Poema · Gansos Salvajes

El poema Gansos Salvajes es utilizado con frecuencia en los programas de entrenamiento en mindfulness.

Gansos Salvajes tiene muchas lecturas posibles. En función de tu estado anímico, de tus experiencias recientes, etc., podrás obtener una enseñanza diferente y la inspiración que necesitas en este preciso momento, aquí y ahora. Antes de leer el poema, os invitamos a que cerréis los ojos y hagáis tres respiraciones profundas, conectando así con vuestra respiración, serenando la mente y preparándola para recibir, con amabilidad, las palabras de este hermoso poema.

Gansos Salvajes, de Mary Oliver

No tienes que ser bueno.
No tienes que caminar sobre tus rodillas, arrepintiéndote,
durante cien millas a través del desierto.
Sólo tienes que permitir que el suave animal de tu cuerpo
ame aquello que ama.

Cuéntame acerca de la desesperación, la tuya, y yo te contaré la mía.
Mientras tanto el mundo sigue girando.
Mientras tanto el sol y las transparentes esquirlas de lluvia
están moviéndose a través de los paisajes,
sobre las llanuras y los profundos bosques,
las montañas y los ríos.
Mientras tanto los gansos salvajes, altos en el limpio aire azul,
están volviendo a casa otra vez.

Quienquiera que seas, no importa cuán solo estés,
el mundo se ofrece a tu imaginación,
te llama como los gansos salvajes, chillones y emocionados,
una y otra vez anunciando tu lugar
en la familia de las cosas.


Wild Geese, from Mary Oliver

You do not have to be good.
You do not have to walk on your knees
for a hundred miles through the desert repenting.
You only have to let the soft animal of your body
love what it loves.
Tell me about despair, yours, and I will tell you mine.
Meanwhile the world goes on.
Meanwhile the sun and the clear pebbles of the rain
are moving across the landscapes,
over the prairies and the deep trees,
the mountains and the rivers.
Meanwhile the wild geese, high in the clean blue air,
are heading home again.
Whoever you are, no matter how lonely,
the world offers itself to your imagination,
calls to you like the wild geese, harsh and exciting — 
over and over announcing your place
in the family of things.