Tres consejos para mantener la práctica diaria de mindfulness

Joseph Goldstein y Dan Harris explican lo necesario para que nuestra práctica sea constante.

  1. Empieza por proponerte un tiempo de práctica asequible: por poco que sea, elige una cantidad de tiempo que sea realista para ti, de manera que se factible que tengas éxito. De esta manera, serás capaz de mantener la práctica diaria, en lugar de renunciar y desanimarte. Una vez te sientas cómodo/a con el tiempo elegido, puedes ir añadiendo progresivamente más minutos, a medida que vas obteniendo más práctica. En poco tiempo, te sorprenderás de lo que eres capaz de hacer.
  2. Establece hábitos en torno a tu práctica: es importante que tengas reservado un tiempo y un espacio concretos para practicar diariamente. No obstante, dado el ritmo que solemos llevar, no te preocupes si necesitas cambiar tu momento o espacio de práctica (hay que adaptarse a la vida). Lo importante es que practiques diariamente. Por otro lado, las prácticas informales son una buena opción cuando no tenemos demasiado tiempo para sentarnos y ejercitar. Mindfulness no necesita un cojín ni ninguna otra condición especial para ponerse en funcionamiento. Cualquier momento, incluso el más mundano, es una oportunidad para estar plenamente atentos.
  3. Lleva la práctica al cuerpo: una vez que has establecido un tiempo y un lugar para practicar, puedes extender el tiempo que dedicas a ejercitar siendo consciente de las sensaciones corporales y el movimiento al andar. Presta atención las sensaciones de los pies al caminar, a la posición de las extremidades, etc. De esta manera, la atención plena puede permanecer activa de manera más o menos constante a lo largo del día.

Fuente original en inglés: Mindful.org