Lidiar con los pensamientos repetitivos durante la práctica de mindfulness — Parte 2

La consciencia es como el cielo, que contiene a toda clase de fenómenos atmosféricos sin verse corrompido por ellos.

Kindful
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Jul 30, 2017 · 3 min read

En un post anterior presentamos algunos consejos de Jack Kornfield a la hora de relacionarnos con los pensamientos recurrentes que aparecen durante la meditación.

Otra técnica que podemos poner en funcionamiento, es explorar en el cuerpo qué sensaciones nos producen esos pensamientos. Por ejemplo, si no hacemos más que recordar el divorcio de nuestros padres y la intensa batalla que libraron entre sí por conseguir la custodia, cómo se insultaban, etc., podemos aumentar nuestra atención y observar cómo se siente ese pensamiento: Quizá notemos una opresión en el diafragma y el pecho (opresión, opresión). En ese caso, debemos permanecer meticulosamente atentos a esa sensación durante un tiempo. Al hacerlo, puede que aparezcan otras sensaciones, o tal vez imágenes o sentimientos. De esta forma, podemos comenzar a destensar las contracciones físicas y el miedo que estaba encapsulado en el cuerpo (el cuerpo lleva la cuenta, como diría el Dr. Bessel van der Kolk). En este momento, debemos llevar la atención a los nuevos sentimientos que emergen: ¿qué emociones surgen acompañando a ese patrón de pensamientos y tensiones físicas? Al principio puede que nos cueste identificarlos, pero si prestamos atención, poco a poco empezaran a manifestarse. La opresión se tornará en tristeza, y ésta puede convertirse en dolor. Cuando finalmente comencemos a llorar, estaremos permitiendo que el sufrimiento que estaba oculto se libere, permitiéndonos soltarlo.


De manera similar, cuando nos encontramos con un dolor físico recurrente o un estado anímico difícil, podemos llevar la atención al nivel del pensamiento, a la historia o creencia que los acompaña. Prestando una atención cuidadosa, podemos hallar la sutil creencia acerca de nosotros mismos que estaría perpetuando ese dolor o estado anímico. Tal vez se trate de una historia que nuestra mente nos cuenta a cerca de que somos indignos y que siempre seremos así. Cuando nos permitimos simplemente observar esa historia, sin identificarnos con los que cuenta, sembramos las bases para liberar el patrón que nos estaba oprimiendo.


Los pensamientos e historias repetitivos suelen estar alimentados por emociones o sentimientos subyacentes. Estos sentimientos no sentidos son parte de lo que provoca que los pensamientos vengan una y otra vez. La mente divaga hacia el futuro, usando como combustible la ansiedad, o hacia el pasado, alimentada por el arrepentimiento, la culpa o el dolor. Muchas fantasías surgen como respuesta a ese dolor y vacío. El objetivo de la meditación es sumergirnos por debajo del nivel evidente de los pensamientos recurrentes, para sentir qué es lo que los trae a colación. Como si se tratase de una cebolla, cuando somos capaces de ir quitando las capas superficiales y llegar al núcleo emocional, el pensamiento dejará de surgir y el patrón se desvanecerá de manera natural.


Basado en el artículo original de Jack Kornfield: Break the Cycle of Repetitive Thoughts

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Difundiendo la Psicología científica

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