Por qué el arte es innecesario

¿Qué tan necesario es realmente el arte…en este caso, las artes escénicas? ¿Realmente tiene un lugar en la sociedad?


¿Podemos vivir sin arte? ¿Es vital para la supervivencia? Sin duda, no podemos alimentarnos de una danza y una pintura no nos brindará techo. Tampoco es pieza vital de la industria o de los servicios, así que ¿podemos vivir sin él? Y sin ningún afán de imponer visiones, la conclusión a la que llegamos es que: sí, el arte es completamente innecesario, no tiene ninguna utilidad…

¡Y ése…ése es precisamente su encanto!

En un mundo que nos demanda explicaciones y justificaciones para todo, en donde no hay cabida ya para lo que no es capitalizable, para lo que no es útil, cuantificable; en un mundo donde no podemos detenernos un momento a respirar y sentir, la inutilidad del arte es más necesaria que nunca.

La oportunidad de poder reconectar con nuestro yo que yace más allá de la superficialidad de la cotidianidad, de retar nuestra capacidad de abstracción o de apreciación, de vivir una experiencia extracotidiana, estética, privada y personal al dialogar con alguna obra de arte, puesta en escena, pieza de música o danza, es un lujo, un deleite al cual todos deberíamos estar expuestos.

Para nosotros, el teatro y la danza están hechos para conectar personas, visiones, consciencias, sentimientos: como artes escénicas nos requieren para estar reunidos físicamente en un espacio, conviviendo, ya sea como público, staff, creativos o artistas. Las artes escénicas nos invitan a salir de nuestro capullo individualista en el que estamos cómodamente aislados y a salvo de estar expuestos, nos invitan a ver al otro, a sentirlo y a vernos reflejados en toda nuestra humanidad ahí en el escenario.

Las artes escénicas son un punto de encuentro del espíritu y la condición humana, un festín en el cual la gente logra pasar barreras sociales y abrirse a nuevas visiones y sensaciones.

Tal vez no siempre las obras o piezas de danza lleguen a las personas adecuadas, pero lo hermoso del arte es que no importan los números y cifras, sino las vidas tocadas, los momentos de reflexión logrados, las experiencias regaladas.

Con esto en mente, nosotros estamos convencidos de lo que hacemos y sí…es por amor al arte, porque no hay otra manera de hacerlo, sino con el corazón.

El arte se vuelve parte de nosotros, nos conecta, nos ayuda a definirnos.

Así que al menos nosotros sí necesitamos el arte precisamente para ser innecesario, para reconectarnos con el ‘ser’ en vez del ‘hacer’ o el ‘tener’, es vital que se mantenga inútil…y como consecuencia, al querer seguir siendo humanos que sienten y no sólo hacen, se volverá imprescindible.

Este artículo fue publicado originalmente en el Silabario.com.mx como parte de la columna de Ala Norte.

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