La dignidad humana.

¿Un derecho más allá de nuestras fuerzas?

Artículo 1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
La Declaración Universal de Derechos Humanos. ONU.

En el preámbulo a la DUDH dice: “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana.

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad.

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana…”

¡Con que intensidad necesita el ser humano encontrar algo que lo convenza de ser superior a los demás! Y después, como resultado viene el menosprecio, la degradación, las guerras, el sufrimiento.

Si. Aun el criminal más desgraciado, tiene el mismo grado de dignidad que la persona más honorable.

Los Derechos Humanos apenas se establecieron en 1948, después de la segunda guerra mundial, después del Nazismo, y de tantas y tantas atrocidades.

Para la persona que se encuentre leyendo esto, es posiblemente muy dificil imaginarce estar “dentro de los zapatos” de algún esclavo recién nacido en Cuba, de algúna madre presa en los campos de concentración de Auschwitz, de algún padre de familia estableciéndose en el campamento para refugiados de Dadaab, de una persona condenada a pena capital diciendo sus últimas palabras, de un embrión humano que está a punto de sufrir un “aborto voluntario”, de un homosexual asesinado, de un periodista… de un estuddddiante… de un hombre… de una mujer… de tu hermano