#MeToo?

Retomando el tema de la semana pasada, el abuso sexual y violencia contra la mujer, me gustaría traer a colación un movimiento que ha surgido a base de todo esto: #MeToo. Este es un hashtag que se ha estado presentando por medio de la redes sociales, publicado por víctimas del acoso sexual, o también por personas que se solidarizan con ellas.

Que concepto principal detrás de este hashtag es crear conciencia sobre la puso que han sufrido estos víctimas. Se ha manifestado más que nada en Twitter, pero también se ve en Instagram, Facebook, entre otras. Miles se han unido, haciéndolo parecer como un gran acto de hermandad. Pero no todo es color de rosa.

Por supuesto, crear conciencia y solidarizarse con víctimas de cualquier tipo de abuso algo bueno. Sin embargo, existen problemas con este tipo de movimientos. El primero, si es que podemos llamarlo un problema, es que este fue iniciado por una mujer llamada Tarana Burke, hace mas de diez años. Sin embargo, todo el crédito de esta campaña va a la actriz, Alyssa Milano. Ella, con un tweet propuso utilizar la frase para poder crear conciencia sobre el abuso sexual en la redes sociales. Vale la pena mencionar que Burke es afroamericana y desconocida, mientras que Milano es blanca, famosa, y rica. Pero este no es el punto.

La frase, al ser utilizada libremente, de cierta forma te quita un poco de validez al asunto. De alguna manera, así que las mujeres que han sido víctimas, de alguna manera se sientan obligadas a tomar parte del movimiento. Por el mismo lado quienes no lo han sido, también sienten la necesidad de expresar su apoyo. Pone toda la responsabilidad encima la víctima, en lugar del atacante.

El movimiento también se pintó así mismo como que si todas las mujeres que alzan la voz y expresan que han sido abusadas están mágicamente exentas a que vuelva ocurrir, o que de alguna forma estén protegidas. Poder alzar la voz, y darle poder a la víctima siempre es algo positivo. sin embargo, con todo lo que ha estado sucediendo últimamente, la víctima se vuelve una estadística. Por ejemplo, cuando se habla del acoso sexual, el tema es hablado libremente, dejando a las mujeres afectadas en un silencio incómodo, fingiendo que ellas son la 1 de 4 mujeres que no ha sido acosada. El momento que alzan la voz, toda la actitud cambiar y ser tratada como una flor que debe ser protegida costo, a pesar del hecho que quienes escuchan sus historias probablemente no harán nada.

Leí sobre un caso de una escritura de la revista Vice. Ella había sido violada los 18 años en la universidad. Ahora tiene 24, y a pesar que ha escrito sobre su abuso, Todavía ve titulares sobre su historia que dicen: “Niña, 18 violada en tal y tal universidad”. Y con el surgimiento de todos estos movimientos, ha recibido propuestas de entrevistas o medios, a pesar que ella ha escrito sobre su experiencia antes. Vuelve a la víctima el centro de una estrategia para apelar a mas lectores, queriendo ser mas apelativo a las que se sienten oprimidas.

#MeToo no tiene malas intenciones. Al contrario. Y para quienes se sienten empoderadas por ello, mejor aún. Pero hay que pensar en cual es nuestra motivación a la hora de abrir Twitter y escribirlo. Otro hashtag para mostrar “solidaridad”, para luego ser reemplazada por otra cuando otro escándalo surja? O un granito de arena a una causa por la cual estamos dispuestos a actuar?

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