Valentino, el niño fantasma
Valentino era un niño con responsabilidades de adulto, maduro a muy corta edad, él había sido muy apegado a su madre. Ella fue su protectora y la luz de su vida, cuando su madre abandono ésta tierra, Valentino se borraba entre dos realidades, vivo pero disperso, simulaba estar muerto. Desde ese momento, su vida se eclipso. Se alejaba de las personas, y sólo en los animales encontraba a seres capaces de aceptarlo y entenderlo; así que él los cuidaba y protegía. No obstante, los regaños, consejos y las llamadas de atención eran parte de su vida, eran sólo las palabras que alimentaban su alma y sus recuerdos. Para él las horas pasaban lentas y sigilosas mientras las sombras brotaban como descargas que resonaban sus latentes memorias, sus días eran afligidos y divagaban entre la ansiedad, y los breves espacios de meditación. Aun cuando Valentino poseía un extraordinario talento, un anatema oprimía su felicidad. Así entre desasosiegos se desvanecía, tal cual fuera un fantasma, mientras dibujaba y ojeaba entre papeles, sus bocetos personalizaban su afligido viacrucis. Él concebía disperso el significado de su vida y había sucumbido a sus expectativas, la melancolía y soledad prevalecían como un eco resonante en su habitación, el tiempo marcaba a cuentagotas, y eran voces que repetían frases desquiciantes para recordarle los episodios amargos de su sustancia. Cual si fuera poco, su alma abandono.
Autor: Karina Anaya