¿Están las asociaciones de Marbella politizadas?

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.
El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

Sirva esta famosa frase (de dudosa atribución a Bertolt Brecht) como introducción al dilema que me surge sobre la politización, o no, de las asociaciones de Marbella.

Si tienen hambre que coman pasteles

Definiendo las reglas del juego.

Partiendo de la premisa de que las palabras que utilizamos condicionan la forma que tenemos de entender el mundo y que muchos pretenden confundirnos intencionadamente, creo que, antes de entrar en materia, conviene que terminemos con esta confusión y revisemos qué es lo que nos dice la Real Academia de la Lengua sobre las diferentes definiciones que podemos aplicar a:

  • Las personas que actúan como particulares.
  • Las personas que actúan como portavoces o representantes de las asociaciones.
  • Las asociaciones que actúan como organizaciones con personalidad jurídica.

Según el Diccionario de la RAE:

Político, ca.

9. f. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.

Fácil, ¿no? Es lo que hacemos todos. Incluso quienes se definen como apolíticos: algo que es imposible, ya que cualquier decisión que tomamos en sociedad es una decisión política:

  • Podemos elegir comprar en una gran superficie, en el mercado o en la tienda del barrio.
  • Podemos elegir una marca que sabemos que practica responsabilidad social o solo interés lucrativo.
  • Podemos elegir entre sanidad pública o privada. Lo mismo para la educación. Quién pueda permitírselo.
  • Podemos elegir entre salir a manifestarnos o quedarnos en casa.
  • Etcétera.

Incluso los que renuncian a participar activamente en política –no votando, por ejemplo–, ya están tomando una decisión política que tiene consecuencias en la vida pública. Para estos últimos, recomiendo volver a releer la frase de Brecht.

Politizar.

1. tr. Dar orientación o contenido político a acciones, pensamientos, etc., que, corrientemente, no lo tienen.
2. tr. Inculcar a alguien una formación o conciencia política.

Si nos basamos en la primera acepción, podríamos concluir que muchas de las situaciones de la vida son actos politizados per se y, por lo tanto, menospreciarlos o atacarlos por serlo no es mas que un intento de manipulación interesada del lenguaje:

  • A una manifestación no se la puede acusar de estar politizada, ya que es una protesta de un grupo organizado con un contenido político concreto.
  • Los sindicatos tampoco pueden ser acusados de politizados, ya que son actores políticos con contenido político.
  • Las decisiones de gobierno tampoco pueden ser acusadas de politizadas, ya que el partido en el gobierno es otro actor político, que se presentó a las elecciones con un programa de contenido político para precisamente desarrollarlo.
  • Por lo tanto, una asociación tampoco puede ser acusada de estar politizada, ya que en los valores en los que se basaron sus fundadores al crearla también existe cierto contenido político.

Todo lo anterior, que es una perogrullada, también es aplicable a los medios de comunicación, que tienen una línea editorial con una determinada carga política más o menos sutil, mas o menos confesable.

Si, por ejemplo, los media hablan sobre los problemas de Venezuela durante toda una campaña electoral pero, curiosamente, omiten hablar de Colombia o Arabia Saudita, puede que no estén mintiendo, pero están sesgando la información que dan –y la que no dan– hacia un determinado extremo, presentándonos deliberadamente una foto del mundo distorsionada para, así, crear una opinión pública acorde a sus intereses políticos que luego nos condicione, en mayor o menor medida, a la hora de ir a votar (o no).

Pero, ¿qué pasa cuando se politiza lo que no corresponde?

Que, sencillamente, se está manipulando sobre algún tema en cuestión por un interés político que no tiene nada que ver ni está alineado con los valores o la carga política en los que teóricamente se sustenta. Incluso tomando parte contra otros.

  • Manifestarse contra el matrimonio homosexual olvidando los valores cristianos.
  • Promover el Brexit prometiendo a la sociedad inglesa un progreso basado en mentiras.
  • Culpar a los inmigrantes del gasto social ocultado un sentimiento xenófobo.

¿Y cómo nos podemos defender de la manipulación?

Pues, precisamente, aplicándonos, como ciudadanos que somos, en la segunda acepción; ya que, en la medida en que más nos politizamos y adquirimos conciencia política, más nos formamos y desarrollamos como personas libres y resistentes a la manipulación.

La confusión interesada entre lo que es información (hechos objetivos) y opinión (interpretación politizada), sin una división clara en los media, nos lleva que el derecho a la información sea casi imposible, ni siquiera consultado diferentes fuentes mayoritarias.

Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante.
© Ryszard Kapuściński

Por eso ni al poder, ni a los medios que le dan soporte, les interesan los individuos y las sociedades politizadas, no sea que pensemos y elijamos con criterio. De ahí el ataque y descrédito interesado que se ejerce contra la política.

Partidismo.

1. m. Adhesión o sometimiento a las opiniones de un partido con preferencia a los intereses generales.
2. m. Inclinación hacia algo o alguien en un asunto en el que se debería ser imparcial.

Cualquier actividad política, lógicamente, también puede ser partidista. Y esto es totalmente lícito, salvo cuando se oculta intencionadamente porque lo que se busca es el interés del partido por encima del interés de la sociedad.

Es esto lo que pasa cuando una asociación de vecinos, o sus representantes, hacen política apoyando a un partido en contra del interés general de los vecinos de su barrio, que es el fin para el que se creó.

Ocurre lo mismo con asociaciones culturales o solidarias que olvidan o aparcan sus valores y desatienden a sus grupos de interés haciendo política al ritmo de las palmas a un partido.


De lo general a lo concreto.

Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla.

Creo que esta frase de Nicolás Avellaneda debería de estar grabada a cincel en la fachada del Ayuntamiento de Marbella porque nos conviene recordar de donde venimos:

  • 15 años de gilismo en los que se desmontó por completo el funcionamiento democrático del ayuntamiento , se quebró la legalidad y se desmanteló el asociacionismo ciudadano, entendido en su carácter participativo (y politizado).
  • 8 años de neogilismo, encarnado en el PP, en los que se mantuvo el sistema del amiguismo clientelar, aunque de forma más discreta y aparentando capacidad de gestión.

Es en este ecosistema corrupto en el que han nacido, han crecido y han desarrollado su actividad las asociaciones de Marbella:

  • Algunas desaparecieron ahogadas por no querer plegarse.
  • Otras, aunque ignoradas, han conseguido mantenerse a base de recursos propios.
  • Y muchas otras, las más flexibles, han gozado de muy buena salud a costa de aparcar sus valores y no ser incómodas.

Pero en las elecciones municipales de 2015, después de algunos escándalos de corrupción y nepotismo, el PP bajó en votos y no consiguió retener el poder, que pasó a manos de un Tripartito compuesto por PSOE, OSP e IU.

Pero, con el cambio de gobierno municipal, lógicamente, también llegaron cambios que afectaron a las asociaciones de Marbella:

  • Se creó un Registro de Asociaciones para poner un poco de orden y control en el marasmo del asociacionismo local que hasta ahora había funcionado en su inmensa mayoría a base de simpatías y amiguismos.
  • Se creó un protocolo para subvencionar con criterios objetivos y baremables –no por filias o fobias–: ahora las asociaciones tienen que presentar un proyecto, un presupuesto y una memoria ejecutiva para poder fiscalizar luego el dinero público que se les entrega.

Entonces … ¿dónde está el sinsentido de todo esto? … ¿alguien en su sano juicio está en contra de que se fiscalice cómo se entrega y cómo se gasta el dinero de nuestros impuestos?

Pues parece que sí; o, al menos, eso pretende indicar el PP cuando habla de la existencia de asociaciones díscolas que no aceptan el nuevo sistema, e incluso las arenga para que lo boicoteen. Quedando para este partido en último lugar las personas a las que deberían defender o ayudar esas asociaciones.


Algunos ejemplos: no son todos los que están pero están todos los que son.

El caso Ser Humano.

Hasta donde sé de esta asociación, nació a la sombra del gobierno del PP y se dedicaba a entregar comida cocinada y prestar servicios de lavandería para los más desfavorecidos.

Recibía una subvención directa y además disponía de la cesión de locales del Ayuntamiento para desarrollar su actividad.

En principio, parece una labor muy loable. Entonces, ¿cuál ha sido el problema para dejar de prestar sus servicios?

Pues que cuando el Tripartito le pidió fiscalizar sus cuentas y saber a cuántos usuarios atendía, en principio se negó, luego informó de más de 400 y finalmente no quiso llegar a ningún acuerdo (hoy por mi…).

Hoy el Ayuntamiento sigue prestando el servicio de lavandería en el mismo local y el de comida cocinada en los comedores de mayores, con la curiosidad de que solo se han registrado para percibir ese servicio menos de 100 personas.

La última noticia es que el PP ocultó un informe del Defensor del Pueblo Andaluz desfavorable con esta asociación (…mañana por ti).

El caso Bancosol.

Esta asociación con implantación nacional presta el servicio de banco de alimentos gestionando el almacenaje de los mismos en la zona pero con dependencia de Málaga.

Recibía una subvención directa para el pago del alquiler de la nave que usan como almacén.

¿Porqué ha dejado de prestar el servicio? No lo ha hecho, simplemente han cambiado de estrategia y dejarán la nave por locales más pequeños y dispersos.

El caso Cáritas.

Esta asociación, con implantación nacional y marcado carácter religioso, ayuda con alimentos y demás artículos de primera necesidad a los más desfavorecidos de la zona.

Aunque tiene muchas otras fuentes de financiación -entre ellas, el 2,5% de lo que recauda la Iglesia por la casilla del IRPF que algunas personas marcan en su declaración de la renta, lo que solo representa el 2% del presupuesto de la asociación- , tenía también una subvención directa del Ayuntamiento.

¿Por qué ha dejado de prestar el servicio? Tampoco lo ha hecho. Simplemente no ha solicitado la subvención porque tiene cerrado su presupuesto para este año, pero la solicitará el año próximo.


Entonces … ¿están las asociaciones de Marbella politizadas?

Pues depende del cristal a través del que se miren y en qué sentido:

  • Pueden estar politizadas acorde a sus valores y carga política, lo cual no podría ser criticable.
  • Pueden estar politizadas dejando de lado sus valores y/o cayendo en el partidismo, con que deben ser criticables y exigirles que cambien, ya que no son útiles al fin para el que se crearon.

Algunas, como Ser Humano, es bastante evidente que sí, ya que después de negociar con Derechos Sociales no quiso llegar a ningún tipo de acuerdo y prefirió hacer partidismo a seguir dando el servicio a las personas que lo necesitaban.

Otras, como Bancosol o Cáritas, no está tan claro a nivel institución aunque tengan carga política, pero sus representantes locales quizás hayan podido pecar (lo siento, no he podido contenerme) de ello:

  • Unos por no haber informado a sus superiores en Málaga de las cambios para obtener subvenciones.
  • Otros por el silencio cómplice mientras el PP lo enfangaba todo.

Y tú … ¿qué opinas? … ¿defiende el presidente los intereses de tu asociación de vecinos? … ¿defienden los intereses de sus socios o afectados los representantes de las asociaciones culturales o solidarias que conoces? … y, casi, lo más importante … ¿cómo fueron elegidos esos representantes?

Como en los pasatiempos: solo tienes que unir los puntos en el orden requerido para descubrir la realidad escondida.