Encajar.

“Me aburrre intentar encajar donde no quepo”.

La cita no es mía. La leí ayer en Twitter por casualidad y me pareció muy significativa. Será que me voy haciendo “vieja” o que mi paciencia y mi aguante no son los mismos — probablemente a consecuencia de lo primero — pero me he cansado de agradar, de esforzarme por parecer una más, de ir a sitios donde no me apetece estar. Vaya, de aparentar.

Un buen día te das cuenta de que es algo agotador, de que no te llena ni te aporta nada. Haciéndolo, salías de casa o tenías una vida “aparentemente” divertida— porque de eso iba la cosa — pero no te hacía feliz. Y partir de ese momento decides dar portazo a personas, planes y lugares que no te llenan, y te das cuenta de que casi todo lo que hacías hasta entonces se va al garete.

Gente nueva, gente que formaba parte de tu vida desde hacía mucho tiempo, gente importante y gente que nunca lo fue. La vida sigue su curso, y te das cuenta de que cada uno sigue el suyo.

Como cuando decides deshacerte de esas cosas que llevaban meses ocupando espacio en cajones y estanterías de tu habitación, cogiendo polvo. Haces limpieza de lo que ya no te sirve, y cuando quieres darte cuenta, has dejado tu cuarto vacío.

Pero no importa. Lo llenaré de cosas nuevas. Llenaré mi vida de momentos, circunstancias y personas que SÍ merezcan la pena. O no la llenaré con nada.

L.

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