Personas Públicas

(Banda sonora: pursuing my true self, https://youtu.be/D6mXJHkhD6g)

Las redes sociales no son tu casa. Decir algo en una red social ni siquiera es simplemente decirla en la plaza del pueblo. A menos que tengas un candado en tu cuenta y solo sesenta seguidores, eres una persona pública. Lo quieras o no. Si tienes nueve mil seguidores y recibes ciento cincuenta RTs por tuit posiblemente tengas mucha más repercusión que el alcalde de Segovia. Incluso el alcalde de Segovia necesita buscarse en la wikipedia para saber su nombre y a ti te comparte en facebook mi primo que ni siquiera tiene twitter, no me vengas con mierdas.

Por supuesto, no estoy pidiendo (solo abogando por) que cambiéis vuestra forma de actuar, solo me gustaría poner esta reflexión por escrito, en vuestras narices, porque esto es el Internet y va de eso. Simplemente pensad que todo lo que hagáis en twitter puede (y va a) influenciar a mucha gente, cualquier cosa que hagáis en twitter puede estar perpetuando comportamientos con los que no estáis de acuerdo. No os cuesta nada tener algo de cuidado y hacer así un bien al mundo.

Personalmente, mi medida para cómo mi persona pública se ha de comportar es muy sencilla: ¿querría transimitir este comportamiento a generaciones futuras? Si la respuesta es «no», intento no hacer (lo que sea) donde me vaya a ver alguien que no seamos yo y el hacker ruso de turno que se haya metido en mi ordenador. Sé que no soy relevante en este mundo del Internet, pero me siento bien conmigo mismo comportándome así.

¿Queréis un ejemplo? Voy por la calle y he de cruzar un paso de cebra. Si estoy solo cruzo en rojo, verde, violeta y amarillo chillón (siendo justos, si hay un señor de cincuenta años esperando pues lo haga igual, qué más da). ¿Y si hay un niño esperando para cruzar? Me espero hasta que esté verde, suene el ruidito y venga la misma Reina de Inglaterra a decirme que adelante, que ahora sí puedo pasar.

Confieso que para mí es relativamente sencillo porque mi Persona Pública y mi Persona Privada son bastante similares. Solo soy realmente incoherente en cosas como lo del semáforo o el Software Libre (no todos tenemos la voluntad de hierro de Stallman, desgraciadamente). Soy consciente de que para mucha gente la diferencia entre sus deseos, costumbres y forma de vivir la vida son bastante diferentes de lo que ellos mismos consideran el mundo ideal. Gente que dice a sus hijos aquellos de «haz lo que yo te diga, no lo que yo haga».

Y es normal, ojo, soy consciente de que es difícil -por no decir imposible- olvidar de golpe veinte, treinta, cuarenta años de existencia, es normal. Pero tu persona pública, me temo, no solo te afecta a ti. Lo que proyectas en tu twitter, abierto al público, aireado, con las ventanas abiertas y el RT fácil afecta al mundo en que te rodea.

Y si a pesar de considerarte paladin de la bondad, estás – con tu comportamiento, que llamas privado y que yo creo muy fuerte que privado no es casi nada que salga de tu casa – perpetuando comportamientos que considero dañinos, te juzgaré en silencio. Te miraré de reojo. Abriré los visillos lo justo para que entre algo de luz y te juzgaré sin proferir ningún tipo de sonido.

El siglo XXI ha traído consigo muchísimas maravillas y las redes sociales, bien usadas, son una de muchas. Tengo la sensación de que, como sociedad, estamos todavía gateando sobre un nuevo paradigma para el que no estábamos del todo preparados, ¡y eso es genial! ¡Es emocionante! ¡El presente es fantástico! ¡Disfrutadlo!

Ya está. Eso era todo. En resumen: sed buenas personas y, mucho más importante, parecedlo.

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Bonus track:

Creo que lo del semáforo y los niños es muy buen ejemplo para ilustrar lo que quiero decir: es algo relativamente inocuo y me permite hablar de algo en lo que -en privado- me comporto de una manera determinada a pesar de que me gustaría que todo el universo se comportara de una forma distinta. También creo que es algo con lo que más gente se identificara.

Originalmente esto lo había escrito con otro ejemplo bastante diferente que he preferido eliminar porque creo que es menos pedagógico y sé de buena tinta que es algo que pone a alguna gente a la defensiva, sin embargo voy a dejar aquí la versión original por futuras referencias:

¿Queréis un ejemplo? Seguro que habéis leído más de un tuit sobre esto, y es algo que se puede aplicar a cualquier otro tema polémico más o menos desagradable: cuando haces un chiste de violaciones, incluso aunque es algo que tú nunca harías, incluso aunque es algo que la persona con la que estás hablando nunca haría (tú lo sabes, lo conoces muy bien, nunca es nunca y no es no) existe cierta probabilidad de que ese mismo chiste lo escuche alguien que sí que lo haría. Alguien que te oye hablar, con una sonrisa en la boca, de algo que él sí que haría. «Es solo humor negro», dices. «Todo el mundo sabe que es de broma, de coña, no tienes sentido del humor», recalcas. Pero esa persona -que sí lo haría- se ha ido a su casa ese día con una validación que tú (sí, tú) le has dado sobre algo que tú consideras (dices en tu cuenta de twitter) deleznable. ¡Y no queremos eso!

Es un solo un ejemplo ¿quizá algo extremo? ¿Quizá no? Pero lo mismo puede ser aplicado a cualquier aspecto de vuestra vida en sociedad. Todo esta parrafada se puede resumir en un muy sencillo: si no lo defiendes, no lo valides.

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