Foto: Nacho Troconis — ©NK Publicaciones CA

Refrescante patilla

Refrescante y deliciosa, la patilla es una fruta rica en agua y nutrientes. Es maravillosa sola o combinada con otras frutas en ensaladas, jugos naturales o helados hechos en casa.

Cómo escoger una patilla

A la hora de escoger una patilla, lo ideal es golpearla suavemente. Un sonido hueco te indicará que está madura y lista para comer.

Conservar la patilla

Si compras una patilla entera, puedes conservarla en la nevera hasta por una semana. Si la guardas a temperatura ambiente, durará cuatro o cinco días. Si la compras cortada, se conservará en la nevera durante tres o cuatro días.

Pelarla y cortarla fácilmente

Corta rebanadas gruesas de patilla con un cuchillo bien largo. Fórmalas tan gruesas como las desees. Luego corta alrededor de la corteza suavemente con un cuchillo más pequeño. Retira las semillas y corta la pulpa en cuadros del tamaño que prefieras.

Una cesta de patilla

Una cesta de patilla es ideal para server ensaladas de frutas o juegos naturales. Las cestas hechas con patillas redondas quedan más bonitas que las hechas con patillas alargadas. Corta un pedazo de fondo para que la patilla se mantenga en su lugar. Haz dos cortes longitudinales hacia el centro de la patilla, dejando el espacio necesario para el mango, Luego corta transversalmente hasta llegar al primer corte. Forma bolitas con la pulpa y cuando hayas vaciado la patilla, llénala nuevamente con las esferas. Puedes incorporar otras frutas para una cesta de frutas muy coloridas.

El mejor jugo de patilla

Corta la pulpa en cubos y ponlos en la licuadora. Procesa apenas un poco y luego cuélalo para eliminar las semillas. El jugo de patilla resulta delicioso natural, sin añadirle azúcar. Puedes añadirlo a otros jugos de frutas para hacer deliciosos ponches.

Refrescante merienda para niños

Para hacer heladitos de patilla, coloca en la licuadora tres tazas de cubos de patilla sin las semillas con seis cucharadas de azúcar y una cucharada y media de jugo de limón. Procesa hasta que los ingredientes estén bien integrados. Cuela la mezcla y viértela en las heladeras. Si no tienes heladeras, vierta la mezcla en vasitos de plástico, cúbrelos con papel de aluminio e inserta un palito de helado. Mételos en el congelador hasta que estén firmes. Retira el vasito con agua caliente. Tus niños estarán encantados con esta merienda fácil y tan refrescante.

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