Basura espacial.

¿Qué es la basura espacial? ¿Cuál es su origen? ¿Por qué es importante deshacerse de la basura espacial?


Se le llama basura espacial o chatarra espacial a cualquier objeto artificial sin utilidad que orbita la Tierra. Se compone de cosas tan variadas como grandes restos de cohetes y satélites viejos, restos de explosiones, o restos de componentes de cohetes como polvo y pequeñas partículas de pintura.

La basura espacial se ha convertido en una preocupación cada vez mayor en estos últimos años, puesto que las colisiones a velocidades orbitales pueden ser altamente perjudiciales para el funcionamiento de los satélites y pueden también producir aún más basura espacial en un proceso llamado Síndrome de Kessler.

La Estación Espacial Internacional está blindada para atenuar los daños debido a este peligro.


Problemas

La basura espacial es un tema de preocupación que sin duda comenzará pronto a tomar importancia.

Pese al pequeño tamaño de la mayor parte de los fragmentos, las vertiginosas velocidades a las que están sometidas, hacen de éstos una seria amenaza a cualquier misión que pueda ser efectuada en un futuro próximo.

Desde 1991, se han registrado al menos tres colisiones en la órbita terrestre por culpa de la basura espacial. Estas colisiones se irán multiplicando y, a la vez, aumentarán los objetos peligrosos en órbita. La progresión matemática calculada por los expertos cifran en más de 18 choques al año será el número de accidentes producidos por estas chatarras para dentro de dos siglos.

La primera maniobra oficial de la evitación de la colisión de la lanzadera espacial fue durante STS-48 en septiembre de 1991. Un encendido del sistema de control durante 7 segundos se realizó para evitar un posible encuentro con restos del satélite 955 de Kosmos.

Los expertos reconocen que hacer frente a este problema es complicado y costoso, por lo que sería necesario que los investigadores idearan nuevos métodos para solucionar esta clase de problemas.

La basura espacial ha puesto en peligro incluso a los tripulantes de la Estación Espacial Internacional. Aunque los desperdicios pasaron a 250 metros, los seis astronautas que permanecían a bordo se vieron obligados a realizar una evacuación de emergencia y a refugiarse en las dos naves Soyuz acopladas a la estación.


Medidas preventivas

Entre las medidas que se están comenzando a tomar para evitar riesgos se encuentran:

  • Estudio y medida de objetos mediante radar, así como mediante telescopios ópticos.
  • Intento de reducir el número de objetos que puedan convertirse en basura espacial.
  • Establecimiento de acuerdos internacionales.

Cantidad

Los acontecimientos de la explosión de las etapas superiores de los cohetes de lanzamiento suponen la contribución más importante al problema de la basura espacial.

Cerca de 100 toneladas de fragmentos generados durante aproximadamente 200 explosiones todavía están en órbita. La basura espacial se concentra más en órbita baja de la tierra, aunque algo se extiende hacia más allá de la órbita geoestacionaria.

A finales de 2003 había unos 10 000 objetos catalogados. No obstante, se estima en más de 50 000 el número de objetos mayores de un centímetro.

Según la revista Nature, EEUU tiene fichados en la actualidad más de 9000 objetos artificiales, con un peso total que supera las cinco toneladas. La mayor parte de estos aparatos están en ruina y constituyen un gran riesgo para las misiones espaciales.

En la actualidad, según el informe de la Oficina del Programa de la NASA de Restos Orbitales se estima que existen 16 602 escombros de satélites y cohetes orbitando nuestro planeta.


Impacto ambiental

Hace poco más de un año, el 11 de enero de 2007, los chinos lanzaron un misil balístico de rango medio desde su centro espacial de Xiang Space.

Ascendió como lo que era, como un cohete, y a una órbita de baja altitud -865 kilómetros- impactó contra un viejo satélite meteorológico, el Feng Yun 1C, que en una décima de segundo quedó convertido en 2.000 fragmentos de entre 5 y 10 centímetros de lado, 35.000 de alrededor de un centímetro y cerca de un millón de pedacitos de más o menos un milímetro.

Esa era la misión encomendada al misil anti satélites. En esa décima de segundo, el volumen de desechos espaciales orbitando en torno a la Tierra aumentó en cerca de un 15 por ciento.

Estados Unidos y Rusia, que dominaban esa tecnología balística desde hacía tres décadas, dejaron de ensayar sus misiles en los años 80 precisamente para no saturar el inmenso basurero espacial en torno al planeta.

Un mes más tarde, el 19 de febrero de 2007, una etapa-del tipo Briz-M- de un cohete ruso Protón lanzado un año antes en una misión fallida, y que había quedado en órbita con todo su combustible, explotó por la elevada temperatura derivada del rozamiento con la atmósfera. Un millar de grandes fragmentos más, de entre 1 y 10 centímetros, dando vueltas en torno a la Tierra.

Ahora, estos días, es de nuevo un viejo satélite el “USA 193” que ha encendido la alarma. Se trata de un artefacto espía lanzado por los Estados Unidos. No se sabe mucho de él, no en vano es un espía.

Sólo que pesa 9.072 kilos y que, fuera de control está perdiendo altura en su órbita y a finales de este mes la fuerza de la gravedad le hará caer irremisiblemente.


Proviene

La basura espacial se origina principalmente en explosiones de satélites o partes de cohetes. El desprendimiento de las distintas etapas de un cohete, como en el caso de los históricos cohetes Saturno V que llevaron al hombre a la Luna, también ha sido una fuente común de desperdicio.

Muchas veces las baterías de los satélites estallan accidentalmente; en otros casos satélites fuera de órbita ha sido destruidos intencionalmente para evitar su entrada a la Tierra.

Existe una lista de 115 misiones que han terminado en la destrucción o fragmentación del satélite, nave o cohete, lista necesariamente incompleta por la restringida información acerca de satélites espías.

Como sea, el primer registro “oficial” de la generación de basura espacial corresponde al desprendimiento de una etapa del cohete ABLESTAR que puso en órbita al satélite TRANSIT 4A, el 29 de junio de 1961.

Tres años después se dio la primera destrucción intencional de un satélite, el kosmos 50, al no ser recobrado acorde a lo planeado por los soviéticos que lo pusieron en órbita.

En muchas ocasiones, tanto soviéticos como norteamericanos hicieron pruebas haciendo explotar deliberadamente satélites en órbita. Eventualmente todas estas explosiones dieron lugar al problema actual de los desechos espaciales.


Ejemplos: