Clenia Chavez of Maryland (Photo Credit: Matt Roth for LCV)

Climate Change is an Everyday Issue

By Joseph Solomon, Ward 5 Councilman for the City of Hyattsville

*En Español abajo

We must stop talking about climate change as a problem only global leaders can solve. When a challenge this immense reaches the daily lives of every living person and being — affecting our air, our water, and our homes — then governments at the city, municipal, and state levels must act, much like their residents, to find and implement local solutions.

As a councilman for the City of Hyattsville and president of the Prince George’s County Municipal Association (PGCMA), I believe this moral responsibility to act on climate change is inherently linked to my everyday duty to make our neighborhoods safer, healthier, and more prosperous, both for my constituents and those who reside beyond our region.

Councilman Solomon (Photo Credit: BrianAdrianPhotography)

I represent Ward 5, a melting pot community within Hyattsville. Here, I have witnessed the lopsided ways climate change affects communities of color, which comprise more than two-thirds of my district. While Hyattsville rapidly developed its urban core next to our nation’s capital, this new transportation hub left Latino and black families breathing in its toxins — the traffic congestion settled like dust around them, exposing people to downright filthy air and more.

The pollution that plagues our air and clogs our lungs is one of the most immediate problems local governments must tackle.

Earlier this year at a PTA meeting down the road from my home, my constituent Clenia Chavez shared her worry that the dirty-diesel emissions her son Kevin breathes on the school bus trigger his asthma, making the symptoms of this respiratory illness worse, even potentially increasing the frequency of asthma attacks. Her fear is all too real: traffic pollution can intensify breathing problems, and 25 million children ride in diesel-powered buses to and from school five days a week.

Clenia’s story hit close to home, figuratively and literally. My own mother, Deborah Solomon, suffered from childhood asthma. While she ultimately grew out of her respiratory condition, I remember hearing her stories of going out in the rain to try to breathe a fuller breath, as the fresher air provided a sharp contrast to her highly congested urban community.

Climate change isn’t just going to change our children’s lives years from now — it’s changing them right now and we can do something about it. We say our children are our future, yet children of color are more likely to suffer from respiratory illnesses like asthma than their white peers. These youth wait at the curbside to load idling buses, putting them within feet of the dirty exhaust. It’s downright dangerous. Even when our children board the buses, they don’t escape the fumes. Nor do our nation’s bus drivers. The EPA has found that idling especially produces concentrated emissions of toxins that can cause lung damage and impact lung development.

These are the ways climate change hits us hardest in our neighborhoods and homes; it’s environmental injustice. That’s why I joined with Chispa, a community organizing program of the League of Conservation Voters, to pass a PGCMA resolution that calls on the state of Maryland to fund research measuring how Prince George’s County’s 27 municipalities are contributing to climate change and how we can reduce our impact.

In this resolution, the PGCMA also specifically requests our state join us in committing to use our share of the Volkswagen Environmental Mitigation Trust to replace our diesel-powered school buses with clean energy, zero-emission counterparts. LCV’s Chispa has been leading this campaign alongside Chispa Maryland to provide kids with clean rides and healthy lives — a movement to purchase zero-emissions electric buses with the settlement dollars from the federal government’s lawsuit against Volkswagen for cheating emission standards.

As we learn more about the devastation climate change is causing and the burden carried by low income and communities of color, I offer a concrete step to reduce not only our carbon footprint, but also to improve the health of our children. What makes more sense than cleaning up the air our kids breathe?

PGCMA’s resolution passed with overwhelming support last month: the work we’ve started puts us on a path to build safer, healthier communities while fighting the effects of climate change. It is now up to Governor Hogan and the Maryland Legislature to act on this local solution to a global problem.

We call on our state’s leaders to implement our recommendations and support clean, zero-emission school buses for our children.

Joseph Solomon represents one quarter of the Prince George’s County as Councilman for the City of Hyattsville, Ward 5. He is president of the Prince George’s County Municipal Association, a coalition of 27 municipalities, and serves on the board for the Children’s National Hospital and United Communities Against Poverty. For information on how you can get involved in the Clean Ride 4 Kids campaign, please visit http://www.cleanride4kids.org/.

Debemos dejar de hablar sobre el cambio climático como un problema que solamente los líderes mundiales pueden resolver. Cuando un reto de esta magnitud afecta la vida diaria de todos los seres vivos– que afecta nuestro aire, nuestra agua y nuestros hogares– entonces los gobiernos a nivel ciudad, municipal y estatal deben actuar como sus residentes, para encontrar e implementar soluciones locales.

En mi papel de concejal en la Ciudad de Hyattsville y presidente de la Asociación de Municipios del Condado de Prince George (PGCMA), creo que es mi responsabilidad moral actuar para enfrentar el cambio climático y esta acción está ligada directamente a mi responsabilidad diaria de hacer nuestros vecindarios más seguros, más saludables, y más prósperos, tanto para los miembros de mi distrito como para aquellos que viven más allá de nuestra región.

Yo represento al Distrito 5, una comunidad formada por gente de todos colores y de diferentes países dentro de Hyattsville. Desde aquí he sido testigo de las maneras desequilibradas en que el cambio climático afecta a las comunidades de color, que conforman más de dos terceras partes de mi distrito. Mientras que Hyattsville desarrolló rápidamente su centro urbano junto a la capital de nuestro país, este nuevo centro de transporte dejó a las familias latinas y negras respirando sus toxinas– la congestión del tráfico llegó para quedarse y expuso a la gente a respirar aire inmundo y otras cosas más.

La contaminación que invade nuestro aire y obstruye nuestros pulmones es uno de los problemas que requieren acción inmediata y que los gobiernos locales deben atacar.

A principios del año pasado, en una reunión de padres de familia y maestros cerca de mi casa, una residente de mi distrito, Clenia Chávez dio a conocer su preocupación por las emisiones de sucio diesel que su hijo Kevin respira en el autobús escolar que le provoca el asma y que empeora los síntomas de esta enfermedad respiratoria, incluso aumenta potencialmente la frecuencia de sus ataques de asma. Su temor tiene fundamento: la contaminación por el tráfico puede llegar a intensificar los problemas para respirar, y 25 millones de niños van y vienen a la escuela en transporte escolar que opera con diesel cinco días a la semana.

El relato de Clenia me llegó de manera muy cercana, hablando de manera figurada y literal. Mi propia madre, Deborah Solomon, padecía de asma infantil. Si bien es cierto que una vez que pasó de la infancia, su condición mejoró, recuerdo escuchar sus historias de salir a la lluvia a tomar respiros más grandes, como si el aire más fresco le diera un mayor alivio comparado con el aire de su comunidad urbana especialmente congestionada.

El cambio climático no tan sólo va a cambiar las vidas de nuestros hijos en algunos años en el futuro– sino que las está cambiando en este momento y podemos hacer algo al respecto. Decimos que nuestros niños son el futuro, sin embargo los niños de color son más propensos a padecer de enfermedades respiratorias como el asma que sus compañeros blancos. Estos jóvenes esperan en las aceras para subirse a los autobuses con el motor encendido, lo cual los coloca a unos cuantos pies del humo sucio. Es totalmente peligroso. Incluso cuando nuestros hijos ya se han subido al autobús, no están a salvo del humo del escape. Ni tampoco los conductores de autobuses de nuestra nación. La EPA ha descubierto que los autobuses que esperan con el motor en marcha producen emisiones concentradas de toxinas que pueden causar daño pulmonar y afectan el desarrollo de los pulmones.

Estas son las maneras en que el cambio climático nos ha afectado más en nuestros vecindarios y nuestros hogares; es la injusticia ambiental. Es por eso que me uní a Chispa, un programa de organización comunitaria de la Liga de Votantes por la Conservación, para aprobar una resolución de PGCMA que exija al estado de Maryland que otorgue fondos para realizar investigación sobre la manera en que las 27 municipalidades del Condado de Prince George están contribuyendo al cambio climático y cómo nosotros podemos reducir nuestro impacto.

En esta resolución, la PGCMA también está solicitando de manera específica que nuestro estado se una a la causa y se comprometa a usar nuestra porción de los fondos provenientes del Fideicomiso de Mitigación Ambiental de Volkswagen para reemplazar nuestros autobuses escolares que operan con diesel, con sus equivalentes pero de energía limpia y cero emisiones. Chispa de LCV ha llevado la batuta al igual que Chispa Maryland para brindar a los niños transporte limpio para vidas saludables– una medida para adquirir autobuses eléctricos cero emisiones con los fondos que el gobierno federal ganó tras haber demandado a Volkswagen por hacer trampa en las normas de emisiones de escape.

Conforme vamos aprendiendo más sobre la devastación que el cambio climático ha causado y el peso que cargan las comunidades de color y de bajos recursos, yo estoy ofreciendo un paso concreto para disminuir no tan solo nuestra huella de carbono, sino que también mejoraría la salud de nuestros niños. ¿Qué puede tener más sentido que limpiar el aire que nuestros niños respiran?

La resolución de PGCMA fue aprobada con un apoyo abrumador el mes pasado: la labor que hemos comenzado nos ha puesto en camino de construir comunidades más seguras y más saludables mientras luchamos contra los efectos del cambio climático. Ahora le corresponde al Gobernador Hogan y la Legislatura de Maryland actuar sobre esta solución local a un problema global.

Hacemos un llamado a nuestros líderes estatales para que implementen nuestras recomendaciones y respalden la medida de autobuses escolares limpios, cero emisiones para nuestros niños.

Joseph Solomon representa a un cuarto del Condado de Prince George como Concejal del Distrito 5 de la Ciudad de Hyattsville. Es presidente de la Asociación de Municipios del Condado de Prince George, una coalición de 27 municipalidades, y presta su servicio en la junta directiva de Children’s National Hospital y United Communities Against Poverty. Para mayor información sobre cómo puedes involucrarte en la campaña Clean Ride 4 Kids, por favor visita http://www.cleanride4kids.org/.

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The League of Conservation Voters (LCV) works to turn environmental values into state, local, and national priorities.

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