Era feo


Ella estaba impresionada, como en shock. El retrato hablado expuesto en el noticiero de las nueve era un rostro familiar. Demasiado familiar.


Hace tiempo que la televisión dejó de ser el medio para estar informado; si todas las noches está encendida en la cocina de Luisa es por la costumbre heredada de otro siglo.
Costumbre que le hacía tener fijos los ojos en el aparato que esta vez mostraba el rostro de su hijo y un conductor que describía los (trágicos, infortunados, terribles) sucesos casi con la misma emoción con la que narró la (conmovedora) historia de Negrito, el perro sin 3 patas. 
Sus palabras perdieron contenido en la cabeza de Luisa.


No podía ser bueno que su hijo estuviera en las noticias. Ella lo conoce mejor que nadie. Y a pesar de que había perdido el detalle de la noticia, sabía que algo malo sucedió.


Comerciales. El volumen sube automáticamente y logra atraer su atención. Cuerpos esculturales y rostros bellos promueven una fragancia para él y para ella. 
Sus ojos aún fijos en el aparato ahora veían a un hombre gordo con un entusiasmo casi genuino quien había bajado dos tallas. El gordo y su entusiasmo no lograron parar la mezcla de imaginación y memorias que provocó el retrato.


Esa noche no hubo sueño. Siete horas se fueron desde el momento en que se acostó hasta que Luisa apagó la alarma que la ha despertado a la misma hora de lunes a viernes desde hace varios años.
Siete horas de búsqueda. Búsqueda de la posición perfecta, búsqueda del cansancio que tenía a medio día cuando se levantó por un café de máquina, de un escenario mental más ameno, del balance entre la buena hidratación y una vejiga no tan llena.


Y más que el hecho de no haber sabido nada de su hijo en más de 5 años, más que el hecho de saber que en parte era su responsabilidad que él nunca había sido bueno; más que la vergüenza que tendría que soportar al encontrarse con familiares y conocidos y le preguntaran con discreción, o no tanta: cuándo, cómo, qué había pasado con su niño… lo que la mantuvo despierta fue que su hijo era feo.