Si te quiere no le va a importar tu dinero

Hablando con algunos de los pocos amigos que he conservado, me doy cuenta de que el machismo y sobre todo aquellas costumbres que creía ya olvidadas en las películas viejas siguen en pie, de una forma bastante fea.

Todavía importa la situación socioeconómica del hombre, todavía debe “sacar de pobre" a su pareja, y debe darle una vida mejor de la que sus padres le dan…. No puedo más que escandalizarme.

No, no soy otra feminazi hablando de lo minimizadas que estamos las mujeres…. Soy una mujer hablando de lo injusto que es el machismo y lo crueles que pueden llegar a ser las mujeres interesadas. Porque es injusto para hombres y mujeres por igual.

Revisando algunos medios, me doy cuenta de que ese patrón se da muchísimo en las telenovelas, la niña pobre que se enamora de un millonario que le da todo y ella es feliz por tener algo que no le corresponde porque no lo ha trabajado. La interesada que utiliza a los hombres para salir de pobre a costa de lastimarlos y hacer daño a quien sea. La señora millonaria que quiere casar a su hijo por conveniencia con quien le resulta mejor proteger su fortuna. La señora de familia poco adinerada pero de renombre que busca un marido rico para su hija a costa del autoestima de la chica, porque el resto de su familia son vividores y necesitan quien los mantenga…. Y con eso creo que ya mencioné los argumentos más comunes de todas estas franjas televisivas.

¿Qué tienen que ver las telenovelas con mi post? Simple: siempre hay algo de realidad en la ficción, y en muchos casos estos programas resultan ser un ejemplo equivocado en el público equivocado (¿cuántos niños han tenido acceso a ver esta programación en los últimos diez años?) Y en realidad es una muestra de la educación que en cierta época (y aún ahora, en algunos lugares) se daba a las niñas, se las ponía de princesas que debían ser lindas y hacer las tareas del hogar “para cuando tenga su marido lo cuide"

Desde la época de las cavernas, el hombre llevaba el alimento a casa, los animales que cazaba le servían de alimento y vestimenta, la mujer se encargaba de organizar las comidas con base en lo que el hombre proveía, cuidaba los cultivos caseros y a los hijos porque eso le permitía su condición física, ya que era muy común que los embarazos y partos fueran problemáticos…. Y al examinar ese patrón sigue vigente, evolucionó con nosotros.

La mujer se fijaba en el hombre más grande porque tenía más fuerza para cazar más y mejores piezas, hoy la mujer se fija en el hombre que más gana para obtener más y mejores cosas…. Pero ojo, que no estoy generalizando.

Somos un país pobre que alardea de los lujos que no se debe permitir, somos una sociedad de apariencias, donde no importa si fuiste a ver una película pésima, importa que llevaste a tu novia al cine a gastar $15 que no tenés, que si el café que la llevaste a tomar estaba feo, pero costó $5 el vasito, y le tomaste foto para enseñarle al mundo que tomaste café de la sirena y le pusieron tu nombre….

Y te sentiste importante

Ese es el objetivo de muchas marcas, pero eso lo hablaré en otro post, aprovecharse de esa sensación de estatus, de esa falsa percepción… de esa aspiración irreal para venderte sus productos que te harán sentir poderoso, porque son caros, cuando alternativas más sencillas (y mucho más baratas) son más efectivas en cuestiones prácticas… pero la gente es pretenciosa y le gusta alardear de lo que no tiene…. a beneficio de otros.

Pero no estoy aquí para criticar al país completo, tampoco a las llamadas marcas aspiracionales (cosa que haré en un próximo post) sino a aquellas personas, ya que no solo son mujeres, que buscan al otro para satisfacer sus intereses económicos, aquellas interesadas que les importa más cuánto hay en el banco que cuánto han vivido, una mujer o un hombre de verdad, no van a ver si tenés o no dinero, van a ver tus valores, tus cualidades y tus defectos

Si no… no vale la pena

Estamos en el mundo del “tanto tienes, tanto vales" y del “como te ven, te tratan” por lo tanto, el que tiene, se regodea en tener, y el que no tiene, se rebusca para aparentar tener, para jactarse de aquello que en realidad no es suyo, pero que de otra forma no podría experimentar.

Y muchas mujeres se ven atraídas por eso

Photo credit: Johnny Silvercloud via Foter.com / CC BY-SA
One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.