¿Por qué México no festejó el matrimonio gay?

Mientras el mundo celebraba con bombo y platillo el anuncio de Estados Unidos, en México la misma noticia — dos semanas antes — pasó discreta, silenciosa y casi inadvertida.


El viernes la noticia de la legalización del matrimonio gay en Estados Unidos se esparció en cuestión de minutos. La Casa Blanca se pintó de arcoiris y así lo hicieron servicios en línea y redes sociales. En cuestión de horas, las fotos de perfil de mis contactos estaban coloreados.

Y no era para menos. Lo que se anunciaba en Estados Unidos es un paso tan grande que hay quien lo compara con la ilegalización de la segregación racial.

Pero… un momento: Dos semanas antes, nuestra Suprema Corte anunciaba que el matrimonio gay era legal en todo el país y que las entidades que impidan estas uniones estarán actuando contra la Constitución (en EUA, contra la 14ª Enmienda). Nadie hizo una app para festejarlo, pero tampoco hubo mucho ruido en los medios, ni funcionario que diera rueda de prensa, ni comunicados llamativos. La noticia se nos escurrió de las manos.

El documento se publicó el 11 o 12 junio. Yo me fui a enterar hasta el 16, cuando la vi en el diario español El País (luego otros medios mexicanos lo retomaron). Algunos días después vi pocas noticias con declaraciones “reactivas”: sacerdotes en contra, organizaciones festejándolo y nada más.

Pero, ¿qué rayos falló? ¿Por qué lo pasamos por alto?
Caray, ¡el matrimonio gay es legal en tooooodo México! (O, al menos, ya no es ilegal).

1. ¿Faltó el comunicado de rigor?

Me di una vuelta en la lista de comunicados en la página web de la Suprema Corte y no encontré el comunicado que anunciara la decisión (una tesis de jurisprudencia). No enviar un comunicado es una gran estrategia/error para evitar que una noticia llegue a los medios. Hay mucho vicio al respecto: los medios dependen de los comunicados para hacerse de notas. Sin comunicado no hay nota. Como si se dependiera del comunicado para que las cosas fueran oficiales. Y sin nota, ni comunicado, ni evento público, no hay qué celebrar.

A pesar de ello, la Conapred sí lo celebró y el 12 de junio lo calificó como una “avance histórico … en favor del matrimonio igualitario”. La declaración quedó consignada en notas pequeñas en los medios. Y el documento “TESIS JURISPRUDENCIAL 43/2015 (10a.)” de la SCJN quedó compilado en la página 89.

2. Es lo mismo pero no es igual

Tanto la Suprema Corte de México como la de Estados Unidos discutían dos argumentos frecuentemente utilizados en sus normas locales para impedir el matrimonio gay: que la unión es exclusiva de hombre-mujer y que su finalidad última es la concepción. Ambos argumentos incluidos en las legislaciones de los estados (separados y combinados).

Lo que Estados Unidos anunció fue que la Constitución garantiza el derecho de las parejas homosexuales de contraer matrimonio. Y “same-sex marriage” se menciona decenas de veces en el documento de la decisión (el caso Obergefell v. Hodges, de 103 páginas llenas de argumentos a favor y en contra).

Pero lo que pasó en México fue que la SCJN publicó una tesis de jurisprudencia, es decir que establece una interpretación que será obligatoria pues cinco casos relacionados han sido resueltos de igual manera. O sea: sí, es lo mismo, pero la forma en que llegaremos al matrimonio igualitario no es igual.

La ley de cualquier entidad federativa que considere que la finalidad del matrimonio es la procreación y/o que lo defina como el que se celebra entre hombre y mujer, es inconstitucional.
https://www.scjn.gob.mx/Primera_Sala/Tesis_Jurisprudenciales/TESIS%20JURISPRUDENCIALES%202015_PRIMERA%20SALA.pdf

El texto claramente está dedicado a las parejas homosexuales, sin embargo carece de la clave que tiene Estados Unidos: “la Constitución garantiza”. No es una declaratoria general, que sería un paso para “invalidar” cada norma que exista contra el matrimonio homosexual. El enredado proceso de lo que podría seguir a esta etapa por llevar el matrimonio gay a un nivel de cumplimiento total en México es largo. La mejor explicación la encontré en El juego de la Suprema Corte de Nexos.

Y ésta:

La tesis de jurisprudencia es importante porque obliga a los jueces federales a que en caso de que les llegue un amparo por negación de un matrimonio igualitario, resuelvan satisfactoriamente. Porque la SCJN ya dijo que toda norma que lo impida, es inconstitucional. (De mi recién nombrado abogado de cabecera, Alan Mayo Flota).

3. Periodistas especializados, ¿’on ‘tán?

Sinceramente, entender qué significa para el ciudadano común y corriente lo que publicó la SCJN no es cosa fácil (y llevarlo a un titular periodístico que “enganche” a la audiencia, menos). ¿Es legal o sólo no es ilegal? ¿Qué diferencia hay de que sea una tesis jurisprudencial y no una declaratoria? ¿Podrán las parejas ir mañana mismo a casarse?

Los verbos utilizados para la nota del “histórico” paso de la Corte fueron discretos y la mayoría se fue con las declaraciones de Conapred. Es en estos momentos que se necesitan periodistas especializados o, por lo menos, que sepan por dónde buscar e interpretar lo que “la SCJN quiso decir”. Personalmente, muchas veces me da miedo no interpretar los anuncios legales o económicos correctamente. Es miedo (periodístico) a equivocarse.

Entonces, ¿dónde estamos hasta ahora? Todavía los jueces podrían negarse a celebrar un matrimonio homosexual y, por ello, la pareja podría ampararse. Ahí es cuando entra la tesis jurisprudencial cuya interpretación es obligatoria y no habría razón por la que se negara el amparo.

Faltarían aún varios pasos para una “declaratoria general de insconstitucionalidad”, pues bien Alan Mayo me explicó “la declaratoria general no es tan general” y tendría que aplicarse norma por norma. Pero con lo que hay, es suficiente para iniciar presiones en estados donde se nieguen a casar a una pareja homosexual. Por eso es que no es el paso como lo fue en Estados Unidos. Pero, por lo menos, estamos más cerca (a un amparo más cerca del matrimonio homosexual).

4. Faltó fiesta

Mientras Obama salió a celebrar y la Casa Blanca ponía luces de arcoiris. Acá no hubo funcionario alguno que saliera a declarar (porque cómo gusta a los medios que los funcionarios declaren). Y la noticia, aún con sus matices, es muy importante: abre el debate a nivel nacional.

¿Es miedo? ¿Es falta de entendimiento del lenguaje jurídico? ¿Es un descuido del seguimiento de nuestros derechos humanos? Quizás un poco de todo, pero la noticia sólo llegó cuando algunos recordaron que en México también había mucho qué celebrar. Faltó que los medios que descubrieron la gran noticia se esforzaran más para filtrarla en todos sus redes. Que no hubiese usuario mexicano común que no se enterara.

5. Lo que podemos hacer

Y aquí retomo a Alan.
Lo primerito son “las autoridades administrativas: los jueces del registro civil deben de hacer suya la jurisprudencia dictada por la SCJN. Y por lo tanto, permitir los matrimonios igualitarios”. Es decir, lo idea es que, a la larga, un juez local puede entender que la norma de su estado es inconstitucional y por lo tanto no hacer que la pareja se vaya al amparo y simplemente casarlos.

Después, ¡a casarse se ha dicho! “Ahora la bolita sigue en manos de la sociedad civil. Hay que bombardear de amparos, para que se declaren inconstitucionales cada uno de los códigos locales que impiden el matrimonio igualitario”.

PS. Más vale tarde que nunca (?)

Y el pilón. Escribí esto porque me molestó notar que el perfil de Presidencia en Facebook se pintó de arcoiris el sábado. Y sólo el sábado (un día aburrido en redes). ¿Se pintaba de arcoiris porque era trendy? ¿Para festejar a Estados Unidos? Porque… para festejar el anuncio de nuestra Corte era dos semanas tarde. Puede que algo bueno que deje la legalización en Estados Unidos para México sea que será políticamente correcto hablar de matrimonio homosexual entre funcionarios, quizás se animen un poco más, quizás les dé menos miedo.

Referencias

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