Tuve un sueño donde me llamabas

Yo me encontraba echado en mi cama intentando estudiar para algún examen, eran las tres de la madrugada, no sé cómo estaba despierto al decir verdad

Escuchaba música pero no recuerdo qué era, sólo recuerdo que esta se vio interrumpida por tu llamada.

Sonabas agitada, a pesar que después de preguntarte me confirmaste que estabas en tu hogar. Me pedías unos minutos, me temía que todo eso tomara horas.

Estabas preocupada, tus palabras caían densas en mi cabeza, yo trataba de juntarlas y hacer un camino, un camino que me llevara a entenderte, un camino que abriera el techo e hiciera que cayeras de donde sea que estuvieras, para poder explicarme bien por qué estabas tan aterrada.

En ese sueño donde me hablabas, me preguntabas por qué Dios te había abandonado, por qué tus pecados te llevarían hasta donde estás, a fuerzas, sin que yo pudiera hacer nada. Por la bocina de mi celular, algo trabada y de baja calidad, me reclamabas humildad y paciencia para escuchar todo lo que necesitabas que fuera escuchado.

Y yo no supe escuchar.

En un mundo perfecto, ese sueño habría sido verdad. Podría haberte traído desde donde estás, te hubiera abofeteado con un amor inmenso y te habría dicho que no hay Dios que te odie, no hay pecado que te vaya a matar. No hay odio en tu vida cuando yo te amo como te amo. No habría que llamar si yo hubiera contestado.

Tuve un sueño donde me llamabas y yo, esta vez, sí contestaba.

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