“Terramotourism”

Fuente: Diario de Mallorca

El verano de 2016 en Balears lo recordaremos como el primer atisbo de lo que vino después. Fue el año de récords. Sequía, 24,6 millones de pasajeros, la polémica de los coches de alquiler, la declaración de Es Trenc como parque natural contraponiéndose a la situación masificada de la playa, el desastre de Ses Fontanelles, el efecto “los turistas espantan el turismo”, los alquileres ilegales, la controvertida ecotasa (no tanto por su implantación sino por la gestión que se hará del dinero recaudado), las prospecciones petrolíferas foráneas, la gentrificación de Palma, la ocupación de playas por yates y magnates, los precios desorbitados para alquilar en Eivissa; Magaluf y sus colateralidades, los vertidos fecales en diferentes calas y playas, el creciente aumento de cruceros acompañado de miles de visitantes, la inversión en nueva construcción, la apertura del FAN Mallorca Shopping y para terminar las pintadas de “tourist go home”.

El listado de desastres causados por el turismo de masas es cada verano más largo. Y quizás falten muchos otros casos que directa o indirectamente estén relacionados con el mismo problema.

Fuente: Colectivo Left Hand Rotation.

En 2014 un colectivo artístico de la ciudad de Lisboa elaboró unos carteles reivindicativos denunciando los daños que el turismo está causando en la capital portuguesa. A principios de este año han puesto en marcha el documental “terramotourism” el cual hace una analogía entre el gran terremoto de 1755, que supuso un gran cambio social, político y cultural en la ciudad, y la actual llegada masiva de turistas en los últimos 3 años.

Su reivindicación recuerda en cierto modo a los grafitis anónimos que aparecieron por las calles del casco antiguo de Palma y que tanto alboroto causaron. En definitiva, el mensaje es el mismo.

Y es que aunque Balears no haya sufrido movimientos sísmicos importantes a lo largo de su historia, el “terramotourism” del que hablan está cada vez más cerca. Basta con leer la extensa lista de ejemplos veraniegos para darse cuenta de ello.

Recientes declaraciones del que es presidente de Puertos del Estado, José Llorca, demuestran una vez más cómo debemos desconfiar de las instituciones y más si éstas no tienen ningún compromiso con nuestro territorio. Llorca afirmó que: “ante todo se tiene que apostar por el desarrollo sostenible y el medio ambiente no puede parar la actividad económica”. Para el presidente, “las prospecciones en Balears son compatibles con el medio ambiente”.

También dijo que: “El turismo de cruceros en los territorios insulares es un elemento esencial para el desarrollo económico y turístico, de ahí que no se pueda hacer demagogia. Considero que el turismo de cruceros debe seguir creciendo en el puerto de Palma sin impedimentos”.

Si a este tipo de afirmaciones le sumamos las políticas llevadas a cabo por el Govern las cuales dejan mucho que desear, urge el deber de gestionar las cosas de manera alternativa.

Si Balears resiste al seísmo turístico no será gracias a las instituciones porque éstas aprovecharán cualquier oportunidad para sacar algún provecho. El futuro de las islas lo determinará la cohesión entre residentes y las ganas de mantener el territorio lo más preservado posible para nosotros, las generaciones venideras y los visitantes.

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