Cosas que NO te dicen cuando decides emprender.

Bien dicen que cuando estas dentro de algo, no lo ves tan espectacular como cuando estabas afuera de ello, y en el tiempo que llevo observando (y conociendo) emprendedores, he notado que hay ciertos detalles que están pasando por alto, detalles que he convertido en “consejos” (opiniones) como por ejemplo:

1) NO EMPRENDAS TENIENDO DEUDAS: Tu proyecto, por más que sea una idea de un plan autosustentable, va a necesitar dinero (y mucho); por ende es mejor comenzar cuando tengas todas tus deudas en cero (hipotecas, tarjetas de crédito, el dinero que te presto tu primo, etc); esto puede sonar a que es una misión imposible, la cual te llevara mucho tiempo, y que tu emprendimiento no tiene otra opción que comenzar ahora , el tiempo es oro; pero la cruda realidad es que el “tener algo propio” requiere de negociaciones que incluyen ganancias y deudas. La llave mágica para que las cosas fluyan positivamente, es que tu mente realmente pueda concentrarse más en la nueva colección de temporada de tu start up, en esa pequeña y fabulosa variación que le harás a tu producto, o en el próximo “shark” socio con el que vas a afiliarte, pero este nivel de mindfulness solo llega cuando estas enfocado en otra cosa que no sea la desesperación de conseguir dinero.

2)DEJA DE REGALARTE COSAS: Es decir, dinero que ganas ,dinero que inviertes en tu cliente, y con invertir en tu cliente no me refiero a que le envíes un pastel el día de su cumpleaños; me refiero que inviertas en publicidad (buena publicidad) de tu proyecto, invierte en todo lo que haga crecer tu emprendimiento, invierte en que personas nuevas conozcan tu producto o servicio; no te enfoques en colocarle nuevas mejoras a tu producto o servicio, eso puedes hacerlo cuando ya tengas clientes frecuentes; lo importante es que un alto porcentaje del dinero que te dejo la última venta vaya para tus gastos y el restante en conseguir un crecimiento empresarial, no te afanes en ir de compras, ya vendrá el momento de darte la buena vida.

3) REVISA LA COMPETENCIA DE TU MERCADO: O en otras palabras, no vayas a vender uvas en un viñedo; puede que toda tu vida has soñado con iniciar un restaurante de comida exótica, pero si en tu ciudad ese tipo de lugares tienen un “promedio de vida inferior” a un año, y hay opciones similares (y más económicas) en cada esquina, te aseguro que la receta de tu abuela no será tu boleto hacia la inmortalidad, sino más bien algo como tu One Hit Wonder. Tu tarea, antes de gritarle al mundo que vas a zambullirte en el mundo del emprendimiento, es recorrer las vías de tu ciudad (y del internet) para experimentar un User Experience dentro de tu competencia, y analizar porque el servicio de “X” fue espectacular, y que falto en ese producto de “Y” que termino por decepcionarte; de todo esto obtendrás el factor diferencial que vas a brindarle a tus futuros clientes. No olvides que el éxito consiste en darle solución (en este caso tu producto o servicio) a algún “problema” que tenga la sociedad millennial (en cualquier área)

4) HAZ UN CLIENTE, NO UNA VENTA: En términos simples, no le ofrezcas tu producto a una persona como si jamás la volverás a ver; aunque te disguste la idea, más que invertir toda tu energía (y tiempo) en buscar nuevos clientes, debes enfocarte en fidelizar a cada persona que obtenga tu producto o servicio, y no hay mejor fidelización que un buen servicio post venta (cuyo precio puedes incluir en la venta); a veces el afán de convertir el emprendimiento en algo grande ,que nos del estilo de vida que vemos en las redes sociales, nos aleja de construir pilares que sostengan nuestro proyecto a largo plazo.

5) EL MERCADO NUNCA DUERME , Y TU TAMPOCO :cuando se está comenzando no es momento para irse al viaje que están planeando tus amigos, o conocer ese lugar paradisíaco que aparece en Instagram; tampoco es momentos de ir a fiestas y cafés sociales, el comienzo de un emprendimiento es momento de buscar clientes, y estos no están dentro de los posibles contactos que conociste en un par de horas en un evento de networking, los clientes están dentro de los mails empresariales que aparecen en internet, están en las propuestas comerciales que envíes, y en los referidos que te entreguen tus anteriores clientes; el inicio de un buen proyecto (según mi criterio) es postrarte en tu escritorio de casa de 9 a 5, dividiendo tu jornada de la misma forma en la que lo haría el asesor comercial de una empresa, es decir, planteándote metas semanales que debes cumplir, meta de cantidad de clientes mensuales, invertir tiempo en capacitaciones y técnicas de ventas, agendar citas con clientes en la mañana y visitar clientes puerta a puerta por la tarde. (Para más ideas, descargar cualquier manual de una asesor comercial en internet).

En el emprendimiento, al igual que en el amor, todo se vale; y si vas a fracasar, haz que valga la pena haber fracasado.