Hoy es el uno por ciento de esos días

Casi siempre un hormiguero de cientos de historias se escriben, proyectan y dibujan en mis ojos y en mi mente.
Casi nunca se ordenan en ningún lado. Quedan rebotando incesantes en un cuarto sin gravedad donde todo flota y nada se concreta.

Hoy es el uno por ciento de esos días donde, sin batería en el celular, sin auriculares en la mochila y con tiempo para matar, me siento en la puerta de un escalón de la casa de alguien que no conozco cerca de un lugar donde después tengo que ir. Cruzada de piernas abro una página en la agenda que no esté llena de actividades o listas de cosas para pagar, y me pongo a escribir en tiempo Presente Simple.

Casi siempre opino sobre lo que pienso, y sobretodo, sobre lo que pienso escribir. Ese pensamiento me detiene. Mi propio pensamiento me detiene… ésta frase me suena…

Hoy es el uno por ciento de esos días donde me aliento a escribir por más de que ya haya opinado sobre mí y aunque siga opinando en este mismo instante. La famosa lapicera que se revela contra mi sistema, que… en este caso y 
-pienso- que en todos los casos: la lapicera (o la persona), mi sistema o (él sistema)… son la misma cosa.

Varios pensamientos negativos acuden a la fiesta tras escribir este último párrafo. Después de un rato que se hace largo turbándome con ellos, llega uno que parece bueno. Un poco desconfío. 
Trato de retenerlo muy infantilmente como quien busca retener a un globo bordeando la playa en un día de viento, o a una persona bordenando la playa en un día de viento, o sin viento.

Casi siempre me siento abatida. Abrumada. Y colmada. Llena de pensamientos míos y de los demás. Como si el cuarto estuviera viciado. Donde parece que no hay más lugar. Donde todo se pone existencialista, solemne y me aburro hasta de mí misma.

Pero
Hoy es el uno por ciento de esos días donde más allá de que aparezca el bullicio otra vez me logro concentrar en el verde. Mi color preferido. 
Qué boludo suena pensarlo. Peor escribirlo. Y lo que estoy pensando ahora es todavía más choto: el verde que representa la esperanza
… el folleto de autoayuda andante 
Y así es casi siempre. Dos voces internas en casi constante enfrentamiento. Una que me dice qué evolucionada, qué crack. Y la otra que soy una boluda total.
Pero hoy la primera toma la palabra y sostiene: “Para mí el verde es esa lumbre rodeada por la incertidumbre”. 
“Un pequeño o grande manto que nos alía con nuestros miedos”, le responde la otra. Y creo que por primera vez se pusieron de acuerdo.

Y me permito -que no es poca cosa- pensar junto a ellas. Pensar que esa lumbre es una fuente inagotable. Infinita. De la que me puedo servir cuando esté seca, sedienta.. o incluso antes.. cuando quizás sólo necesite refrescarme.

Esa lumbre, esa vibración, para mí representa “mis ganas de vivir”. Porque creo que hay que tener ganas realmente… y las tres asentimos graciosas.

Siento ésto último:
Casi siempre escribo para los demás. 
Pero 
Hoy es el uno por ciento de esos días donde también escribo para mí.

Pintando un día gris