El skateboarding no es un crimen
Ubicado en 51 entre 9 y 10, el teatro Argentino fue por años el lugar más concurrido por los skaters. Toda su estructura y sus múltiples escaleras eran el mejor lugar en donde los chicos se podían desafiar a sí mismos para hacer nuevos trucos.
Algunos patinábamos mientras que otros filmábamos, cuenta Matías. Y de repente venían los policías a echarnos, sin ninguna explicación ni motivo valido, simplemente nos echaban, porque si no lo hacíamos, nos llevaban a la comisaria, o peor, nos sacaban la tabla o alguna de las maldades que suelen hacer. Es siempre la misma historia, nos cuenta.
A veces solo los echan con el pretexto de “váyanse o los llevamos a la comisaria” pero a veces se excede mucho más que eso, insultando o hasta agrediendo físicamente a los skaters.
Los policías nunca pudieron explicar la causa del porque los sacaban del lugar simplemente porque patinar no está prohibido por ninguna ley pero si respaldado por el artículo 19 de la constitución Nacional: “ningún habitante de la nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”. Es decir, solo los echan por gusto, porque si y para crear disturbios innecesarios.
Aunque este muy mal, los skaters platenses están acostumbrados al maltrato policial, son echados de la gran mayoría de las obras publicas a las que van a practicar, pero aun así, nunca dejan de hacerlo, siempre encuentran un nuevo lugar.
Muchas historias similares a la que cuenta Matías sucedieron en el famoso teatro argentino de la ciudad de La Plata, hasta que finalmente, tras años de peleas entre los chicos y la policía, decidieron enrejarla para darle fin a las mismas, pero sobre todo para impedir que los adolescentes puedan expresarse a través de este deporte.
Cuando fue anunciado el hecho de que el teatro iba a ser enrejado los adolescentes se organizaron e hicieron una protesta frente a el mismo pidiendo que no le ponen rejas al lugar. Estuvieron casi 2 horas con bombos y carteles, pero no pudieron conseguirlo.
Tardaron menos de una semana en ponerle rejas alrededor de todo el lugar, y en quitarles a los skaters su más preciado lugar para practicar el deporte que aman.
Con las nuevas rejas y los policías que se encuentran 24 hs en el teatro, los chicos no pudieron ir nunca más, pero aun así recuerdan siempre sus momentos ahí con una sonrisa.
Por: Florencia liporace