La importancia de vivir consistentemente

Hace poco, la más retadora y amorosa maestra que he tenido en la vida, me hizo una pregunta que me dejó helada: “¿dónde perdiste la pasión por enseñar?”.

He reflexionado por muchos días en esto y hoy tuve una conversación profunda con Michael, a partir de una reflexión iniciada por Javi Barbero, que me dio claridad.

El resumen de esa conversación es:

“Satisfacer tus necesidades, buscar tu bienestar, cuidar de ti es maravilloso. Relacionarte para que ello suceda es completamente saludable.
El tema está en la valoración que haces de las necesidades, el bienestar y el cuidado del otro. Porque para construir un sistema social sustentable, se necesita que ambas necesidades, bienestar y cuidado tengan el mismo valor, la misma prioridad”.

¿Qué tiene que ver esto con que haya dejado de enseñar? ¿Qué tiene que ver esto con que a los ojos de muchos por los últimos tres años me haya convertido solamente en la “traductora” de Michael?

Dejé de enseñar porque dejé de tener algo que compartir

Y dejé de tener algo que compartir, porque lo que compartía dejó de tener sentido. El comportamiento de quienes enseñaban, me mostró que había una brecha entre la enseñanza y la vida; y lo que yo observaba en familias y organizaciones me lo confirmó.

Durante los últimos tres años muchas personas me han preguntado porqué abandoné las constelaciones según Hellinger. En realidad, éstas nunca las abandoné ni las compartí, entonces y hoy les veo dogmas y grandes riesgos que me parecen muy peligrosos.

¿Por qué dejé todo lo vinculado con el mundo que JJ Stam llama “constelaciones sistémicas-fenomenológicas”?

Porque en siete años de estudiar con él y con sus maestros, la prédica “parece” linda, sin embargo, no observé un solo comportamiento orientado a valorar al otro, sus necesidades y su bienestar tanto como al de ellos. Entonces, en mi construcción interna de realidad algo faltaba o no funcionaba.

En otras palabras, en mi experiencia directa con ellos hubo un abismo de consistencia entre lo que predican y lo que viven, y aunque ese no es mi asunto, ni realmente es importante para mí ahora, si me hizo cuestionarme si realmente la teoría tenía sentido.

Y pienso que no funciona porque por años he visto personas que “entienden” sus historias y su “destino,” pero que no construyen un futuro diferente aún teniendo la capacidad para hacerlo.

Finalmente, yo sólo tomé distancia de la metodología y las instituciones, el resto (él, sus maestros, discípulos y seguidores) cerraron conmigo como ser humano. Esto sólo me confirmó la distancia entre el método, sus principios y la conducta.

¿Para qué enseñaba?

Cuando fundé esta compañía hace diez años lo hice con la intención de poder contribuir a algo mejor como sociedad, no he perdido ni un ápice de ese deseo.

Y dejaré cualquier enseñanza, teoría o metodología que no contribuya a ello.

Lo hice con el deseo de ser congruente, “a veces me sale y a veces no”, y sigo levantándome cada día en mi humanidad a hacerlo nuevamente. La diferencia es que hoy tengo más claridad de proceso y menos demanda de perfección interna, más comprensión hacia mí misma y hacia los otros. Así como una manera de hacer cada día nueva y diferente, a veces, aunque sea muy retadora.

Mi sueño, el que he alimentado a lo largo de estos diez años, con diferentes propuestas, metodologías y enfoques sigue siendo el mismo: contribuir a un mundo donde podamos vivir y construir en la diversidad, en la inclusión.

Donde todos en independencia de género, raza, religión, orientación sexual o cualquier argumento humano usado para discriminar, podamos convivir en la seguridad y la certeza de que tenemos un lugar.

Después de tres años

Después de la pregunta de Steph he estado pensando que quizá sea tiempo de volver al aula a facilitar y muy probablemente lo único que tenga que compartir es:

•que hoy no creo en nada o creo en todo, porque si existe tuvo valor para alguien y eso le da un lugar.

•que no creo que los maestros existan o que todos somos maestros como hace mucho pienso.

•que hoy no creo en el desarrollo humano, porque esencialmente pienso que todos los seres humanos, con terapia, sin terapia, con proceso, sin proceso, están en constante desarrollo.

•que no creo que hay verdades, que todo lo que hay son invenciones de alguien más, o que todo es verdad, porque para alguien es así.

Probablemente lo único que realmente creo hoy es: tus necesidades y las mías tienen el mismo valor, tú y yo somos iguales y juntos necesitamos encontrar la forma de construir algo en donde cada uno tenga un buen lugar, un bien individual y quizá hasta la posibilidad de un bien común.

¿Cómo lograrlo? Cada quien encontrará su forma. A mi hoy me gusta la forma de ViSi, porque es consistente, profundamente consistente.

No hace juicios, no evalúa, no excluye, no discrimina, no cierra alternativas, no tiene dogmas ni principios de operación, sólo ofrece formas para que cada uno descubra su propia manera de bien vivir.