Tarjeta Nacional de Evaluación Ambiental 2016

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Feb 23, 2017 · 5 min read

No cabe duda alguna que el 2016 será recordado como un año decisivo en la lucha contra el cambio climático. Aunque hayamos padecido el año más caluroso en los registros– por tercer año consecutivo– y los líderes mundiales se reunieron el Día de la Tierra para firmar el histórico acuerdo climático logrado en París en diciembre del 2015, los líderes en la Cámara de Representantes y el Senado con sus posiciones extremas en contra del medio ambiente, una vez más desencadenaron una serie de ataques contra el medio ambiente y la salud pública.

La Tarjeta de Evaluaciones del 2016 incluye la cantidad sin precedentes de 38 votos en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, por encima del alto nivel de 35 votos realizados en la Tarjeta Nacional del Evaluaciones del Ambiente en el 2014 y el 2015, y que refleja que se trata de la Cámara de Representantes más anti-ambientalista de la historia. Como en años recientes, estos votos y los que fueron tomados en el Senado, no dejaron ningún tema sin tocarse e incluyeron los embates contra muchas de nuestras leyes ambientales fundamentales, como la Ley del Aire Limpio, la Ley del Agua Limpia, la Ley de Política Ambiental Nacional (o NEPA, por sus siglas en inglés), la Ley de Especies en Peligro de Extinción, y la Ley de Antigüedades. Desde la labor para bloquear acceso a las cortes, hasta atacar especies individuales y tratar de socavar el avance en la energía limpia, el Congreso encabezado por Republicanos usó todos los recursos para promover una agenda que favorece a los contaminadores.

Si bien no están incluídas en la Tarjeta de Evaluación, un par de importantes proyectos de ley relacionados con protecciones a la salud pública y al medio ambiente se aprobaron en el 2016. La Ley Frank R. Lautenberg de Seguridad Química para el Siglo 21 hizo reformas a la Ley de Control de Sustancias Tóxicas (o TSCA) y es la primera actualización sustancial realizada a un estatuto ambiental en 20 años. Le brinda a la EPA más autoridad para regular químicos tóxicos, pero también le quitó autoridad al estado para ir más allá en los esfuerzos del gobierno federal para restringir el uso de químicos. La Ley de Mejoras a la Infraestructura del Agua de la Nación (o WIIN) otorgó fondos largamente esperados para combatir la crisis de salud pública para las familias en Flint, Michigan, pero también debilitó protecciones a especies en peligro de extinción en California. Finalmente, vale la pena mencionar que mientras que se ha invertido mucho tiempo tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes en legislación integral para el rubro de la energía, los esfuerzos para conjuntar el proyecto de ley de la lideresa del Comité de Energía del Senado Lisa Murkowski’s (R-AK) y de Maria Cantwell (D-WA) — la miembro de más alto rango — con la versión extrema a favor de energéticos fósiles de la Cámara, se vino abajo.

Sin embargo hubo buenas noticias, 22 Republicanos (14 en la Cámara y ocho en el Senado) obtuvieron una calificación de 25% este año, incluyendo a tres que lograron 50% o más, un incremento significativo comparado con Tarjetas de Evaluación anteriores. En contraste, solamente seis obtuvieron más de 25% en el 2015 y cuatro en el 2014. Por supuesto que tenemos una gran esperanza de que más Republicanos verán los beneficios de continuar las protecciones ambientales en el 2017. Además, el número de defensores ambientalistas en el Congreso sigue creciendo y volviéndose cada vez más fuerte y más efectivo. En abril, más de 200 miembros actuales o anteriores del Congreso, de 38 estados, presentaron un escrito amicus ante la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos en apoyo del emblemático Plan de Energía Limpia de la EPA. En julio, 20 Senadores federales encabezados por el Senador Sheldon Whitehouse (D-RI) y más de 15 Representantes de la Cámara dirigidos por el Representante Ted Lieu (D-CA-33) expresaron su desaprobación de actividades industriales que rechazan el cambio climático y denunció la “Red de Negación” financiada por contaminadores evidente en los discursos y resoluciones del pleno. En agosto, docenas de miembros del Congreso celebraron el centenario del Servicio de Parques Nacionales y se unió a LCV y al público para hacer un llamado para proteger un mayor número de zonas especiales.

Las mejores noticias de todo el 2016 son que el Presidente Obama logró una cantidad increíble de avance en su último año en funciones, consolidando fuertemente su legado como el presidente más verde en nuestra historia. Desde el moratorio a nuevos acuerdos de arrendamiento de explotación carbonera en tierras públicas, hasta el establecimiento de los primeros límites a la contaminación por metano causada por la industria de los hidrocarburos además de guiar la Ley de Política Ambiental Nacional para que incorpore el cambio climático a las normas de eficiencia de combustible para camiones pesados, y el acuerdo logrado con casi 200 países para reducir a los altamente contaminantes hidrofluorocarburos (o HFCs) bajo el Protocolo de Montreal, fue un año excepcional en la lucha contra el cambio climático.

El Presidente Obama también extendió protecciones a todavía más tierras y aguas públicas importantes en el 2016, incluyendo la designación de tres monumentos nacionales en el desierto de California y el Santuario Nacional de Bosques y Aguas Katahdin en el estado de Maine, al igual que hizo la ampliación del Santuario Nacional Marino Papahanaumokuakea, que está ahora entre las zonas marinas protegidas más grandes del mundo. También creó el primer santuario marino nacional que se haya hecho en el Océano Atlántico, el Santuario Nacional Marino de Northeast Canyons y Seamounts, y elevó a los parques Bears Ears en Utah y Gold Butte en Nevada a categoría de monumentos nacionales. En algo que debería ser la norma de ahora en adelante, el presidente continuó protegiendo áreas que son significativas cultural e históricamente y que reflejan la historia de todos los estadounidenses, tales como el Monumento Nacional Belmont-Paul para la Igualdad de las Mujeres en honor al voto femenino, y el Monumento Nacional Stonewall que conmemora el comienzo del movimiento a favor de los derechos LGBT. Tras las protestas ininterrumpidas por parte de la Tribu Sioux Standing Rock, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército negó el permiso para el Oleoducto Dakota Access, el cual hubiera amenazado el suministro del agua para la tribu y también sus tierras sagradas. Por último, el Presidente Obama eliminó tanto al Océano Atlántico como al Ártico del plan quinquenal de perforación mar adentro y estableció un veto indefinido para hacer perforaciones en casi todo el Océano Ártico y una parte importante del Océano Atlántico, preservando esos ecosistemas tan sensibles y frágiles para muchas generaciones futuras.

Y ahora, al comienzo del 2017 los desafíos para brindar protección al medio ambiente y la salud pública nunca han sido más impertinentes y las amenazas nunca han sido más recalcitrantes. Debemos luchar más que nunca y trabajar con nuestros aliados en el Congreso — y movilizar a la sociedad civil — para enfrentar a la administración Trump y el liderazgo radical del Congreso que quiere deshacer nuestras leyes ambientales básicas y revocar el increíble progreso logrado bajo el Presidente Obama. LCV promete estar ahí a cada paso en el camino para combatir la crisis climática y luchar para proteger nuestro aire, nuestra agua, nuestras tierras y nuestra vida silvestre.

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    The League of Conservation Voters (LCV) works to turn environmental values into state, local, and national priorities.