“Romper tablas es progresar”

Por Edwin Castellar y Melany De Juana.

Tiene 21 años, cursa 4to año de la licenciatura de periodismo en la UNLP, vive en la plata administra el blog de skate mas importante de la ciudad: “Proyecto marmol”, una iniciativa que comenzó como una tarea de gráfica II y que hoy es el espacio donde los skates de La Plata, y parte de CABA se auto promocionan mediante las redes sociales a la espera de que una firma famosa los conozca.

Tomas es uno de esos chicos que disfruta el viento en su rostro mientras rueda en su patineta sobre las calles de La Plata. Nació en Necochea en marzo de 1995 y antes de cumplir su primera década de vida conoció el skate. Cuenta que su interés por este deporte urbano apareció a la edad de ocho años, mientras jugaba en la play al “Tony hawk pro skater”, un jueguito que despertó su asombro cada vez que veía a los avatares hacer extrañas piruetas.

Por aquella época también tenía una patineta de plástico, de las que se venden en una juguetería, que no le permitía hacer los saltos que con el tiempo pudo lograr. Fue a los doce años cuando le regalaron su primer skate. En ese entonces se juntaba con un amigo para ver videos de gente que patinaba y de esa manera comenzó a intruise sobre el objeto que lo acompaña hace ya nueve años.

“¿Habra algún tutorial que explique cómo hacer skate?” le preguntó a su amigo mientras escribía en el navegador “¿Cómo hacer un ‘Ollie?”, era un pre-adolescente y en ese entonces su curiosidad por la disciplina crecía de forma exponencial. Había leído en alguna revista de deporte que el ‘ollie’ es el más básico de todos los trucos en patineta, el primer paso para un skater, y aunque consiste en el un salto simple, antes sus ojos se abrió aquel video en ingles que ni siquiera entendía, en el que de manera grafíca explicaban cada paso el salto.

Ahí comenzó la vorágine de la que su familia no se salvó, cada día con su patineta de juguete, frente a su padre intentaba dar un pequeño salto.

- ¿Se levantaron papá?

- Que cosa?

- ¡Las rueditas!

- Si un poco!

Y aunque su papá ni siquiera había visto con detenimiento cada pequeño avance de su hijo , ese “Poco” era suficiente motivación para el continuar intentando.

Todos los días de su infancia entraba a la web a buscar consejos para avanzar, aunque desperdiciaba más tiempo viendo videos de piruetas que aun ni podía imaginarse hacer, se soñaba siendo un gran skater y su familia era consiente de ese esfuerzo personal porque para “Lluna” -así lo llaman sus amigos- el skate no era una simple fiebre de momento, ni una voluntad fugaz.

Un fin de semana temprano hizo sus tareas y corrió al garaje a seguir practicando, sentía un buen presentimiento, era el momento para hacerlo bien, decidido fue sobre la mesa, como un profesional lanzo la tabla al piso y de un salto se puso sobre ella. Estaba solo, sobre la patineta, con las manos abiertas intentando estabilizarse, doblo sus rodillas y casi de cunclillas se preparó para el ollie.

Cargo sus energías en sus pies, pisó fuerte con la pierna derecha la cola de la tabla y con el tobillo izquierdo doblado en diagonal hacia arriba se levantó del piso con suficiente impulso que al caer la tabla cedió en dos mitades y Tomas cayó sobre el piso con una sonrisa en la cara, ese mismo día su papá le compró una tabla profesional “Y de ahí no pare más” como el mismo lo dice.

Tomas observa el skatepark de Berriso y comenta:

“Donde yo nací teníamos algo similar, pero no tan bueno como éste, lo administrábamos entre los patinadores, y cobrábamos 5 pe’ para mantenerlo”. Lo cuenta con orgullo, y sus ojos brillan cuando habla de aquella época, en la ya había tomado la confianza de salir a patinar fuera de su garaje, una época en la que incluso contó con el patrocinio o sponsor de un local llamado Live Studio De Lux.

“No tenía que preocuparme si se me rompía la tabla” sonríe con picardía en un intento de reconocer su inocencia “Hubo una semana de mi adolescencia en la que rompí 3 tablas por intentar hacer trucos nuevos. A la tercer tabla rota me sentí un desastre, pero después entendí que era parte del aprendizaje . ” concluye con una carcajada que se le escapa.

Pausa un momento y mira la patineta que reposa junto a él sobre una de las pistas de skate. El sol del jueves veintisiete de octubre por la tarde le ilumina el rostro y resalta sus ojos verdes vidriosos; oculta su pelo rubio bajo una gorra amarilla y sus dientes blancos se asoman en una sonrisa que nunca se borra.

Pero ser un skate no es fácil y requiere que muchas veces se sacrifiquen grandes montos de dinero para poder conseguir lo que se necesita, como las tablas:

-¿ Son muy caras?

-Y.. Si, aunque depende de lo que busques- levanta su tabla y señala pequeñas raspaduras sobre ella. –Esta es yanqui- resalta la palabra como si le costara confesarlo, aunque luego matiza “Su material es una madera que se llama maple canadiense y hoy la he golpeado un montón con las esquinas y no tiene abolladuras’’.

Habla con orgullo cuando menciona lo que él llama la “camaradería skate”, que consiste en el apoyo entre skaters que prestan una de sus patinetas a los que no tienen los recursos para acceder a la misma; reitera que aunque muchas veces no ha tenido tabla, siempre hubo alguien que le brindo una mano.

“Todos los pibes te ayudan a que patines, y yo hago lo mismo si alguno les pasa algo así” 
 Menciona esto y luego rectifica “Es una lección que todo skate aprende”.

Comenta que su lección fue en Necochea, ese día acababa de romper su segunda tabla del día y la frustración le llegaba al cerebro más rápido que cuando caía de una pirueta. En ese momento recogía los pedazos casi con lágrimas en los ojos y justo se acercó “El Moroco” uno de los patinadores más antiguo que con pasión aun ayudaba y aportaba todo lo que podía a las nuevas generaciones.

“Cheee viste lo que me paso?- dijo Tomas casi como un lamento –Me siento un bruto”. 
“Tranquilo pibe, que quiebres tablas es una señal que estas saliendo de la zona de confort” hubo un segundo de silencio y Tomas se levantó “Romper tablas es progresar, toma esta” sentenció dándole una tabla nueva para que no deje de practicar.

Hoy , cursa 4to año de la licenciatura de periodismo en la UNLP, vive en la plata con su hermana y administra el blog de skate : “proyecto marmol”, una iniciativa que comenzó como una tarea de gráfica II y que hoy es el espacio donde los skates de La Plata, y parte de CABA postean fotos, videos, poemas y notas periodísticas relacionadas al deporte que hacen.

“Lo hacemos por los pibes, los nuevos y los viejos, si bien ahora somos 3 los oficiales, tenemos un gran grupo de amigos y colaboradores que siempre nos están contribuyendo con algo”.

A futuro espera que su trabajo se convierta en un puente entre su pasión y su carrera, nunca pensó en ser una estrella, por el contrario es muy crítico con la superficialidad que también infecta su disciplina.
 “Es triste ver como las empresas que sponsorean a los skaters se fijan más en el aspecto físico y en los superficial que en el nivel que uno tiene, eso hace que muchos de los que se están iniciando en el mundo del skate se decepcionen y bajen los brazos”.

A Tomas le gusta mucho más el Street skate ya que este enfatiza en hacer las piruetas en la calle y al aire libre, fuera de un skatepark realizado exclusivamente para hacer las piruetas; él prefiere sortear los obstáculos que se le presentan en la vía publica y que le generan más adrenalina. Sin embargo en los últimos los años los skate se vieron y se ven fuertemente hostigados por las fuerzas policiales, que no los quieren en las calles, y no tienen otra alternativa que ir a un skatepark.

En Berisso la tarde se esta yendo, y el frío se siente. Sobre un pequeño arroyo se reflejan las siluetas de los skaters que entre risas comparten el porro que Tomas armó mientras aguardan el momento para lanzarse nuevamente a la pista.

Lluna, desenvuelto y relajado respira hondo,sonríe y agrega “Llevo años patinando, y para mí el skate ya es parte de mi vida, sólo puedo hablar cosas positivas del deporte, tal vez no de la industria y del mercado en su totalidad, pero sí de la cultura y el círculo que la envuelve”.

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