
A los tiros
-Apunta y… dispara
¿Acaso existe otro relato posible para un deporte como la arquería? Sí, sólo hay que poner TyC Sports un viernes a las tres de la tarde y escucharlo a Bonadeo, campeón olímpico panamericano mundial de remo de transmisiones, de relatar lo irrelatable.
Antes de la inauguración oficial de los juegos de Río, el tiro con arco ya era noticia: Kim Woo-jin, arquero de Corea del Sur, batió el récord mundial. Sí, mundial, porque para qué andar con chiquitaje. Sí, tiro con arco. No arquería, no tiro al arco, no arco y flecha. Kim hizo 700 puntos y superó los 699 que había hecho Dong Hyun, también coreano, en los últimos juegos de Londres. “Ahí está Woo-jin Kim -rema Bonadeo-: un hombre que lo extraño es que falle”. Kim, como yo, tiene 24 años y usa lentes. ¿Cuánto tendrá de aumento? ¿Será de los que no pueden practicar si se olvidan los lentes? Hace poco fui a trabajar y olvidé los míos en casa. Fue un día totalmente improductivo. ¿Le habrá pasado alguna vez al preciso Kim? No lo creo. Por eso él tiene el récord mundial y yo estoy chequeando mails de trabajo.
Todavía no entiendo bien las reglas de la arquería (digámosle así, ya fue) pero quizás es porque no puedo concentrarme en otra cosa que no sea esa especie de ballesta adelgazada que usan como arco. Pensemos un momento en el símbolo de la paz. Saquémosle el círculo y quedémonos con las líneas de adentro. Suspendámoslas en el aire de manera horizontal. Sería algo así como acostarlas. En la línea recta que dividía al símbolo justo en la mitad, encajamos un arco. Le sumamos tuercas, varas, grosor, plástico, metal, color, nos ponemos unos lentes y estamos listos para ir a Tu cara me suena a imitar a Kim. Nos faltaría el récord pero ya se nos dará. Luego la internet nos dirá con exactitud el nombre de cada parte del arco: las líneas que fueron parte del símbolo de la paz se llaman estabilizadores: el largo es el principal, los más cortos son los laterales; la parte en la que la mano sostiene el arco se llama empuñadura y arriba es donde se coloca la flecha; el cañito que se encuentra a la altura de la vista es el visor y tiene todo un mecanismo propio de funcionamiento con una regla y unas perillas. Precisión maximizada.
Existe competencia individual y por equipos (masculino y femenino). Ahora diez, doce tipos parados uno al lado del otro a no más de un metro de distancia acomodan el cuerpo frente a su objetivo. Colocan la flecha, suben el arco, tiran hacia atrás la cuerda, levantan el codo, tocan la pera con el puño y sueltan. Son Legolas sin pelo largo rubio y sin la ficción de contar con un stock de flechas que nunca se acaba. Son Katniss Everdeen sin tener que escapar de algún competidor que los intenta matar en un juego de supervivencia. Disparan varias veces, cada uno a su ritmo. Desde mi sillón pienso que, como es la ronda clasificatoria, no hay demasiada presión porque por ahora sólo se trata de hacerlo mejor que uno mismo. Las dianas se llenan de flechas. De afuera hacia adentro, tienen círculos blancos (te dan uno y dos puntos), negros (tres y cuatro), celestes (cinco y seis), rojos (siete y ocho) y un doble centro amarillo (nueve y diez). “Basta un nueve o un ocho para quedar afuera de todo”, rema Bonadeo. Todo es bastante intuitivo: mientras más al centro, mejor. Apuntar, disparar y ganar. Pegarla. Como todo en la vida. Mega fácil.
Cuando era chica mi papá compró un juego de dardos que era como una pizza gigante dividida en mini triángulos con distintos círculos, puntajes y colores. Jugamos un par de días hasta que nos dimos cuenta de que la diana era muy fina y estábamos llenando de agujeros la puerta en la que estaba colgada. Se nos había despertado el instinto de caza y tirábamos los dardos muy fuerte. Fue lo más cerca que estuve de la arquería, que pareciera ser la sofisticación de los dardos pero más coherente sería decir que los dardos son una desviación de la arquería. Algo así como su versión ATP (apta para todo público) y APB (a prueba de boludos). Aunque cada vez que veo mi puerta, lo dudo bastante.
@luruarte