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Llegué a un punto en donde solo quiero gritarte que:

¡Qué me vuelves loca, que me impresiona todo lo que sabes, lo que guardas muy celosamente pero que lo compartes conmigo!…

¡Qué me enloquece que a tu edad lo seas todo y busques aun así, ser más!

¡Qué ames a tu perro más que a nadie, Dios, eso me encanta!

¡Qué seas TAN LIBRE, tan fuerte, tan capaz!…

Y es que tengo tanto por descubrirte que realmente es desesperante tenerte tan poco tiempo.

Es tan impresionante que te hayas fijado en mi… que me hayas elegido A MI para hacerme partícipe de tus días, de ese corto fin de semana en el que pretendes estar solo, porque siempre ha sido así, y que no habrías querido cambiar NUNCA, hasta que me conociste…

¡AMO QUE NO SEAMOS NADA!

Así, tal cual, NADA, que nos acompañemos de vez en cuando pero que no tengamos ningun tipo de lazo más allá del compañerismo, de los mismos gustos y de los lugares a los cuales no llevaríamos a alguien más que no fuéramos tú o yo.

Amo que me busques, que me frecuentes, que me bromees, que me cuides, que me enseñes, que me presentes y hagas parte de tu grupo de amigos, que me dejes entrar a TU MUNDO, que no me ates a nada y que me dejes ser como soy…

Amo tanto que me mires a los ojos, de verdad, me encanta… porque tenemos esa conexión.

Amo que esto resulte tan efímero, porque se que el día de mañana te irás, YO ME IRÉ, TE DEJARÉ, pero me llevaré tanto de ti que no pensaré en extrañarte.

Escribí todo esto en un momento de impulso, llorando, queriéndote y escuchando Etude — Joep Beving mil veces.