Según The New York Times, todos los anuncios de campaña subidos a internet, se reprodujeron por más de 14 millones de horas. Y, como todavía faltaban votos, crearon MyBarackObama.com para que los usuarios pudieran comunicarse y crear eventos para recaudar fondos.

Los números fueron altos. Se recaudaron más de 30 millones de dólares. Sí, 30 millones de dólares a través de esta web. Entonces, ahí se vio otro poder más allá de lo gratuito, ganar la presidencia de un país del primer mundo no le costó más que unas computadoras y, además, ayudó a los ciudadanos.

Después de cuatro años, las redes sociales ya eran otras y el desafío era distinto: cómo ser el político más importante de estas plataformas. Es por eso que tuvo que invertir unos millones para utilizar la publicidad paga que ofrece Twitter y Facebook. Igual no sólo innovó con eso, sino que se creó un usuario en Reddit, se presentó y anunció que por media hora iba a responder las preguntas de los usuarios. Más de 24 mil comentarios y 5 millones de visitas. Obama nunca paró de romper records.

Este fue el mensaje que publicó Obama en Reddit

Con los debates pasó algo muy particular. #ArgentinaDebate fue record total en su segunda edición, no sólo por los picos de 53 puntos de rating, sino por los casi dos millones de tweets que se enviaron con esa etiqueta.

Esta es la reflexión que hace el diario Clarín acerca de la cantidad de tuits: “Cada 1500 tuits, la palabra “Macri” tenía un alcance aproximado de 3,1 millones y 3,6 millones de impresiones; mientras que “Scioli” tenía un rendimiento bastante más bajo: 1,6 millones y 2 millones, respectivamente”. Clara está la posición del medio, pero ¿cómo saber si esos tuits fueron positivos o negativos? No se puede saber y si se pudiera, debieran hacer un estudio que podría llevar días de análisis a cada usuario que tuiteó.

¿Esta es la política 2.0? César Calderón Avellaneda, especialista en internet, campañas electorales y comunicación de los gobiernos, escribió en Política 2.0: las campañas electorales en la red que los políticos tienen que aprovechar “la capacidad que la red pone en nuestras manos”.

La clave del éxito está en no dejar de pertenecer a donde todo el mundo pertenece. También, interactuar porque al usuario le gusta tener a los políticos a la alcance de 140 caracteres para expresarle sus quejas o sus reconocimientos. En Mundo Twitter, una guía para comprender y dominar la plataforma que cambió la red, el autor José Luis Orihuela simplifica los cuatro desafíos que tienen los políticos a la hora de utilizar la plataforma: “superar la transitoriedad de la campaña, evitar la propaganda, administrar personalmente la cuenta y ser transparentes”.

Esos cuatro puntos son importantes pero el que se ganó el sillón de Rivadavia, salteó algunos. La propaganda se hizo igual y, una vez, hasta un poco sucia cuando su administrador, es decir, Community Manager tuiteó: “Les pregunto, ¿a quién pueden confiarle el futuro de sus hijos? ¿A Aníbal Fernández o María Eugenia Vidal?”

En conclusión, nadie respeta nada. No se respeta la veda, no se respeta al contrincante. Lo importante para ellos es ganar, pero hay que saber ganar sin perjudicar al otro. El último tuit citado fue parte de eso, de perjudicar al otro. Debilitaron a un candidato y pusieron en duda al lector. Eso es lo que realizaron durante toda la campaña, dentro y fuera de internet. Las plataformas son libres y no existe alguien que decida qué está bien o está mal, por eso, nunca se va a regular.

La última captura no es parte de “la campaña sucia”. Pero, con esa imagen y las pocas palabras expresadas por el piquetero Luis D’elia, se pone a pensar al usuario si de verdad las propuestas de Macri van a ser para unos pocos. Se juega con el lector todo el tiempo. Y, en estos casos, los responsables son las mismas cuentas verificadas de los funcionarios. Aunque, muchas veces -casi todo el tiempo- en las redes hay trolls. ¿Qué son? Usuarios que estaban inactivos y son empleados para tuitear en en contra de algo o alguien.

El Frente para la Victoria denunció y acusó a Cambiemos de utilizar un ejército de trolls para perjudicar a los candidatos. Desde ambos partidos negaron rotundamente haber contratado expertos en informática para manejar estas cuentas. La campaña sucia online puede hacerse igual, sin trolls y con militantes.

En pocos años, seguramente, implementarán la Política 4.0 en la cual el electorado verá a sus candidatos hasta en la sopa. Y ahí no habrá trolls, ni imágenes, ni cuerpos que lo aguanten.

Lo que nos dejó la campaña electoral 2015