Un día en la vida de un “ajolotado” del montón

Te despiertas cansado y agitado, no descansaste en una noche de pocas horas de sueño, mucho trabajo nocturno de computadora y mucha procrastinación en redes sociales.

Te arreglas para ir a trabajar, sin ganas, ni siquiera quieres maquillarte si eres mujer, y si eres hombre quieres llegar en pijama a la oficina… pero como te ven te tratan, y deben verte como un alto ejecutivo aunque seas el “choler boy" de la oficina, el último en la cadena alimenticia.

Si vas en el transporte público vas con la angustia de poder ser asaltado, disparado, y si eres mujer, sumale el riesgo de ser manoseada y violada por algún pervertido, y encima, estás con la preocupación de no llegar tarde si hay algún accidente, ya sea de la unidad en la que vas o de otros más adelante que ya eso significa descuento en planilla.

En carro la cosa es distinta, vas muriendo de cólera porque hay tráfico, de angustia por no llegar tarde, de miedo de que los motociclistas a tu lado no te asalten, de que algún conductor con los cables pelados ande armado, de que algún peatón disfrazado de ciudadano tranquilo te asalte también, y encima, vas con ese otro miedo por tener un accidente, donde la culpa la tenga otro que se crea Toretto aunque haya tráfico pesado.

Llegas a tu trabajo ya estresado por la noche mal dormida y el caos en la calle, marcas justo a las 7:59 porque corriste y llegaste a tiempo, o dejaste el carro atravesado y luego lo irás a estacionar como Dios manda, con la ansiedad de que debiste marcar antes.

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Trabajas sin ganas, piensas en las razones por las que estás ahí “cholereandole" al jefe porque te amenaza con no pagarte o con despedirte, y no haces más que bajar la cabeza y refunfuñar para tus adentros, pero piensas en el alquiler de tu casa, los servicios que hay que pagar, que si estás en pareja no pueden vivir con el sueldo de una sola persona porque es muy bajo, y con dos sueldos chiquitos salen adelante, ¿y si hay niños? Desde un embarazo hasta que dejan la casa los gastos son diferentes pero muy fuertes, y te das cuenta de que sin ese trabajo que te hace sentir miserable, estás perdido, intentas buscar algo, te metes a sitios de bolsa de empleo, y te decepciona ver que piden adolescentes recién salidos de bachillerato con experiencia de gurú para plazas mal pagadas y esclavizantes, porque claro, las empresas aman la experiencia pero odian darla ellos y no admiten “señores” y mucho menos “señoras" ni madres de familia porque piden permiso muy seguido.

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5:00 pm, hora de salir, desde hace media hora tienes tus cosas arregladas para salir corriendo a marcar, y de nuevo al caos de la calle, que empeora los días de pago por el riesgo de ser asaltado, independientemente de tu medio de transporte.

Llegas a tu casa, te recibe un lugar vacío, con platos sucios, la cena esperando a ser cocinada y un cansancio destructor…. O te reciben los niños en su alegría bulliciosa, pidiendo que revises su tarea, que tu pareja aún no llega, o que está en camino para pasar tiempo juntos.

Una cena medio preparada, las noticias: que mataron al vecino, a otras diez personas, que emergencia en X país, que los políticos peleando porque no hay dinero que robarse, que las lluvias o la sequía… y otra serie de desgracias más que azotan a nuestra pobre nación; y luego, a la computadora, ya sea a seguir trabajando; a las redes sociales o a procrastinar con videos de gatos y “viborear” qué ha hecho el prójimo de su vida.

Medianoche, se nos fue el tiempo “relajándonos” ya es tarde, hace mucho que pasó la hora de dormir, y ni modo… mañana será otro día, de amanecer cansados y vivir el calvario cotidiano.